Maria Ressa describe una escalada de tres olas: redes sociales que capturan la atención, chatbots que explotan la necesidad de intimidad y sistemas agénticos que pueden sustituir decisiones humanas. La Nobel de la Paz propone tratar la regulación de la IA como una cuestión de seguridad pública: exigir responsabilida...
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Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What did Nobel Peace Prize laureate Maria Ressa argue in her September 2026 Reuters interview about how the three waves of artificial intell. Article summary: Ressa’s argument was that AI is not a distant hypothetical threat: successive forms of it have already exploited attention and intimacy, and the next—agentic systems—could erode people’s capacity to make independent choi. Topic tags: general, news, general web. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts with fake numbers
Maria Ressa advierte que el riesgo democrático de la inteligencia artificial no pertenece únicamente a un futuro de máquinas plenamente autónomas. Según su planteamiento, ya se han sucedido tres olas tecnológicas: primero se disputó y capturó la atención; después se explotó la necesidad humana de intimidad; y la siguiente etapa podría actuar de formas que desplacen la capacidad de decidir de las personas. Si no se ponen límites, sostiene, la democracia queda en peligro porque sus ciudadanos necesitan conservar una autonomía real para gobernarse a sí mismos. 1
Ressa identifica a las redes sociales como la primera ola. Estas plataformas compitieron por la atención y, afirma, polarizaron y aislaron a la población. El problema democrático es claro: una sociedad que no puede sostener una atención compartida, la confianza social o un entorno informativo común es más fácil de dividir y tiene más dificultades para deliberar colectivamente. 1
La segunda ola es la IA conversacional. Ressa afirma que los chatbots pueden manipular la biología humana al interactuar con nuestra necesidad de intimidad. Su preocupación no es simplemente que se utilicen con frecuencia, sino que los sistemas diseñados para generar vínculos emocionales persuasivos pueden abrir nuevas vías de influencia sobre usuarios vulnerables. 1
La última ola, en el marco expuesto por Ressa, es la IA agéntica y multiagéntica: sistemas capaces de actuar en nombre de las personas o, potencialmente, en contra de sus intereses. Alertó de que esta evolución podría arrebatarnos la autonomía humana —la capacidad de tomar decisiones independientes— si las sociedades no legislan límites antes de que estos sistemas queden profundamente integrados en la vida cotidiana. 1
Así, las tres olas forman una escalada: de la competencia por captar atención, a la influencia a través de la intimidad y, finalmente, a la posibilidad de que sistemas automatizados tomen decisiones cada vez más importantes por las personas.
Ressa pidió abordar la gobernanza de la IA como un asunto de seguridad pública, y no principalmente como una disputa sobre libertad de expresión o competencia tecnológica. También sostuvo que la ciudadanía debe organizarse para reclamar regulación de la IA y presionar a los cargos electos para que legislen. 1
Entre las salvaguardas que propone figuran:
Ressa también rechazó el argumento de que regular en los países occidentales supondría ceder la carrera de la IA a China. Según la información de Reuters, su posición es que no regular tiene un coste más fundamental: la posible pérdida de la autonomía democrática. 1
El planteamiento de Ressa no se limita a restringir sistemas dañinos. También ha instado a periodistas y comunidades a construir y controlar tecnología que refuerce la integridad de la información. Durante la Conferencia Nobel de la Paz, defendió que quienes desarrollan estas herramientas con fines públicos mantengan el control de sus datos e infraestructura, y apuntó a alternativas a las plataformas dominantes. 9
Esa vertiente constructiva incluye espacios de comunicación más seguros y orientados a la comunidad, como Rappler Communities: una infraestructura pensada para apoyar la participación democrática sin que los incentivos de maximizar la interacción sean la regla por defecto.
El marco de las tres olas es, en esencia, un argumento para actuar antes de que los sistemas agénticos se conviertan en decisores habituales de la vida diaria. Para Ressa, las dos primeras etapas ya muestran cómo los sistemas digitales pueden explotar la atención y la intimidad a gran escala. La pregunta que plantea la tercera es si las sociedades podrán preservar la elección humana, la rendición de cuentas y el control democrático antes de que sistemas más autónomos queden ampliamente arraigados. 1
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Maria Ressa describe una escalada de tres olas: redes sociales que capturan la atención, chatbots que explotan la necesidad de intimidad y sistemas agénticos que pueden sustituir decisiones humanas.
Maria Ressa describe una escalada de tres olas: redes sociales que capturan la atención, chatbots que explotan la necesidad de intimidad y sistemas agénticos que pueden sustituir decisiones humanas. La Nobel de la Paz propone tratar la regulación de la IA como una cuestión de seguridad pública: exigir responsabilidades legales a las grandes tecnológicas, limitar funciones adictivas, establecer edades mínimas y fr...
También defiende que periodistas y comunidades desarrollen y controlen infraestructura tecnológica de interés público para proteger la integridad de la información.