El plan australiano «My Feed, My Way» obligaría a las redes sociales a ofrecer una elección entre recomendaciones personalizadas y un feed con cuentas seguidas por el usuario.[7][15] La propuesta forma parte de un deber de diligencia digital que trasladaría a las plataformas la responsabilidad de identificar y reduc...
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Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What are the key provisions of Australia’s proposed “My Feed, My Way” social-media legislation—including its user-choice requirements for al. Article summary: Australia’s proposed “My Feed, My Way” measure is part of a broader Digital Duty of Care framework, not a blanket ban on algorithms or a direct content-censorship rule. It would require social-media services to give user. Topic tags: general, general web, news. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts with fake numbers
Australia estudia dar a los usuarios de redes sociales una decisión real sobre su feed predeterminado: aceptar recomendaciones algorítmicas personalizadas o pasar a una cronología basada en las personas y grupos que han elegido seguir. La iniciativa, denominada «My Feed, My Way» («Mi feed, a mi manera»), no supone prohibir los algoritmos; es una pieza de una reforma más amplia, el propuesto Deber de Diligencia Digital (Digital Duty of Care).9
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Según el borrador, las plataformas sociales tendrían que avisar tanto a usuarios nuevos como a los ya registrados y ofrecerles una elección sobre su feed por defecto. Podrían optar por un feed personalizado, con contenido recomendado por algoritmos, o rechazar esas recomendaciones.7
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Quien se excluya de las recomendaciones vería publicaciones de cuentas, creadores, personas y grupos que haya decidido seguir activamente. En la práctica, esto reduciría el peso de sugerencias basadas en datos demográficos, intereses o actividad previa, incluidas publicaciones de cuentas que el usuario no sigue.1
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La diferencia es relevante: el plan se presenta como una herramienta de control del usuario sobre la selección y el orden del feed, no como una orden estatal para retirar una categoría concreta de expresiones.
«My Feed, My Way» es solo una parte del marco propuesto. El Gobierno australiano prevé legislar el Deber de Diligencia Digital dentro de la Online Safety Act 2021, la ley australiana de seguridad en línea. Su propósito declarado es exigir a los servicios digitales medidas razonables para prevenir daños previsibles en internet.17
El modelo propuesto requeriría que los servicios regulados mantengan sistemas y procesos eficaces para proporcionar, en la medida razonablemente posible, un entorno digital seguro. La documentación gubernamental y los análisis jurídicos describen obligaciones orientadas a prevenir, supervisar y abordar contenido ilegal o dañino, así como riesgos derivados de funciones del servicio como sistemas de IA, recomendaciones algorítmicas y cuentas bot.
El cambio de fondo es que la carga dejaría de recaer principalmente en los usuarios. Las plataformas tendrían que detectar riesgos de forma proactiva, mitigarlos y mantener sus medidas de seguridad. Entre los objetivos comunicados figuran reducir la exposición a contenido nocivo y limitar la amplificación de material peligroso o divisivo mediante sistemas de recomendación.1
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El Gobierno presenta esta reforma como el siguiente paso tras las restricciones australianas a las redes sociales para menores de 16 años, y como una vía para que la población tenga mayor control sobre su experiencia en línea.7
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Los sistemas de recomendación pueden mostrar contenido ajeno a la red elegida por una persona y seguir ofreciendo publicaciones parecidas a partir de una predicción de interacción. La propuesta no prohíbe ese modelo: obligaría a las plataformas a ofrecer una vía para apartarse de él.
Su eficacia para reducir un uso compulsivo o dañino dependerá del diseño final: de cuán visible sea la opción, de si se mantiene en el tiempo y de qué incluya exactamente el feed no personalizado.
A grandes rasgos, el enfoque australiano se parece al de la Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea (Digital Services Act o DSA): se centra en los sistemas de las plataformas, los riesgos previsibles y las medidas de mitigación, en vez de tratar cada problema únicamente como una cuestión de borrar una publicación. El Gobierno australiano ya había señalado que su orientación en materia de deber de diligencia estaba alineada con planteamientos del Reino Unido y la Unión Europea.
