La OMM estima una probabilidad cercana al 100% de que El Niño continúe hasta febrero de 2027, algo inédito por el nivel de certeza expresado. El episodio probablemente añadirá un impulso natural de calentamiento a un planeta ya calentado por las emisiones humanas, por lo que 2027 podría ser un año récord de temperat...
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: How is the World Meteorological Organization’s most unequivocal El Niño forecast in its 50 year history—projecting a very strong event with. Article summary: The forecast signals an unusually high confidence global climate shock—not a uniform catastrophe everywhere, but a substantial increase in the odds of damaging heat, drought, flooding and disrupted seasons through 2027.. Topic tags: general web, code, privacy, health, education. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts
La previsión apunta a una perturbación climática global con un grado de confianza inusualmente alto. No significa que habrá una catástrofe en todas partes, pero sí que aumentan de forma considerable las probabilidades de calor dañino, sequía, inundaciones y alteraciones estacionales hasta 2027. El efecto más probable será sumar un potente pulso natural de calentamiento a un sistema climático ya recalentado por la actividad humana. Eso hace plausible —aunque no seguro— que 2027 sea un año de temperatura media mundial récord, al tiempo que los sistemas de alimentos, agua, salud, energía e infraestructuras afrontan presiones simultáneas en distintas regiones. 9
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La Organización Meteorológica Mundial (OMM) considera casi seguro que El Niño persistirá hasta febrero de 2027. También prevé que se fortalezca hasta alcanzar una intensidad «muy fuerte» antes de un pico hacia finales de 2026. Por su parte, la NOAA de Estados Unidos sitúa por encima del 90% la probabilidad de un episodio muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte. 9
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Aun así, no se puede precisar con la misma certeza la intensidad máxima, el momento exacto del pico, los acumulados de lluvia ni las consecuencias locales. Un El Niño muy fuerte modifica las probabilidades: no determina por sí solo cada tormenta, inundación, sequía u ola de calor. 9
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El Niño libera hacia la atmósfera parte del calor acumulado en el océano Pacífico tropical. Ese aporte puede elevar la temperatura media del planeta con un retraso que suele extenderse al año siguiente. Sobre una base de océanos y atmósfera ya excepcionalmente cálidos por el aumento de gases de efecto invernadero, anomalías de calor que antes podían parecer conocidas pueden convertirse en temperaturas absolutas mucho más peligrosas. Por ello, un récord global en 2027 es plausible, pero no está garantizado. 3
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El principal riesgo no es simplemente que haya «más tiempo extremo en todas partes», sino una reorganización de la circulación atmosférica. Las conexiones a distancia de El Niño —conocidas como teleconexiones— suelen aumentar la probabilidad de sequía y calor en unas zonas, y de lluvias intensas e inundaciones en otras.
La fuerza de esos patrones depende de la estación, de si el calentamiento se concentra más en el Pacífico oriental o central, de fenómenos como el Dipolo del Océano Índico y de la variabilidad meteorológica local. 9
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Una sequía puede reducir las cosechas de secano, los pastos, la humedad del suelo y la entrada de agua a los embalses. También eleva la demanda de riego y puede presionar al alza los precios de los alimentos. En el extremo opuesto, las lluvias excesivas pueden arruinar cultivos, retrasar siembras o cosechas, causar mortandad de ganado, contaminar el agua y cortar carreteras o el acceso a los mercados.
En el Gran Cuerno de África, por ejemplo, unas condiciones más húmedas entre octubre y diciembre pueden favorecer los pastos y la disponibilidad de agua para el ganado. Sin embargo, si las lluvias son excesivas, aumentan los riesgos de pérdidas agrícolas, daños a infraestructuras e interrupciones de servicios sanitarios y nutricionales. 15
El calor incrementa los golpes de calor, las enfermedades y la mortalidad asociada a altas temperaturas, además de disparar la demanda eléctrica para refrigeración. La sequía puede limitar el agua para consumo, riego y generación hidroeléctrica. Las inundaciones, a su vez, pueden afectar plantas de tratamiento de agua, redes de transporte y centros de salud.
Las lluvias intensas y el agua estancada también favorecen riesgos de enfermedades transmitidas por el agua o por vectores. La sequía y las malas cosechas pueden agravar la malnutrición y los desplazamientos de población. 1
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Los primeros indicadores no son iguales en todas las regiones, lo que ilustra por qué un pronóstico global debe traducirse a decisiones locales.
La OMM afirma que es la primera vez en sus 50 años de actualizaciones sobre El Niño y La Niña que expresa una previsión de manera tan inequívoca. Por ello está movilizando a los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales: el pronóstico permite tomar medidas con meses de margen. 9
El objetivo es transformar las probabilidades climáticas en decisiones preventivas. Entre ellas, preposicionar alimentos y suministros médicos, gestionar embalses, ajustar las recomendaciones para cultivos y ganado, preparar defensas contra inundaciones, reforzar la vigilancia de enfermedades y emitir avisos que lleguen a las comunidades vulnerables antes de que empeoren las condiciones. Los pronósticos regionales de la OMM también sirven de apoyo a la acción humanitaria anticipatoria. 15
El Niño es un fenómeno natural y recurrente de interacción entre el océano y la atmósfera; no está causado por las emisiones de un solo año. Pero ahora ocurre sobre una base oceánica más cálida, generada en gran medida por el calentamiento provocado por el ser humano. Esa situación eleva las temperaturas de fondo, la humedad y la evaporación, y puede intensificar el calor y modificar la gravedad de los impactos de las lluvias o las sequías. 1
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Por eso resulta engañoso atribuir la posible disrupción futura únicamente a El Niño o, en sentido contrario, enteramente al cambio climático. Los riesgos surgen de la interacción entre ambos factores.
Desde 1950 solo se han registrado tres episodios de El Niño calificados como «muy fuertes». Los precedentes históricos aportan pistas, pero son limitados. 4 Una reconstrucción reciente basada en corales concluye que los episodios de El Niño del Pacífico oriental de los últimos 40 años fueron aproximadamente un 36% más intensos que los anteriores a la era industrial. Esto respalda la preocupación de que el calentamiento esté reforzando esta modalidad de ENSO, el sistema climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur.
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Es una evidencia relevante, pero no constituye una predicción exacta de la intensidad final de este episodio ni garantiza que se repitan todos los patrones regionales observados en el pasado.
La conclusión práctica es prepararse desde ahora para riesgos combinados de alto impacto, sin dejar de adaptar los planes a medida que se actualicen los pronósticos estacionales regionales. La probabilidad de un episodio excepcional es inusualmente elevada; la ubicación, el calendario y la magnitud de los daños, sin embargo, pueden variar mucho de un lugar a otro.
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La OMM estima una probabilidad cercana al 100% de que El Niño continúe hasta febrero de 2027, algo inédito por el nivel de certeza expresado.
La OMM estima una probabilidad cercana al 100% de que El Niño continúe hasta febrero de 2027, algo inédito por el nivel de certeza expresado. El episodio probablemente añadirá un impulso natural de calentamiento a un planeta ya calentado por las emisiones humanas, por lo que 2027 podría ser un año récord de temperatura global.
El Niño no implica un desastre uniforme: cambia las probabilidades de sequías, lluvias intensas, inundaciones y olas de calor según la región y la estación.