La respuesta breve: por ahora, no hay pruebas sólidas de que la terapia de presión negativa (TPN) cure las lesiones por presión mejor que los apósitos convencionales. Algunos estudios apuntan a posibles ventajas, pero la evidencia es demasiado incierta para confirmar que más heridas cicatricen por completo.
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Qué encontró la revisión más directa
Una revisión Cochrane publicada en 2023 reunió ocho ensayos clínicos aleatorizados, con 327 personas que tenían lesiones por presión de estadio III o superior. Cinco de esos estudios compararon la TPN con apósitos. Sin embargo, solo uno —con apenas 12 participantes— ofreció datos utilizables sobre curación completa y efectos adversos. En ese ensayo no se observó una diferencia clara entre los grupos.
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La revisión calificó como muy baja la certeza de la evidencia para todos los resultados evaluados. En otras palabras, los estudios disponibles no permiten concluir con confianza que la TPN sea mejor o peor que los apósitos habituales.
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¿Puede aportar algún beneficio?
Algunos estudios pequeños sugieren que la TPN podría reducir el tamaño de la lesión y, en ciertos casos, disminuir la frecuencia de los cambios de apósito. Pero esos resultados no demuestran que facilite una curación completa en más pacientes.
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Qué recomiendan las guías
NICE, el organismo británico que elabora recomendaciones de salud, aconseja no ofrecer TPN de rutina a adultos con úlceras por presión. Plantea una excepción cuando sea necesario reducir los cambios de apósito, por ejemplo, si la herida produce mucho exudado.
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En resumen: la TPN puede considerarse en situaciones concretas, como una herida muy exudativa, pero la evidencia actual no permite presentarla como un sustituto probado de los apósitos convencionales ni afirmar que acelere la curación. La elección del tratamiento debe ajustarse a la situación clínica de cada persona.
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