El oro al contado avanzó hasta unos 4.390 dólares por onza el 18 de septiembre y apuntaba a su primera ganancia semanal en cuatro semanas, después de que la caída del petróleo moderara el temor a una inflación persist... El rebote no desmintió el tono duro de la Reserva Federal: reflejó una menor presión sobre el dó...
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Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: How did gold reach a one-week high and post its first weekly gain in four weeks on Friday, September 18, despite the Federal Reserve’s 25-ba. Article summary: Gold’s rebound was principally a reversal of the oil-driven inflation shock: as crude prices fell, investors reduced expectations that inflation would stay high enough to require still more aggressive Fed tightening. Tha. Topic tags: general, general web, news, user generated. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts w
El repunte del oro no supuso un rechazo del mensaje restrictivo de la Reserva Federal (Fed). Fue, sobre todo, una reevaluación del riesgo inflacionario que había golpeado al metal a comienzos de la semana.
El 18 de septiembre, el oro al contado alcanzó un máximo de una semana, cerca de 4.390 dólares por onza en la sesión estadounidense. El metal se encaminaba a una ganancia semanal aproximada del 1%, la primera en cuatro semanas, mientras que los futuros de oro de Estados Unidos cerraron en 4.424,90 dólares. El detonante inmediato fue la bajada del crudo: redujo el temor a que un shock energético mantuviera elevada la inflación y obligara a los bancos centrales a endurecer aún más su política monetaria.
A principios de semana, el petróleo había subido con fuerza por los temores sobre la oferta tras unos ataques que paralizaron el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, una ruta que normalmente transporta crudo hacia el mar Rojo. La interrupción, junto con el conflicto más amplio en Oriente Medio, elevó el riesgo de que la energía trasladara más presión a la inflación. 1
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Para el oro, una inflación esperada más alta genera dos fuerzas opuestas:
En la primera fase, dominó el efecto de los tipos y los rendimientos. Tras la decisión de la Fed, el oro cayó hasta alrededor de 4.235 dólares, mientras se fortalecían el dólar y los rendimientos. 12 Para el viernes, el retroceso del crudo redujo la percepción de una inflación prolongada. La recuperación del oro coincidió con un dólar más débil y con el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años alejándose de su máximo reciente.
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En otras palabras, la subida de un cuarto de punto de la Fed ya estaba en gran medida descontada. Lo que cambió fue la expectativa sobre los siguientes pasos, al disminuir la tensión en el mercado petrolero.
La Fed elevó el 16 de septiembre en 25 puntos básicos su rango objetivo para los fondos federales, hasta el 3,75%-4,00%, en su primer incremento desde 2023. La decisión fue unánime. 10
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Las proyecciones mantuvieron un mensaje restrictivo: 16 de los 18 responsables de política monetaria esperaban al menos una subida adicional antes de que terminara 2026. 10 Eso dejó a los inversores atentos a la posibilidad de otro movimiento tan pronto como octubre.
Este es el principal límite para el rebote del oro. Los tipos más altos elevan la rentabilidad disponible en efectivo y deuda pública, y por tanto el coste de oportunidad de mantener lingotes. También pueden respaldar al dólar, encareciendo el oro denominado en dólares para compradores de otras divisas.
Por eso, el avance del 18 de septiembre debe leerse como un alivio frente al shock inflacionario asociado al petróleo, no como la desaparición del problema de los tipos. Si los datos de inflación, el crudo o los mensajes de la Fed vuelven a impulsar los rendimientos, el oro podría afrontar nuevas presiones.
La interrupción del oleoducto saudí muestra por qué la geopolítica puede influir en el oro en sentidos contrapuestos.
Cuando los operadores se concentran en la pérdida de oferta y en el encarecimiento del petróleo, anticipan mayor inflación y una política monetaria más dura, factores negativos para el oro a corto plazo. Pero si el foco pasa a una escalada militar, la inestabilidad financiera o las amenazas al flujo energético, el oro puede beneficiarse de compras de refugio.
En este episodio, el primer canal perjudicó inicialmente al metal al dispararse el crudo. El segundo ayudó a sostener la demanda cuando el petróleo bajó y se moderaron las preocupaciones inflacionarias. El equilibrio puede cambiar rápidamente si el conflicto se amplía o empeoran las interrupciones de suministro. 1
El movimiento no se limitó al oro. El 18 de septiembre, la plata al contado subió un 2,3%, hasta 66,70 dólares por onza; el platino ganó un 2,2%, hasta 1.812,50 dólares; y el paladio avanzó un 1,5%, hasta 1.310,20 dólares. Los tres se dirigían a ganancias semanales.
