La NOAA estima en más del 90 % la probabilidad de un El Niño muy intenso durante el otoño e invierno boreales de 2026 27; la OMM prevé que persista hasta febrero de 2027. La sequía amenaza el agua, la agricultura y el transporte por rutas como el Canal de Panamá; las lluvias intensas podrían afectar cultivos y vías...
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Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: How could the record-strength El Niño forecast to peak in December and persist into 2027 disrupt Latin American trade, agriculture, mining,. Article summary: A very strong El Niño could create two linked shocks: drought that constrains water-dependent farming, electricity and shipping, and flooding that damages crops, mines and the routes that carry exports. But **record stre. Topic tags: general, general web, government, education. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts w
Un El Niño muy intenso podría alterar el comercio latinoamericano por dos vías opuestas: la sequía puede reducir el agua disponible para la agricultura, la generación eléctrica y el transporte fluvial o marítimo; las lluvias intensas pueden inundar cultivos y dañar carreteras y otras infraestructuras. El pronóstico anticipa un evento potente, pero no permite asegurar pérdidas concretas en un país o sector determinado.
La NOAA estima en más del 90 % la probabilidad de un El Niño muy intenso durante el otoño y el invierno del hemisferio norte de 2026-27. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que el fenómeno se fortalezca, alcance su máximo hacia finales de 2026 y continúe hasta febrero de 2027.
El Niño no produce las mismas condiciones en toda la región. La sequía preocupa especialmente en Centroamérica y partes del norte de Sudamérica; en cambio, algunas zonas de la costa del Pacífico y de Brasil podrían afrontar lluvias más intensas e inundaciones. La diferencia importa para el comercio: mientras unas áreas pueden sufrir escasez de agua o pérdidas agrícolas, otras pueden ver afectados sus caminos, campos y conexiones de transporte. 1
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El episodio de 2023-24 mostró ese contraste. El Programa Mundial de Alimentos informó de sequías prolongadas y falta de agua en el Corredor Seco Centroamericano, Bolivia y Colombia, junto con lluvias intensas e inundaciones en las costas de Ecuador y Perú y en zonas del interior de Bolivia. Los daños y riesgos para los cultivos agravaron la inseguridad alimentaria y las dificultades económicas. 16
La falta de agua puede limitar el tránsito por el Canal de Panamá, una vía clave para el transporte marítimo internacional. Durante la sequía de 2023, los bajos niveles de agua restringieron el paso de buques; la sequía también redujo drásticamente el nivel del río Negro, en la Amazonía, y afectó la navegación cerca de Manaos. 11
Las inundaciones interrumpen el transporte de otra manera. Las lluvias intensas y los deslizamientos pueden dañar carreteras y otras infraestructuras, y dificultar el acceso a zonas agrícolas, minas y puertos, en especial en áreas expuestas de Perú y Ecuador. Así, las exportaciones pueden retrasarse incluso si la producción no se pierde. 4
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La agricultura de Centroamérica está expuesta a la sequía y la escasez de agua; entre los productos exportables señalados como vulnerables están el café y el maíz. Colombia y Bolivia también sufrieron efectos de la sequía en la actividad agrícola durante 2023. 1
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En Perú y Ecuador, las inundaciones podrían afectar cultivos e infraestructura, mientras que el calentamiento de las aguas costeras puede repercutir en la pesca. Entre las cadenas expuestas figuran la anchoveta y el cobre peruanos; también se han señalado riesgos para el salmón chileno y la soja del Cono Sur. Son sectores que conviene vigilar, no pérdidas de producción aseguradas. 1
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El panorama de los granos no es negativo en todas partes. Las condiciones previstas pueden variar dentro de Brasil y Argentina: la lluvia podría favorecer algunas zonas de cultivo y, en otras, la sequía o el exceso de agua podrían perjudicar las cosechas. Por eso no cabe asumir un resultado único para la soja o el maíz de toda la región. 2
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La minería, la pesca, la energía y el transporte pueden verse afectados, aunque la exposición depende de cada lugar y operación. 6 En el caso de las minas, la escasez de agua, los problemas eléctricos o los daños a las rutas de transporte son posibles vías de impacto sobre la producción y los envíos. La información disponible no confirma cierres específicos de minas. El cobre de Perú y Chile forma parte de las cadenas regionales importantes expuestas a estos riesgos.
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La sequía también puede presionar los sistemas eléctricos que dependen de la energía hidroeléctrica. Durante El Niño de 2023-24, Ecuador tuvo problemas de suministro eléctrico en un contexto de menor disponibilidad de agua. Las inundaciones, por su parte, pueden dañar infraestructura energética y de transporte. Son vulnerabilidades que conviene preparar, no un pronóstico de apagones concretos. 14
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La exposición física no explica por sí sola el nivel de riesgo. Una evaluación regional de las cadenas de suministro señala que la gobernanza influye en la aplicación de normas de seguridad, la inversión en infraestructura resiliente y el apoyo a las comunidades afectadas. 17
Lo ocurrido en 2023-24 muestra por qué importa prepararse: la sequía y las inundaciones pueden amenazar al mismo tiempo los cultivos, el agua, el transporte marítimo y los medios de vida. 16 La forma de reconstruir también puede reducir la exposición futura. Las recomendaciones del Banco Mundial apuntan a aprovechar las obras de recuperación para mejorar la infraestructura y hacerla más resistente, en lugar de limitarse a reponer lo que se dañó tal como estaba.
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Para empresas y organismos públicos, las prioridades prácticas incluyen vigilar los niveles de agua en rutas comerciales críticas, identificar alternativas de transporte y suministro, revisar la dependencia de agua y electricidad y prepararse tanto para sequías como para inundaciones. Qué riesgo predomine dependerá del lugar y de cómo evolucione el fenómeno, no solo de su intensidad prevista.
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La NOAA estima en más del 90 % la probabilidad de un El Niño muy intenso durante el otoño e invierno boreales de 2026 27; la OMM prevé que persista hasta febrero de 2027.
La NOAA estima en más del 90 % la probabilidad de un El Niño muy intenso durante el otoño e invierno boreales de 2026 27; la OMM prevé que persista hasta febrero de 2027. La sequía amenaza el agua, la agricultura y el transporte por rutas como el Canal de Panamá; las lluvias intensas podrían afectar cultivos y vías en partes de los Andes y Brasil.
El episodio de 2023 24 mostró que sequías e inundaciones pueden golpear a la vez cultivos, transporte y seguridad alimentaria.