La mayoría de los economistas prevén una subida para finales de diciembre, pero no hay consenso sobre el mes exacto. De los 51 encuestados que especificaron un mes, el 53% eligió diciembre, el 35% octubre y el 8% enero o más tarde . Una encuesta separada de Bloomberg, publicada el mismo día, encontró que la mitad de los economistas aún esperan que el BoJ espere hasta diciembre .
El yen se debilitó hasta 163,24 yenes por dólar el 21 de julio de 2026, su nivel más bajo desde 1986 . Esto es un mínimo de 40 años, no de 38 años. La caída ha sido impulsada por las tensiones entre Estados Unidos e Irán, que han fortalecido el dólar y los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense .
Las crecientes presiones sobre los precios y el yen débil están empujando al BoJ a seguir subiendo las tasas . El BoJ podría revisar al alza su pronóstico de inflación para el año fiscal 2026, ya que el aumento de los costos de importación por el yen débil y la fuerte demanda de IA compensan la caída de los precios del petróleo .
Aproximadamente dos tercios de los economistas (alrededor del 67%, no el 70%) esperan que la tasa de política monetaria alcance el 1,50% para el segundo trimestre de 2027 . Esto situaría los costos de endeudamiento en su nivel más alto en unos 30 años. Una encuesta separada de Reuters de junio de 2026 encontró que el 94% de los economistas esperaba una subida de tipos al 1,0% para finales de junio, y el 79% esperaba que los tipos alcanzaran al menos el 1,25% a finales de diciembre .
La postura de la primera ministra Sanae Takaichi sobre las subidas de tipos es más matizada de lo que a menudo se refleja. En febrero de 2026, Takaichi expresó su preocupación al gobernador del BoJ, Ueda, sobre nuevas subidas de tipos . Su gobierno ha impulsado el regreso de políticos moderados (dovish) a la junta del BoJ, lo que genera dudas sobre los planes de subidas a largo plazo . Sin embargo, Takaichi señaló su aceptación de la subida de tipos de junio de 2026, enfatizando la colaboración entre el gobierno y el BoJ . Su asesor económico, Toshihiro Nagahama, pidió posteriormente subidas de tipos "moderadas" para corregir la caída excesiva del yen , y la tasa neutral se estima en torno al 1,5% .
Las búsquedas realizadas no encontraron una pregunta de la encuesta de Reuters que mostrara específicamente que el 58% de los economistas expresaran su preocupación por los costos del servicio de la deuda. Una encuesta separada de Reuters encontró que casi la mitad de las empresas japonesas están experimentando un impacto negativo en sus negocios por las subidas de tipos , y la presión sobre la enorme deuda pública de Japón es un riesgo de fondo bien conocido, pero la cifra del 58% sobre la preocupación de los economistas en este punto concreto no pudo verificarse a partir de las fuentes capturadas.
La caída del yen por encima de los 163 por dólar ha "puesto cada vez más a prueba la determinación de las autoridades japonesas de intervenir" . Algunos economistas ven el nivel de 160 yenes como un desencadenante fundamental para la intervención, y las especulaciones sobre una nueva intervención cambiaria desde Tokio están activas . Las autoridades japonesas gastaron 11,73 billones de yenes (71.900 millones de dólares) en intervenciones entre el 28 de abril y el 27 de mayo, pero el yen sigue en su nivel más débil en cuatro décadas .
| Afirmación | Cifra real reportada | Fuente |
|---|---|---|
| El 86% espera una subida al 1,25% para diciembre | 86% (75 de 87) — correcto | |
| El 70% espera el 1,50% para mediados de 2027 | Aproximadamente dos tercios (~67%) esperan el 1,50% para el segundo trimestre de 2027 | |
| El 58% está preocupado por los costos del servicio de la deuda | No confirmado en las fuentes encontradas | — |
| Mínimo de 38 años en 163,24 | Mínimo de 40 años (desde 1986) |
En general, la encuesta de Reuters apunta a un consenso claro de que el BoJ subirá las tasas al 1,25% en diciembre (posiblemente ya en octubre), con un mayor endurecimiento hasta ~1,50% para mediados de 2027, impulsado por un yen débil y los riesgos de que la inflación se descontrole, a pesar del rechazo político de la administración Takaichi y los vientos en contra para la muy endeudada economía japonesa.