Shengyu Liu, ingeniero de sistemas de aprendizaje automático en DeepSeek, teme que la IA pase de ayudar a programar a ejecutar el trabajo especializado de optimización que da sentido a su profesión. Liu defiende que la IA de frontera sea accesible y asequible, y alerta sobre los riesgos de que una sola empresa priva...
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Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What did DeepSeek kernel optimization engineer Shengyu Liu, known online as “interestingLSY,” argue in his WeChat essay “I Have No Choice bu. Article summary: Liu’s essay was both a personal lament and a political argument: he believed AI was quickly moving from assisting expert engineers to replacing their most specialized work, while control of that capability by a closed U.. Topic tags: general, general web, user generated, news. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts w
Shengyu Liu, ingeniero de sistemas de aprendizaje automático de DeepSeek conocido en internet como «interestingLSY», plantea en su ensayo I Have No Choice but to Bury My Talent in Yesterday algo más profundo que una predicción sobre herramientas de programación. Su texto reflexiona sobre lo que ocurre cuando alguien que construye IA percibe que esa misma tecnología se acerca al oficio especializado que da sentido a su trabajo. También es un alegato contra la concentración de las capacidades de IA de frontera en unas pocas empresas cerradas. Su perfil público indica que trabaja en DeepSeek en sistemas de aprendizaje automático y en diseño y optimización de kernels o rutinas de bajo nivel. 7
La preocupación central de Liu no es simplemente que la IA automatice tareas rutinarias de programación. Describe una evolución acelerada: primero, los sistemas ayudaban a encontrar documentación y a depurar errores; después, empezaron a ser capaces de examinar código a nivel de GPU, comprender la implementación y las restricciones de rendimiento de un operador, y proponer o ejecutar optimizaciones. 1
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Para un ingeniero de optimización de kernels, esto tiene especial peso. El valor de su trabajo está en decisiones minuciosas y altamente especializadas sobre rendimiento a bajo nivel. Liu teme que sistemas cada vez más capaces puedan acabar realizando precisamente la parte de la ingeniería que más valora.
No necesariamente implicaría un despido inmediato. Un ingeniero podría conservar su puesto, pero pasar de crear directamente a supervisar agentes automatizados. Para Liu, esa pérdida de la práctica manual y del control creativo es lo que resume el título de su ensayo. 1
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Conviene separar esa inquietud de una afirmación comprobada: el texto es un relato personal sobre una transformación tecnológica que Liu anticipa; no demuestra que la IA ya pueda sustituir de forma autónoma a ingenieros de kernels en todos los entornos de producción reales.
Liu une su temor a la automatización con una discusión sobre propiedad y acceso. Dijo que no quería que Anthropic controlara la IA más avanzada del mundo o la AGI —inteligencia artificial general, una hipotética IA con capacidades amplias comparables a las humanas—. Para expresarlo empleó una analogía deliberadamente extrema: comparó lo que estaría en juego con que Hitler hubiera obtenido tecnología de bomba atómica antes que los Aliados. 2
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La comparación es retórica de Liu, no una equivalencia basada en pruebas entre Anthropic y la Alemania nazi. Su argumento de fondo es más claro: si una organización privada logra una ventaja decisiva en IA altamente capaz, podría concentrar un poder económico y geopolítico extraordinario sin suficiente rendición de cuentas.
Su alternativa es que la IA de frontera sea abierta y lo bastante asequible como para resultar accesible de forma amplia. Liu presenta la orientación de código abierto de DeepSeek como contrapeso a los laboratorios occidentales de modelos cerrados, y como una de las razones de su decisión de trabajar allí. 1
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Es una postura normativa, no una conclusión resuelta sobre seguridad. Un acceso más amplio puede dispersar el control, pero también puede facilitar que actores maliciosos o irresponsables obtengan capacidades potentes.
La desconfianza de Liu hacia Anthropic y OpenAI es política además de comercial. Cuestiona que empresas que desarrollan sistemas de frontera propietarios y defienden políticas que pueden limitar el acceso de sus rivales a computación avanzada deban considerarse administradoras neutrales de una futura AGI.
