Las cifras recientes de Nvidia no parecen las de una empresa que pierde impulso. En su segundo trimestre del ejercicio fiscal 2027 facturó unos 96.200 millones de dólares, un 106 % más que un año antes; alrededor de 89.000 millones procedieron del negocio de centros de datos.
6 Sin embargo, en septiembre de 2026 sus acciones llegaron a cotizar por debajo de 17 veces los beneficios previstos para los siguientes 12 meses: cerca de su valoración más baja en más de una década y aproximadamente la mitad del múltiplo de 2025.
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La aparente contradicción está en el futuro. El PER —la relación entre el precio de la acción y los beneficios— puede bajar si las estimaciones de ganancias suben más deprisa que la cotización. Y un PER basado en beneficios previstos también refleja cuánto están dispuestos a pagar los inversores por unas ganancias que todavía deben materializarse.
El argumento a favor: la expansión de la IA
Nvidia prevé que sus ingresos crezcan alrededor de un 70 % en el ejercicio fiscal 2028, frente al 44 % que esperaban de media los analistas antes de conocer esa previsión, según Reuters.
17 Su consejero delegado, Jensen Huang, calcula además que el gasto mundial anual en infraestructura de inteligencia artificial podría situarse entre 3 y 4 billones de dólares para 2030. Es una previsión sobre el mercado en su conjunto, no sobre los ingresos de Nvidia.
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Esa expectativa ayuda a entender el optimismo de algunos analistas. Un equipo de investigación de semiconductores citado por CNBC fijó un precio objetivo de 400 dólares por acción, aproximadamente un 75 % por encima de los cerca de 229 dólares utilizados en su comparación del 22 de septiembre.
1 Un precio objetivo es una estimación, no una rentabilidad garantizada; otros objetivos publicados varían según la fuente y la fecha.
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La duda: cuánto beneficio dejará cada venta
El margen bruto de Nvidia rondó el 75 % en su segundo trimestre fiscal, pero un informe de septiembre señalaba que se esperaba que bajara del 72 % para el cuarto trimestre. Entre los factores mencionados estaban el encarecimiento de la memoria y el desarrollo de chips propios por parte de sus clientes.
10 Reuters también advirtió de que la escasez de memoria y los mayores costes de componentes podían limitar la velocidad de expansión.
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La comparación con Apple ilustra otra diferencia: Nvidia vende infraestructura para desarrollar IA, mientras Apple la incorpora a sus dispositivos.
7 Que Nvidia crezca más rápido no demuestra por sí solo que deba cotizar a un múltiplo mayor. Para sacar esa conclusión harían falta estimaciones de beneficios calculadas con el mismo criterio y en la misma fecha.
También conviene leer con cautela las cifras de valoración: distintas publicaciones de septiembre citaron menos de 17 veces los beneficios previstos a 12 meses, unas 23 veces los esperados para el ejercicio y un PER de 28,1.
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5 No son medidas necesariamente comparables. Lo que sí muestra el debate es la pregunta que divide al mercado: si el crecimiento de Nvidia y sus márgenes podrán sostenerse durante años, o si los costes y la competencia de sus propios clientes acabarán reduciendo los beneficios que hoy se proyectan.
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