El acuerdo enfrenta serios obstáculos. El líder de Hezbolá, Naim Qassem, rechazó el acuerdo al día siguiente de su firma, calificándolo de "rendición ante Israel" y advirtiendo que imponer el desarme podría desatar una guerra civil . El acuerdo provocó protestas en Beirut tanto de partidarios como de críticos de Hezbolá . El 19 de julio, Trump anunció que Israel y el Líbano habían acordado un alto el fuego, pero funcionarios israelíes han señalado que no se retirarán hasta que Hezbolá sea desarmado de manera verificable .
Aoun llega a Washington con una agenda clara y de múltiples frentes:
Los analistas describen la cumbre Trump-Aoun como una coyuntura crítica. El acuerdo es frágil, Hezbolá no ha dado su consentimiento, las LAF carecen de recursos, y el enfoque transaccional de Trump en la política exterior —incluyendo su coqueteo con la idea de desplegar tropas sirias— añade incertidumbre . Aoun, un excomandante del ejército, necesita que Estados Unidos trate a las LAF como el socio principal para la implementación, no que las pase por alto .