El repunte empezó en Wall Street el miércoles 4 de noviembre, después de que los demócratas obtuvieran el control de ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos: la Cámara de Representantes y el Senado. Microsoft avanzó un 6,68 % y Amazon, un 6,12 %. Entre las grandes tecnológicas también subieron Apple, un 5,31 %, y Alphabet, un 3,18 %.
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La magnitud del salto de Microsoft y Amazon llamó especialmente la atención: sus acciones sumaron unos 424.000 millones de dólares a su valor de mercado conjunto.
23 La apuesta de los inversores no era simplemente que la inteligencia artificial impulsaría a todo el sector, sino que las empresas con servicios de nube consolidados podrían salir mejor paradas que quienes construyen la infraestructura para expandirla.
El relevo llegó a Hong Kong
El jueves 5 de noviembre, el impulso se extendió a las acciones tecnológicas de Hong Kong. El Hang Seng cerró con una subida del 3,67 %, mientras que el Hang Seng Tech, índice que agrupa a compañías tecnológicas cotizadas en la ciudad, avanzó un 5,55 %.
20 Alibaba y Tencent estuvieron entre las empresas que lideraron el avance del mercado.
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En una actualización intradía, Alibaba subía un 7,65 % y Tencent un 6,13 %; esas cifras correspondían al momento de publicación del reporte, no al cierre de la sesión.
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La subida vino acompañada de un cambio de preferencias: los inversores se inclinaron por plataformas de internet chinas y acciones tecnológicas relativamente rezagadas, mientras perdían terreno algunos títulos de hardware.
1 En Estados Unidos, las acciones de semiconductores también quedaron rezagadas frente a las grandes compañías de nube.
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La apuesta: más valor para la capacidad que ya existe
La interpretación que impulsó el rally fue que eventuales límites a la construcción de nuevos centros de datos podrían reducir la oferta futura de capacidad informática. Si la demanda sigue superando a la oferta, ese escenario podría dar a proveedores establecidos como Microsoft y Amazon más margen para fijar precios y proteger sus posiciones.
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También pesó la posibilidad de que un crecimiento más moderado de la infraestructura reduzca la presión para seguir aumentando el gasto de capital. En otras palabras, parte del mercado apostó por compañías que ya cuentan con centros de datos y plataformas en funcionamiento, frente a empresas más expuestas a la construcción de nueva capacidad.
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Pero se trata de una lectura de los inversores, no de la confirmación de que se hayan aprobado restricciones ni de que las compañías vayan a subir sus precios. Los reportes también vincularon el movimiento con otros factores, entre ellos la caída del petróleo y de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense.
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Así, el salto de Wall Street a Hong Kong dejó una señal más específica que un entusiasmo generalizado por la IA: el mercado favoreció a algunas grandes plataformas de nube e internet y, al mismo tiempo, mostró cautela ante parte del hardware y la infraestructura necesarios para ampliar los centros de datos.
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