Como respuesta, al día siguiente el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia citó a la embajadora de Suecia en Moscú, Christina Johannesson .
Este ataque del 2 de julio es el más reciente y grave de una campaña sostenida de vandalismo con drones contra sedes diplomáticas rusas en Suecia que comenzó hacia mayo de 2024. Para noviembre de 2025 ya se habían registrado más de 20 incidentes de este tipo .
Ningún individuo o grupo ha reivindicado la autoría de ninguno de estos ataques. La policía sueca ha declarado sistemáticamente que no se ha identificado a ningún sospechoso . La Embajada rusa ha calificado los incidentes de "sistemáticos" y ha acusado a las autoridades suecas de no impedirlos
. En algunos comunicados, la legación argumentó que el uso de recipientes de vidrio elevaba el peligro más allá del mero vandalismo
.
Estos incidentes con drones se producen en un contexto de fuerte deterioro de las relaciones entre Rusia y Suecia desde que este país se unió a la OTAN en marzo de 2024. Los principales puntos de fricción incluyen:
El ataque del 2 de julio con dos drones —pintura y una bomba falsa— marca la escalada más grave en un patrón de más de 20 incidentes de vandalismo con drones contra sedes diplomáticas rusas en Suecia desde mediados de 2024. El uso de un dispositivo que simula ser un explosivo, aunque no fuera funcional, representa una escalada notable respecto a los ataques anteriores, que solo empleaban pintura. No se ha identificado a los autores de ninguno de los incidentes. La campaña de ataques se produce en un contexto de elevadas tensiones entre Rusia y los países nórdicos tras la adhesión de Suecia a la OTAN, la interceptación de un dron de inteligencia ruso en el estrecho de Øresund y una guerra creciente de citaciones diplomáticas y acusaciones entre Moscú y Estocolmo.