El mercado mundial del azúcar se asoma a un cambio de rumbo. A comienzos de año se esperaba un excedente para la campaña 2026/27, pero el riesgo de un déficit ha aumentado a medida que El Niño amenaza las cosechas de varios productores clave. No hay un pronóstico único: las estimaciones varían y el tamaño del déficit dependerá de cuánto afecte el clima a la producción.
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Cuatro focos de riesgo para la oferta
- Brasil: en la región Centro-Sur, las lluvias intensas pueden interrumpir la cosecha de caña y la molienda, retrasando la llegada de azúcar al mercado. La producción brasileña ya se proyectaba a la baja, aunque el riesgo climático no equivale a una pérdida confirmada.
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- India y Tailandia: la falta de lluvias amenaza el rendimiento de la caña en ambos países. Si India destina más producción a cubrir la demanda interna y a fabricar etanol, podría disponer de menos azúcar para exportar; una cosecha tailandesa menor también reduciría la oferta exportable.
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- Francia y Europa: la sequía ha generado preocupación por los rendimientos de la remolacha, en un contexto de previsiones de menor producción azucarera para la Unión Europea.
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El riesgo para el mercado está en que estos problemas coincidan: si baja la producción en varias regiones a la vez, habrá menos oferta para compensar las pérdidas y las existencias podrían estrecharse.
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Precios al alza, pero sin garantía de nuevas subidas
Los futuros del azúcar sin refinar acumularon una subida superior al 25% desde julio, impulsados por el temor a un déficit. También influyen las posiciones de los inversores: algunos fondos aumentaron sus apuestas alcistas ante los riesgos de El Niño, lo que puede amplificar los movimientos de precios.
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Pero el repunte no asegura que los precios sigan subiendo. Hay señales de demanda física débil, aunque otros datos apuntan a una mejora, y StoneX redujo su estimación del déficit de 2026/27 a 900.000 toneladas, frente a los 1,7 millones que calculaba en julio.
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En adelante, pesarán más los resultados reales de las cosechas, la evolución de las existencias y la demanda que las apuestas especulativas por sí solas. Si las pérdidas se agravan y los inventarios se reducen, habrá margen para nuevas alzas; si la oferta resiste o la demanda se debilita, el impulso podría moderarse.