Al día siguiente, el ejército de Pakistán lanzó lo que describió como una operación terrestre "basada en inteligencia" en el distrito de Bajaur, en su propio lado de la frontera, seguida de "ataques calibrados" —incluyendo bombardeos de precisión— al otro lado de la frontera, ya en territorio afgano . El ministro de Información, Attaullah Tarar, confirmó que tres objetivos en las provincias afganas de Paktia, Paktika y Kunar fueron destruidos .
Tras el ataque de Karachi y los ataques transfronterizos, funcionarios paquistaníes alegaron que el atentado fue obra de un "testaferro de la India" . Esta acusación encaja en un patrón ya conocido: Pakistán ha afirmado repetidamente que India apoya a grupos milicianos que operan desde territorio afgano contra Pakistán .
La respuesta de India fue rápida y tajante. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Randhir Jaiswal, calificó las acusaciones de "infundadas" y pidió a las autoridades paquistaníes que "miraran hacia adentro" y tomaran medidas creíbles contra la infraestructura terrorista en su propio país, en lugar de culpar a otros .
India también condenó los propios ataques transfronterizos. En las Naciones Unidas, el 9 de junio de 2026, India acusó a Pakistán de violar la soberanía afgana y de causar víctimas civiles . Anteriormente, en febrero, India calificó los bombardeos paquistaníes como un intento de "externalizar sus deficiencias internas" .
Punto importante: Estas son declaraciones del gobierno indio. No existe evidencia pública independiente que confirme o refute la afirmación específica de Pakistán sobre un "testaferro indio" en el ataque de Karachi. La acusación sigue siendo una disputa no resuelta.
Los ataques de junio de 2026 no pueden entenderse de forma aislada. Son el último y uno de los mayores estallidos en un conflicto que ha escalado de forma constante desde que se rompió una tregua negociada.
Tras algunos de los enfrentamientos fronterizos más mortíferos en años, se alcanzó un alto el fuego a finales de octubre de 2025, mediado por Turquía y Catar. Ambas partes acordaron extenderlo a través de conversaciones en Estambul que incluían un mecanismo de monitoreo y verificación .
Las negociaciones fracasaron casi de inmediato. El portavoz talibán Zabihullah Mujahid anunció el 8 de noviembre que las conversaciones se habían roto, principalmente porque Pakistán insistía en que los talibanes afganos tomaran medidas contra el TTP, una exigencia que Kabul rechazó por exceder su "capacidad" . La tregua se mantuvo sobre el papel, pero se volvió cada vez más hueca.
La tregua se rompió violentamente el 26 y 27 de febrero, cuando Pakistán lanzó bombardeos contra instalaciones militares talibanas en Kabul, Kandahar y Paktia, calificándolos de represalia por ataques transfronterizos del TTP. El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, declaró públicamente que ambas naciones estaban ahora en una "guerra abierta" . Afganistán respondió con fuego desde la frontera y sus propios ataques .
Una breve tregua en marzo, anunciada antes del Eid al-Fitr, expiró y fue seguida por renovados combates que mataron al menos a dos civiles en Kunar . Un gran ataque del TTP contra un puesto de seguridad paquistaní en mayo mató a varios militares paramilitares, erosionando aún más cualquier resto de moderación .
Días antes del ataque de Karachi, Afganistán lanzó asaltos aéreos contra lo que llamó escondites de milicianos y "entidades de inteligencia hostiles" dentro de Pakistán, llevando las tensiones a un nuevo pico .
La operación terrestre y los ataques de precisión de Pakistán, que mataron a 29 milicianos, representan la mayor operación transfronteriza desde la declaración de 'guerra abierta' de febrero .
La tregua de 2025 nunca produjo un acuerdo político. Comenzó a deshilacharse casi inmediatamente después de que las conversaciones colapsaran en noviembre de 2025, se rompió violentamente en febrero de 2026 y ha sido reemplazada por un ciclo de incursiones y represalias que no deja de intensificarse. Los ataques de junio de 2026 no son un incidente aislado: son la continuación de un patrón que no muestra signos de desescalada.