Pero no conviene describirlo como una copia australiana de la DSA. La información disponible no acredita una equivalencia artículo por artículo. La propuesta australiana operaría bajo su propia Online Safety Act, y su elemento más visible para el público es la posibilidad de excluirse de las recomendaciones personalizadas.17
El Deber de Diligencia Digital se plantea dentro del marco australiano de seguridad en línea, cuyo regulador es la eSafety Commissioner, la autoridad independiente especializada en seguridad digital. Informaciones sobre el borrador señalan que las plataformas tendrían que documentar las medidas de reducción de daños y podrían afrontar sanciones de hasta 109,2 millones de dólares australianos por incumplimiento.8
No obstante, se trata todavía de un borrador. La arquitectura definitiva de supervisión y las cuantías de las sanciones siguen sujetas a consulta y debate parlamentario. La conclusión más segura es que el incumplimiento pretende tener consecuencias económicas importantes, pero no debe darse por cerrado ningún detalle hasta que se presente y apruebe una ley.11
Por separado, Australia ha reforzado la aplicación de sus normas sobre redes sociales para menores de 16 años. Esas reformas permitirían a eSafety exigir a las empresas pruebas de las medidas adoptadas para cumplir y elevarían a 99 millones de dólares australianos la multa máxima por infracciones de ese régimen de edad. Esas facultades y sanciones no deben asumirse automáticamente como idénticas a las que finalmente se apliquen al Deber de Diligencia Digital.
La elección sobre el feed es menos directamente restrictiva que una prohibición de contenido. Si una persona se excluye, decide no recibir recomendaciones personalizadas; no es el Gobierno quien ordena suprimir una clase de discurso.
La cuestión es más compleja en el deber de diligencia general. Una obligación legal de prevenir daños previsibles podría incentivar a las plataformas a retirar o degradar contenido lícito pero polémico para reducir su riesgo regulatorio. El efecto final dependerá de cómo se defina el «daño», de las directrices que emita eSafety, de los mecanismos de transparencia y revisión, y de las salvaguardas para la expresión política, periodística y de minorías. Con el material disponible, esas protecciones aún no pueden evaluarse de manera concluyente.
El borrador de legislación sobre el Deber de Diligencia Digital se publicó el 8 de septiembre de 2026 para una consulta dirigida. Por tanto, «My Feed, My Way» sigue siendo una propuesta, no una obligación vigente.15
El diseño recoge consultas anteriores, en las que se planteó el control del usuario —por ejemplo, la posibilidad de desactivar sistemas de recomendación— como una forma de mitigar daños relacionados con algoritmos. El material disponible no fija una fecha concreta para que el Gobierno presente un proyecto definitivo ante el Parlamento tras esta consulta.
Por ahora, la idea central es clara: Australia propone una alternativa controlada por el usuario a los feeds sociales personalizados, junto con una obligación mucho más amplia para que los servicios en línea gestionen daños previsibles.17
Studio Global AI
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El plan australiano «My Feed, My Way» obligaría a las redes sociales a ofrecer una elección entre recomendaciones personalizadas y un feed con cuentas seguidas por el usuario.[7][15]
El plan australiano «My Feed, My Way» obligaría a las redes sociales a ofrecer una elección entre recomendaciones personalizadas y un feed con cuentas seguidas por el usuario.[7][15] La propuesta forma parte de un deber de diligencia digital que trasladaría a las plataformas la responsabilidad de identificar y reducir daños previsibles, incluidos los vinculados a sus sistemas de recomendación.[17]...
El texto sigue en consulta: se han informado multas de hasta 109,2 millones de dólares australianos, pero las reglas definitivas aún deben pasar por el proceso legislativo.[8][11]