La violencia también se extendió a Brasil, donde muchos aficionados argentinos habían viajado para el torneo. En el barrio de Copacabana, en Río de Janeiro, y en la ciudad turística de Búzios, los seguidores argentinos se vieron envueltos en peleas entre ellos y se enfrentaron a la Policía Militar de Brasil . Informes describen a la policía usando porras para golpear a los aficionados y realizando múltiples arrestos en varias ciudades brasileñas
. Un video mostraba el caos en la playa de Copacabana mientras los agentes intentaban restablecer el orden a golpes de porra
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Incluso en la capital del equipo ganador, las tensiones se desbordaron. Aficionados españoles y argentinos se enfrentaron en el centro de Madrid después de que España levantara el trofeo, con videos que muestran acaloradas confrontaciones entre grupos rivales mientras los transeúntes intentaban separarlos .
El caos comenzó en el césped antes de llegar a las calles. Lo que debía ser la celebración de España se convirtió en una pelea multitudinaria en el pitido final .
El 20 de julio, la FIFA anunció que había abierto una investigación disciplinaria contra los jugadores argentinos por su conducta después de la final . El organismo rector del fútbol mundial nombró a un Fiscal Disciplinario y de Ética para investigar posibles infracciones del código disciplinario de la FIFA
. Sanciones severas —incluyendo posibles suspensiones de varios partidos— se cernían sobre Paredes, Molina y posiblemente el asistente técnico Roberto Ayala, que también fue visto involucrado en los altercados
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En medio de la turbulencia, el presidente Javier Milei anunció un feriado nacional para honrar el segundo puesto de Argentina, indicando que la fecha sería fijada por los jugadores y el cuerpo técnico . La inusual decisión de celebrar un segundo puesto generó reacciones encontradas. La situación se volvió embarazosa cuando se reveló que Milei había publicado inadvertidamente un tuit programado de victoria, que tuvo que ser eliminado rápidamente tras la derrota
. El error se volvió viral, y los aficionados y los medios se burlaron del aparente fallo al no desprogramar la publicación
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