TSMC indicó que la puesta en marcha de sus nuevas fábricas en el extranjero, incluida la enorme expansión en Arizona, reduciría temporalmente la rentabilidad a medida que comiencen a operar . El director financiero, Wendell Huang, proyectó un margen bruto para el tercer trimestre del 55,5%–57,5%, inferior al 58,6% del segundo trimestre, citando tipos de cambio desfavorables y la dilución de la puesta en marcha de las fábricas en el extranjero . La compañía estimó una dilución de las fábricas en el extranjero del 2%–3% anual en los primeros años, que se ampliaría al 3%–4% más adelante .
La compañía advirtió que la rápida puesta en marcha de su proceso de 2 nm afectaría los márgenes. Las acciones de TSMC en Taipéi cayeron 180 dólares taiwaneses (7,29%) tras esta noticia, cerrando en 2.290 dólares taiwaneses y situando su capitalización bursátil por debajo de los 60 billones de dólares taiwaneses .
El mercado ya había descontado un trimestre muy fuerte impulsado por la IA. Dado que los resultados reales cumplieron las expectativas, pero no las superaron, no hubo catalizador para nuevas ganancias a corto plazo, lo que desencadenó la toma de ganancias . Como señaló un analista, "cuando una acción ya está valorada a la perfección cerca de su máximo de 52 semanas, 'ganancias récord más mayor gasto' no es automáticamente una señal de compra" .
La caída de TSMC coincidió con una venta masiva más amplia de acciones de IA y semiconductores. El índice Taiex sufrió la mayor caída diaria de su historia (2.953,71 puntos, o 6,47%), liderada por el descenso de TSMC . Las preocupaciones más amplias sobre los aranceles, un posible avance de un modelo chino de IA y las valoraciones elevadas también pesaron sobre el sector .
El beneficio récord de TSMC en el segundo trimestre se vio ensombrecido por un fuerte aumento del gasto de capital previsto, la dilución de los márgenes por la expansión en el extranjero y un mercado que ya había descontado las buenas noticias en el precio de la acción. La caída de aproximadamente el 3-4% en las acciones cotizadas en EE. UU. antes de la apertura del mercado y el desplome del 7,29% en Taipéi reflejaron la ansiedad de los inversores sobre la rentabilidad a corto plazo y el retorno a largo plazo de esa inversión masiva .