Los precios del queroseno para aviones subieron más del 120% desde los niveles previos a la guerra, alcanzando los 1.838 dólares por tonelada a principios de abril de 2026, antes de estabilizarse por encima de los 1.500 dólares . En Singapur, el principal centro de comercio de combustible para aviones en Asia, los precios se dispararon un 72%, hasta los 225,44 dólares por barril durante la primera semana de marzo de 2026 . En términos absolutos, el queroseno convencional se cotiza actualmente a unos 1.100–1.300 dólares por tonelada, muy por encima del nivel previo a la guerra, que era de 700–900 dólares por tonelada .
Los precios del SAF también han aumentado durante la crisis, alcanzando alrededor de 3.000 dólares por tonelada a mediados de 2026 , en parte porque la ruta de producción dominante (HEFA) utiliza materias primas agrícolas (aceite de cocina usado, grasas animales, aceites vegetales) que se cotizan en los mercados de materias primas, no en el del petróleo crudo, y que también han experimentado inflación y tensión en la cadena de suministro .
La producción mundial de SAF en 2026 se proyecta en solo 2,4 millones de toneladas, lo que representa aproximadamente el 0,8% de la demanda total de combustible para aviones . Esto marca una desaceleración en el crecimiento: la producción se duplicó aproximadamente de 2024 a 2025 (alcanzando ~1,9 millones de toneladas), pero el aumento de 2025 a 2026 es de solo ~0,5 millones de toneladas .
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha declarado que se necesitarán 500 millones de toneladas de SAF al año para 2050 para alcanzar el objetivo neto cero de la industria, lo que supone un aumento de aproximadamente 200 veces con respecto a los niveles actuales . La desproporción de escala es enorme: 2,4 millones de toneladas de SAF frente a unos 300 millones de toneladas de demanda anual mundial de queroseno, lo que significa que el SAF no puede sustituir de forma significativa la oferta convencional perdida a corto plazo .
La ruta de producción dominante del SAF (HEFA) está vinculada a los precios de las materias primas agrícolas, no al petróleo crudo. Esto significa que el shock del Estrecho de Ormuz no pudo ni puede cerrar directamente la brecha de costos de las materias primas . Múltiples análisis independientes concluyen que el SAF no alcanzará la paridad de precios con el queroseno fósil en ningún escenario realista a corto plazo. La prima es estructural, arraigada en la química y las cadenas de suministro de las materias primas renovables, no una característica temporal de un mercado inmaduro .
La crisis también ha puesto de manifiesto que el gasoducto de SAF en Oriente Medio está directamente expuesto al conflicto y que los marcos políticos se enfrentan a una prueba de estrés simultánea .
Impulso relativo a corto plazo para el SAF: La guerra ha hecho que el SAF "vuelva a ser interesante" al reducir la brecha de precios y llevar a la UE a plantearse aumentar la adquisición de SAF para reemplazar los suministros interrumpidos de queroseno de Oriente Medio . Las aerolíneas, que se enfrentan a costos de combustible duplicados y a una posible escasez (la Agencia Internacional de la Energía advirtió de una posible escasez física a partir de junio de 2026), están bajo una presión sin precedentes para asegurar alternativas .
Presiones contradictorias sobre la transición: Por un lado, la crisis ha acelerado el interés político por el SAF y ha puesto de relieve la vulnerabilidad estratégica de depender del queroseno fósil que pasa por un único punto de estrangulamiento . Por otro lado, el shock de oferta también ha desencadenado un aumento récord de la producción estadounidense de queroseno convencional: la Administración de Información Energética (EIA) informó de que la producción en EE. UU. alcanzó un máximo histórico en respuesta a las señales de precios . La desproporción de escala significa que el SAF no puede sustituir de forma significativa la oferta convencional perdida a corto plazo .
Prueba de estrés político: Los mandatos de la UE para la mezcla de SAF siguen siendo ley, pero la crisis ha planteado dudas sobre la asequibilidad, la disponibilidad de materias primas y si los gobiernos darán prioridad a la seguridad del combustible sobre la velocidad de descarbonización si el Estrecho de Ormuz permanece bloqueado . Un acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán en junio de 2026 hizo bajar brevemente los precios del petróleo, pero los analistas predijeron que los precios del combustible tardarían meses o años en normalizarse .
Conclusión: La guerra ha comprimido la desventaja de costo relativo del SAF de ~3x a aproximadamente 2x, creando una ventana de oportunidad para una mayor competitividad. Sin embargo, el volumen de producción absoluto del SAF (0,8% de la demanda), su techo de costo estructural de las materias primas y el aumento simultáneo de la producción convencional significan que el conflicto no ha provocado un cambio material hacia el SAF a gran escala. La crisis ha puesto de manifiesto la tensión entre la seguridad energética y la descarbonización: hace que el SAF sea más interesante económicamente en términos relativos, pero subraya lo lejos que está la industria de reemplazar el queroseno fósil.