Se trata de la valoración de Liu. La información disponible no establece que ninguna de las dos compañías actúe como un controlador de AGI sin supervisión, ni que su modelo preferido de acceso abierto sea más seguro. La disputa gira, en el fondo, sobre qué riesgo debe priorizarse: la concentración de poder, la proliferación rápida de capacidades, el desequilibrio competitivo o el uso catastrófico.
El ensayo surgió en medio de una confrontación pública más intensa entre intereses estadounidenses y chinos en IA.
Anthropic ha acusado a DeepSeek, Moonshot y MiniMax de realizar campañas masivas de destilación no autorizada mediante resultados de Claude para mejorar sus propios modelos. Según Anthropic, la actividad superó los 16 millones de intercambios con Claude a través de unas 24.000 cuentas fraudulentas. Son alegaciones de Anthropic y no deben tratarse aquí como conclusiones judiciales o hechos ya resueltos.
A la vez, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, ha pedido al sector que ralentice el ritmo de mejora de las capacidades de los modelos de frontera, con el argumento de ganar tiempo para la seguridad, la supervisión y la gestión de riesgos. También ha defendido mantener restricciones a la exportación hacia China de los chips de IA y equipos de fabricación de chips más avanzados, al sostener que un liderazgo chino en IA supondría riesgos graves para Estados Unidos y el mundo.
Las autoridades chinas y medios estatales han rechazado ese planteamiento. El Ministerio de Exteriores de China criticó el llamado de Amodei a limitar las capacidades chinas de IA, mientras que el Global Times describió la propuesta de desaceleración como un «manual de la Guerra Fría» destinado a preservar la ventaja tecnológica estadounidense.
El debate no se divide de manera simple entre defensores occidentales de la seguridad y aceleracionistas chinos. Jacob Coxon, exinvestigador de Anthropic y OpenAI, renunció a Anthropic y abandonó el sector de la IA en septiembre de 2026. Afirmó que ambas compañías avanzaban hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma sin actuar de forma responsable, y describió esa carrera como «apostar con nuestras vidas». 17
La crítica de Coxon es distinta de la de Liu. Coxon se centra en el peligro de construir IA cada vez más capaz con demasiada rapidez; Liu subraya el riesgo de que un laboratorio estadounidense cerrado domine esa tecnología. Sin embargo, ambos cuestionan que la actual carrera competitiva sea automáticamente legítima o inocua.
El ensayo de Liu convierte la ansiedad de una carrera técnica en un problema mayor de gobernanza. Si la IA puede absorber habilidades humanas muy especializadas, ¿quién fija las reglas para desplegarla? Si unas pocas empresas controlan los sistemas más capaces, ¿cómo debe limitarse su poder? Y si esas capacidades se abren ampliamente, ¿cómo se gestionan el uso indebido y la proliferación?
No hay consenso. Liu sostiene que la apertura y la asequibilidad son el contrapeso necesario a la concentración privada. Anthropic defiende un desarrollo más pausado, controles de seguridad más sólidos y restricciones orientadas a preservar la ventaja de Estados Unidos. Los críticos chinos interpretan esas restricciones como una política de contención.
La aportación de Liu es la mirada de alguien que trabaja en los sistemas situados en el centro del conflicto: la posibilidad de que una de las primeras grandes disrupciones de la IA no afecte solo al empleo ordinario, sino también al conocimiento experto de quienes la entrenan para que siga avanzando.
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Shengyu Liu, ingeniero de sistemas de aprendizaje automático en DeepSeek, teme que la IA pase de ayudar a programar a ejecutar el trabajo especializado de optimización que da sentido a su profesión.
Shengyu Liu, ingeniero de sistemas de aprendizaje automático en DeepSeek, teme que la IA pase de ayudar a programar a ejecutar el trabajo especializado de optimización que da sentido a su profesión. Liu defiende que la IA de frontera sea accesible y asequible, y alerta sobre los riesgos de que una sola empresa privada concentre una ventaja decisiva.
Su ensayo aparece en plena disputa entre Estados Unidos y China por la seguridad de la IA, los controles de chips, la apertura de modelos y el ritmo de desarrollo.