Ucrania justificó el ataque argumentando que los buques objetivo transportaban carga militar iraní, incluidos componentes de drones y misiles destinados a las fuerzas rusas . El SBU describió la operación como un ataque a las rutas de suministro iraníes hacia Rusia y afirmó que los barcos formaban parte de una red de suministro militar conocida entre Teherán y Moscú
. Kiev enmarcó explícitamente la acción como un acto de legítima defensa contra la transferencia de armas utilizadas para atacar territorio ucraniano
. Por su parte, Irán sostiene que el buque era un barco comercial civil que transportaba mercancías ordinarias y niega que hubiera carga militar a bordo
.
Irán respondió con una serie de amenazas crecientes:
Irán considera ataques con misiles contra Ucrania. La amenaza explícita de Teherán de que "todo Kiev está al alcance" de sus misiles supone una escalada significativa: sería el primer ataque directo con misiles iraníes contra Ucrania, fusionando la guerra de Ucrania con el conflicto regional de Irán .
Presunto intercambio de inteligencia entre Rusia e Irán. Múltiples informes apuntan a una profunda cooperación militar entre Moscú y Teherán:
Un nuevo frente en el Caspio. Analistas de Al Jazeera y otros medios describen el ataque del 25 de julio como la apertura de un "nuevo frente" en la creciente superposición entre la guerra de Ucrania y los conflictos regionales de Irán, que ya se han expandido por el estrecho de Ormuz, el mar Rojo y ahora el mar Caspio .