El auge de la inteligencia artificial obliga a China a pensar en una pregunta muy concreta: de dónde saldrá la electricidad para sus centros de datos. Wood Mackenzie calcula que su consumo se multiplicará aproximadamente por cuatro hasta alcanzar 774 teravatios hora en 2030, alrededor del 6 % del consumo eléctrico nacional. La expansión nuclear también forma parte del esfuerzo del país por alcanzar la neutralidad de carbono en 2060.
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La clave está en no confundir tres tecnologías con tres calendarios distintos. Los reactores convencionales ya producen electricidad; los pequeños reactores modulares de fisión aún deben demostrar los proyectos descritos aquí; y la fusión, que busca obtener energía mediante la unión de núcleos atómicos, sigue en fase experimental.
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Lo que puede llegar primero: los reactores convencionales
China cuenta con 64 reactores operativos y 38 en construcción. Estos últimos representan casi 40 gigavatios de capacidad adicional. Por eso, el programa de construcción en marcha es más relevante para cubrir la demanda a corto plazo que las futuras plantas de fusión.
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El país también dispone de una cadena de suministro nuclear nacional: en un proyecto de reactor citado por Financial Times, proveedores chinos suministraron más del 90 % de los equipos.
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Junhe: una apuesta modular para la próxima década
La empresa de Shanghái Junhe Nuclear ha captado, según lo publicado, 300 millones de yuanes. Diseña un pequeño reactor modular de demostración que aspira a poner en funcionamiento hacia 2031. Entre las posibilidades que estudia figuran aprovechar antiguos emplazamientos de centrales de carbón y su personal. Es un objetivo de desarrollo, no una planta terminada ni autorizada para operar.
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NovaFusionX: inversión y metas de laboratorio
En el terreno de la fusión, la financiación comunicada para NovaFusionX incluye rondas de 500 millones, 700 millones y 1.200 millones de yuanes: unos 2.400 millones de yuanes en total. La empresa apunta a lograr su primer plasma a finales de 2026 y ha señalado 2029 como meta para obtener una ganancia neta de energía experimental. Su fundador quiere reducir a cinco a diez años el plazo potencial de comercialización.
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Ninguno de esos hitos equivaldría, por sí solo, a suministrar electricidad a un centro de datos: producir plasma y demostrar una ganancia energética experimental son pasos distintos de construir una central comercial fiable.
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La carrera con Estados Unidos
China combina la construcción de reactores con inversión estatal coordinada y proveedores nacionales. Las estimaciones sobre su apoyo público a la fusión apuntan a una movilización de al menos 6.500 millones de dólares entre 2023 y 2025.
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6 Estados Unidos, por su parte, cuenta con un sector privado de fusión más amplio, respaldado también por inversiones de empresas tecnológicas y programas federales de investigación. Su hoja de ruta gubernamental plantea desplegar las primeras plantas de fusión a mediados de la década de 2030, aunque reconoce que aún hay carencias en materiales y cadenas de suministro.
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Para el horizonte de 2030, la distinción decisiva es el plazo: los reactores de fisión operativos y en construcción pueden influir antes en la red eléctrica. La demostración de Junhe se proyecta para la década siguiente y las metas de NovaFusionX siguen siendo de investigación y desarrollo; ninguna constituye todavía una aportación comercial segura para cubrir la demanda prevista de los centros de datos.
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