2. Dólar estadounidense fuerte — El dólar se fortaleció notablemente a partir de marzo, ya que la Fed mantuvo las tasas sin cambios. Como el oro se cotiza en dólares, un dólar más fuerte lo encarece para los compradores extranjeros y presiona directamente el precio .
3. Revalorización hawkish de la Fed — Tras la reunión del FOMC de junio de 2026, los mercados abandonaron las expectativas de recortes de tasas. Unas tasas de interés más altas durante más tiempo aumentaron el costo de oportunidad de mantener oro, que no rinde intereses, llevando a los inversores hacia activos que sí generan rendimiento .
4. Toma de ganancias y reversión del impulso — Los compradores minoristas de finales de 2025 y los inversores en ETF motivados por el impulso se apresuraron a salir. J.P. Morgan reportó que el interés de sus clientes por el oro se "redujo a un goteo" .
5. Competencia de Bitcoin — El rally de Bitcoin por encima de los 80.000 dólares redirigió los flujos especulativos que antes perseguían al oro, presionando aún más la demanda .
6. Enfriamiento de las compras de los bancos centrales — Las compras de los bancos centrales que impulsaron el rally comenzaron a desacelerarse, eliminando un soporte estructural clave que había estado absorbiendo la oferta .
7. El conflicto entre EE.UU. e Irán resultó positivo para el dólar — El shock petrolero geopolítico por el estancamiento en el Estrecho de Ormuz fortaleció el dólar en lugar de desencadenar una búsqueda de refugio en el oro. Esta inversión de la tesis habitual sobre el oro pilló desprevenidos a muchos alcistas .
El Consejo Mundial del Oro ha advertido que si la consolidación de precios continúa, el oro podría caer hasta los 3.500 dólares la onza a finales de 2026 .
La mayoría de los grandes bancos han recortado sus objetivos, antes muy alcistas. El rango de consenso para finales de 2026 es de aproximadamente $4,800–$6,300/oz, y la mayoría implica una recuperación desde los niveles actuales, aunque pocos esperan un regreso rápido a los máximos de enero .
A pesar del mercado bajista, varios analistas destacados sostienen que el caso alcista estructural sigue intacto:
1. Pausa en el "campamento base", no el final (Ronnie Stoeferle, Incrementum AG) — Stoeferle califica la corrección actual como una pausa en el "campamento base" antes de la siguiente etapa alcista en un mercado alcista secular impulsado por la remonetización. Sostiene que los impulsores fundamentales —desdolarización, diversificación de reservas de los bancos centrales y déficits fiscales— no han cambiado .
2. Desdolarización y compras de bancos centrales (J.P. Morgan, VanEck) — J.P. Morgan y VanEck enfatizan que las compras de oro de los bancos centrales, aunque más lentas, siguen siendo estructuralmente elevadas. El cambio a largo plazo de las reservas en dólares por parte de los bancos centrales de mercados emergentes es una tendencia plurianual que seguirá apoyando al oro, independientemente de la política de la Fed .
3. Déficits fiscales y monetización de la deuda en EE.UU. — Varios analistas argumentan que la trayectoria del déficit fiscal de EE.UU. sigue siendo insostenible, lo que finalmente obligará a una acomodación monetaria, un potente catalizador a largo plazo para el oro independientemente de la postura hawkish de la Fed a corto plazo .
4. UBS: "Volatilidad normal dentro de una tendencia alcista" — Los estrategas de UBS calificaron la venta masiva como volatilidad normal de un mercado alcista, no como una ruptura estructural. Subieron sus objetivos para 2026 incluso después del pico, argumentando que la incertidumbre geopolítica y la diversificación de reservas siguen apuntalando la demanda .
5. Pronósticos a largo plazo de $10,000 (según CNBC) — Algunos analistas veteranos del oro citados por CNBC en marzo de 2026 siguen manteniendo objetivos a largo plazo de $10,000/oz, argumentando que el mercado bajista actual es una corrección dentro de un ciclo alcista de varias décadas impulsado por la reestructuración del sistema monetario global .
6. Tesis de "consolidación estructural" de Citi — Los analistas de Citi describieron al oro en una "consolidación estructural" más que en un declive terminal, y esperan que el metal se acelere de nuevo una vez que se aclare la trayectoria de la política de la Fed y se reajuste el riesgo geopolítico .
El rally alcista de tres años del oro terminó cuando confluyeron una Fed hawkish, un dólar resurgente y una demanda decreciente de los bancos centrales. El metal se encuentra ahora en un mercado bajista con señales técnicas que apuntan a un mayor riesgo de caída. Si bien el consenso de los grandes bancos pronostica una recuperación hasta los $4,800–$6,300 para finales de 2026, las casas más cautelosas —Deutsche Bank y Macquarie— ven poco potencial alcista a corto plazo. Los alcistas a largo plazo siguen convencidos de que los impulsores estructurales de la desdolarización y la presión fiscal acabarán reafirmándose, pero por ahora, los vientos macroeconómicos soplan firmemente en contra del oro.