El repunte fue coherente con una mejora general de las expectativas de inflación y tipos. Aun así, cada metal tiene sus propios factores de oferta y demanda industrial, por lo que el movimiento conjunto no implica que sus fundamentos sean iguales a los del oro.
Los datos de demanda a más largo plazo ofrecieron un contexto más favorable que la volatilidad de corto plazo ligada a los tipos. Los ETF mundiales respaldados por oro recibieron 18.000 millones de dólares de entradas en agosto, y sus tenencias conjuntas aumentaron 121 toneladas hasta un récord de 4.189 toneladas.
Estos flujos no garantizan futuras subidas de precio, pero el aumento de las tenencias indica que los inversores estaban elevando su exposición al oro antes de la corrección de septiembre. Puede ser una fuente de demanda de base si persiste la incertidumbre macroeconómica.
La Fed no fue la única institución ante un problema inflacionario ligado a la energía. El Banco de Inglaterra mantuvo su tipo oficial en el 3,75% y pausó las ventas de bonos, aunque tres de sus responsables votaron a favor de una subida. 18 El Banco de Japón elevó su tipo de referencia en 25 puntos básicos, hasta el 1,25%, mediante una votación de 7 a 2: su nivel más alto desde 1995.
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En conjunto, estas decisiones subrayaron un sesgo global hacia condiciones monetarias más restrictivas. Normalmente es un obstáculo para el oro porque puede mantener elevados los rendimientos. Sin embargo, la reacción del metal mostró que el mercado valora no solo la decisión actual, sino la trayectoria prevista de inflación y tipos.
Varias instituciones citadas en los comentarios de mercado siguen mostrando una visión constructiva sobre el oro, pero sus proyecciones son escenarios condicionados, no resultados garantizados ni un consenso cerrado.
Goldman Sachs prevé que el oro alcance los 4.900 dólares por onza troy al final de 2026 y espera que las compras de bancos centrales promedien 70 toneladas mensuales ese año. UBS ha planteado una trayectoria hacia los 5.000 dólares en la primera mitad de 2027, basada en unos tipos reales más bajos, una política estadounidense menos restrictiva y una demanda inversora sostenida. Los analistas de Société Générale han señalado la demanda sincronizada en los mercados físicos, los ETF, los futuros y las opciones como señal de una participación amplia en el mercado alcista.
El elemento común es claro: estos escenarios dependen de una demanda oficial e inversora resistente y, sobre todo, de una futura reducción de la presión de los tipos reales. Un período prolongado de rendimientos crecientes y dólar fuerte pondría en cuestión esa tesis.
Un nuevo repunte del crudo sigue siendo el riesgo más claro a corto plazo. Si empeoran las disrupciones en las rutas de suministro saudíes o el conflicto regional amenaza flujos más amplios, los mercados podrían volver a anticipar una inflación más persistente. Eso podría fortalecer el dólar, elevar los rendimientos del Tesoro y aumentar las expectativas de nuevas subidas de la Fed: una combinación desfavorable para el oro.
Al mismo tiempo, una escalada grave podría reforzar la demanda de refugio. La dirección del oro dependería de qué factor pese más para los inversores: unos tipos más altos impulsados por la inflación o la búsqueda de protección ante el riesgo geopolítico y financiero.
El 18 de septiembre prevaleció la caída del petróleo. El avance del oro hacia los 4.390 dólares fue un rebote de alivio ante unas menores preocupaciones inflacionarias, no una señal de que la Fed restrictiva hubiera dejado de importar. 10
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El oro al contado avanzó hasta unos 4.390 dólares por onza el 18 de septiembre y apuntaba a su primera ganancia semanal en cuatro semanas, después de que la caída del petróleo moderara el temor a una inflación persist...
El oro al contado avanzó hasta unos 4.390 dólares por onza el 18 de septiembre y apuntaba a su primera ganancia semanal en cuatro semanas, después de que la caída del petróleo moderara el temor a una inflación persist... El rebote no desmintió el tono duro de la Reserva Federal: reflejó una menor presión sobre el dólar y los rendimientos del Tesoro al enfriarse el shock energético.
Las tenencias récord de ETF respaldados por oro ofrecen apoyo de fondo, pero otro repunte del crudo o una escalada del conflicto en Oriente Medio podrían reactivar la presión sobre el metal.