El enfado se concentró en dos frentes. El primero fue la cantidad abrumadora de contenido de pago desde el primer momento. Ubisoft lanzó paquetes de recursos (oro, materiales de creación), atuendos y armas cosméticos, y un mapa que revelaba los marcadores de exploración del juego —elementos que muchos jugadores consideraron ventajas dentro del juego . Un usuario de Steam citado por PC Gamer señaló que al entrar al juego se encontraba con "$84,91 en 'DLC' que no posees"
.
El segundo fue el contenido recortado en el juego base. Aunque Resynced amplía la historia de Edward Kenway con nuevas escenas y elimina las tediosas misiones de seguimiento, también suprime el modo multijugador original, el DLC Freedom Cry y reduce las secciones de la época moderna . Pagar 60 dólares por un remake que quita contenido y luego enfrentarse a otros 85 dólares en microtransacciones de día uno resultó, para muchos, francamente abusivo
. A esto se sumaron reportes de problemas de rendimiento
.
El resultado fue un bombardeo de reseñas negativas: en su punto más bajo, el juego registró solo un 42,46% de valoraciones positivas de más de 56.000 reseñas en SteamDB .
Ubisoft respondió a las críticas directamente en Steam con dos argumentos clave:
Como resumió PC Gamer, el mensaje a los críticos fue básicamente que "ellos controlan el DLC que compran" . Esta no es una defensa nueva: Ubisoft ya había argumentado antes que las microtransacciones en Assassin's Creed Odyssey estaban diseñadas para jugadores que "valoran su tiempo"
.
Una parte de los seguidores consideró la respuesta fuera de tono. Argumentaron que la avalancha de opciones de pago desde el día uno —una tienda "repleta de microtransacciones de atuendos, armas y el obligado 'paga 5 dólares para jugar menos del juego de 60 dólares que acabas de comprar'", en palabras de PC Gamer— contradecía la idea de una experiencia base 'completa' .
La polémica de Black Flag Resynced es el último capítulo de una tensión que no cesa entre las editoriales y los jugadores sobre la monetización en juegos de precio completo. Tres factores avivaron especialmente la reacción:
Los jugadores están cada vez menos dispuestos a pagar el precio completo por un remake —un juego que quizás ya compraron antes— y luego ver que se les pide aún más dinero desde el primer día por objetos de conveniencia y cosméticos . La percepción es que Ubisoft busca extraer el máximo beneficio a corto plazo de una franquicia querida, en lugar de ofrecer un producto completo al precio base
.
El historial de la compañía con las microtransacciones pesa como una losa. Este patrón se remonta al menos a Assassin's Creed Origins en 2017 y ya había colocado a Ubisoft en listas de las marcas más odiadas del mundo . Muchos jugadores vieron la tienda de Resynced como otro ejemplo del mismo comportamiento de una editorial en la que ya no confían
.
El incidente pone de manifiesto una brecha creciente: las editoriales quieren maximizar los ingresos por usuario mediante la monetización continua, mientras que una parte significativa de los jugadores está cada vez más harta de los esquemas que convierten una compra única en un gasto recurrente. Aunque Ubisoft presentó los paquetes como opcionales, la catarata de contenido de pago desde el primer día envió una señal clara que enfureció a muchos .
El debate no se resolverá pronto. Por ahora, Assassin's Creed Black Flag Resynced queda como un caso de estudio: incluso un remake bien recibido de un juego querido puede generar una reacción explosiva cuando los jugadores sienten que la editorial les está sacando el dinero antes siquiera de izar las velas.