La respuesta de Pekín a los llamamientos para ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial más avanzada estuvo marcada por la rivalidad tecnológica con Estados Unidos. Medios estatales los presentaron como una posible estrategia para contener a China, no como una propuesta neutral de seguridad. Al mismo tiempo, el marco chino actualizado reconoció riesgos asociados a los modelos de frontera —los sistemas de IA más avanzados—, aunque eso no significó que el Gobierno respaldara una pausa general o restricciones dirigidas específicamente a empresas chinas.
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Por qué China Daily habló de una propuesta «interesada»
Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, pidió moderar el ritmo al que mejoran las capacidades de los modelos avanzados, para dar más tiempo a gestionar sus riesgos. Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk respaldaron el llamamiento. Amodei también instó a Estados Unidos a reforzar los controles a la exportación de chips.
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En un editorial, China Daily sostuvo que las restricciones estadounidenses a los chips y equipos no habían impedido que empresas chinas desarrollaran modelos competitivos. Por eso, interpretó los nuevos llamamientos como un posible traslado de las restricciones del hardware al software: en su lectura, invocar la seguridad mientras se limitaba a los desarrolladores chinos serviría para proteger la ventaja estadounidense. Esa fue la interpretación del periódico sobre la propuesta, no una motivación demostrada de sus autores.
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El Global Times calificó el planteamiento de «guion de la Guerra Fría». Por su parte, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, advirtió contra las «narrativas de amenaza», la confrontación y la competencia maliciosa, que, dijo, perjudicarían la gobernanza global de la IA.
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El marco de seguridad también reconoce riesgos
China publicó el 14 de septiembre una versión actualizada de su marco de gobernanza de seguridad de la IA. El documento aborda riesgos emergentes, entre ellos los agentes autónomos, las amenazas a la ciberseguridad y la automejora recursiva: la posibilidad de que sistemas de IA contribuyan a mejorar sistemas posteriores.
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Ese reconocimiento muestra que el debate sobre los riesgos no se limita a Estados Unidos. Pero identificar peligros en un marco de seguridad no equivale a aceptar una ralentización general del desarrollo, ni a imponer límites específicos a los modelos chinos.
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Qué implica para el diálogo entre Washington y Pekín
La discusión abrió espacio para hablar de riesgos compartidos, pruebas y supervisión antes de la reunión prevista entre Donald Trump y Xi Jinping. Sin embargo, cualquier compromiso conjunto para frenar el desarrollo se enfrenta a una desconfianza de fondo: Pekín ve los controles dirigidos a China como una forma de contención, mientras Trump también se ha resistido a pausar la carrera estadounidense por la IA.
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La información disponible no demuestra que de esta disputa haya surgido un acuerdo bilateral de seguridad en IA. Sí deja claro que, para avanzar en la cooperación, ambos gobiernos tendrían que separar la conversación sobre riesgos de la competencia por la ventaja tecnológica.
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