"Cuando el señor Lukashenko dice que no quiere verse arrastrado a esta guerra, que retire ese equipo, que lo apague", declaró Zelenski .
Zelenski dio a Lukashenko una semana para desactivar y retirar las estaciones repetidoras . Sus palabras no dejaron lugar a dudas: "Si no lo hace, lo haremos nosotros", amenazando explícitamente con una acción militar unilateral ucraniana contra objetivos en territorio bielorruso si Minsk no actuaba
. Ucrania identificó cuatro estaciones repetidoras en Bielorrusia que debían ser desactivadas
.
El resultado fue que las estaciones repetidoras fueron apagadas el 22 de junio sin que Ucrania llevara a cabo los ataques con los que había amenazado. No está claro si el equipo fue retirado físicamente o simplemente desconectado . Más tarde, Zelenski publicó en X: "Hicimos todo lo posible para que tres o cuatro de ellas ya no estén allí"
.
La Comisión Europea expresó un claro respaldo a la posición de Ucrania. La portavoz Anitta Hipper declaró: "Bielorrusia está ayudando a Rusia a librar su guerra de agresión contra Ucrania. Por lo tanto, los ucranianos tienen derecho a la autodefensa" . La UE no condenó el ultimátum en sí y lo enmarcó dentro del derecho inherente de Ucrania a defenderse, reiterando Hipper que "Bielorrusia sigue siendo un facilitador de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania"
.
Este episodio ilustra de forma cruda el imposible acto de equilibrio de Lukashenko entre Moscú y Kiev:
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