Incluso en Hsinchu, donde se encuentran la sede global de TSMC y sus fábricas más avanzadas, las oficinas y escuelas cerraron a partir del mediodía del 26 de junio como medida de precaución, pero este cierre no afectó las operaciones de las fábricas .
El Economic Times señaló el 27 de junio que "Taiwán experimentó interrupciones significativas, incluyendo inundaciones y evacuaciones, aunque sus operaciones cruciales de fabricación de chips no se vieron afectadas" .
Las bandas de lluvia exteriores de Mekkhala azotaron el sur de Taiwán sin tocar tierra directamente. Los daños más graves se concentraron en tres regiones:
Las inundaciones cortaron un enlace ferroviario nacional clave, lo que puede retrasar el movimiento de mercancías dentro de Taiwán, pero las cadenas de suministro internacionales de semiconductores no se vieron afectadas materialmente porque las fábricas de TSMC siguieron funcionando .
La producción de semiconductores es un proceso enormemente delicado y preciso: cualquier interrupción puede significar desechar obleas valoradas en millones de dólares. La capacidad de TSMC para mantener las operaciones durante condiciones climáticas adversas es un testimonio de sus protocolos de preparación para desastres, que incluyen personal esencial en el sitio, sistemas de energía de respaldo y suministros preposicionados.
Después de pasar por Taiwán, Mekkhala se dirigió hacia Japón, donde la interrupción fue más tangible:
Estas interrupciones, aunque significativas a nivel local, no se tradujeron en problemas en la cadena global de suministro de semiconductores porque afectaron a diferentes industrias y geografías.
El impacto limitado de Mekkhala en TSMC no significa que la industria sea inmune a los fenómenos meteorológicos. En años anteriores, otros tifones y terremotos han provocado paradas de producción reales:
Mekkhala no se convirtió en uno de esos eventos porque su trayectoria evitó los sitios de producción centrales de TSMC y las medidas de preparación de la compañía funcionaron según lo diseñado.
La tormenta tropical Mekkhala causó graves alteraciones locales en el sur de Taiwán y Japón, pero las fábricas de chips de TSMC nunca se detuvieron y la cadena global de suministro de semiconductores no se vio afectada significativamente. El evento es un caso de estudio útil sobre la resiliencia del fabricante de chips más crítico del mundo, y un recordatorio de que la próxima tormenta podría no perdonar a las fábricas.
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