Sin embargo, el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) evaluó que Putin utilizó un encuentro preparado con comandantes el 3 de julio para hacer "afirmaciones muy exageradas sobre los avances rusos que no se corresponden con las realidades del campo de batalla", con el objetivo de construir una narrativa de éxito continuo . Esto coincide con observaciones más amplias del ISW de que Putin está construyendo cuidadosamente una realidad que busca retratar una victoria rusa como inevitable .
En un cambio significativo respecto al eufemismo que el Kremlin había mantenido durante mucho tiempo, Dmitri Péskov, portavoz del Kremlin, declaró el 5 de julio de 2026 que la agresión rusa contra Ucrania ya no es una "operación militar especial" (OME, por sus siglas en ruso) sino que se ha convertido en "una guerra real" . Péskov atribuyó la escalada al apoyo militar occidental a Ucrania, argumentando que la participación de Occidente había transformado la naturaleza del conflicto .
"Hay una guerra en curso, esto es una guerra real. ¿Sabes por qué es una guerra? Porque todo comenzó como una operación militar especial. Continúa como una guerra porque detrás de Kiev están Berlín, París, La Haya, Oslo y, desafortunadamente, Washington", declaró Péskov en una entrevista . Este raro cambio semántico respecto al término oficial, utilizado desde febrero de 2022 para minimizar la escala de la invasión y evitar ramificaciones legales internas, indicó un reajuste retórico significativo .
Detrás de la retórica pública, Rusia enfrenta crecientes presiones internas:
Creciente reacción de los halcones — Los halcones rusos, furiosos por los ataques con drones ucranianos en el interior de Rusia y por lo que consideran una promesa estadounidense incumplida de negociar condiciones de paz favorables, instan a Putin a abandonar la diplomacia y escalar aún más .
Debates sobre la movilización — Según el Atlantic Council, se informa que Putin está considerando una nueva movilización masiva para recuperar la iniciativa y rescatar su tambaleante invasión, aunque públicamente descarta esa posibilidad . El informe señala que es poco probable que se confirme oficialmente una movilización masiva antes de las elecciones parlamentarias rusas de septiembre de 2026 .
Tensión económica — El ISW señaló que Putin está construyendo cuidadosamente una narrativa de victoria inevitable mientras minimiza los crecientes costos económicos internos de la guerra . Analistas de diversos medios describieron 2026 como potencialmente el peor año para el esfuerzo bélico ruso, con una evaluación que argumenta que Putin "está perdiendo, no en una o dos dimensiones del conflicto, sino en todas las dimensiones" .
En conjunto, estos eventos de la primera semana de julio de 2026 revelan un Kremlin que, al mismo tiempo, proyecta fuerza y reconoce la verdadera escala del conflicto, mientras lidia con importantes desafíos internos a medida que la guerra entra en su quinto año.