Scott Bessent afirmó que Japón probablemente ha dejado atrás la era de Abenomics y entra en una etapa de «Takaichi nomics», con el Banco de Japón tomando decisiones independientes sobre la normalización monetaria. Aunque el yen volvió a acercarse —e incluso cayó por debajo— de 160 por dólar, Bessent describió sus mo...
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What did U.S. Treasury Secretary Scott Bessent say about the end of Abenomics, Japan’s shift toward “Takaichi-nomics,” and the Bank of Japan. Article summary: Bessent’s message was that Japan should move beyond the ultra-easy-money legacy of Abenomics: he called that era over and framed “Takaichi-nomics” as a period in which the BOJ should make independent, appropriate normali. Topic tags: general, news, general web, user generated. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts w
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dibujó un cambio de etapa para la economía japonesa: afirmó que la era de Abenomics probablemente ha terminado y expresó su confianza en que el gobernador del Banco de Japón (BOJ), Kazuo Ueda, tomará la decisión adecuada con el respaldo de la primera ministra Sanae Takaichi.
Sus declaraciones llegaron cuando el yen volvía a acercarse a 160 por dólar y, en algunos momentos, caía por debajo de ese nivel. Sin embargo, Bessent no pidió repetir de inmediato la intervención cambiaria del 31 de julio. Su distinción fue entre un yen débil y un yen que se mueve de forma desordenada: el nivel de la divisa es preocupante, pero la velocidad y la naturaleza del último retroceso no justificaban, a su juicio, una nueva acción de emergencia. 1
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Abenomics es el marco económico asociado al ex primer ministro Shinzo Abe, basado en una combinación de estímulo fiscal, reformas y una política monetaria muy expansiva, con tipos de interés bajos durante un periodo prolongado. Bessent sostuvo que Japón ha pasado ya a una nueva fase, a la que se refirió como «Takaichi-nomics». 9
La expresión sugiere un alejamiento de la herencia de dinero ultrabarato y una mayor atención a la normalización de la política del BOJ. No obstante, Bessent evitó dar una instrucción directa al banco central. Cuando le preguntaron si el BOJ debería plantearse subidas consecutivas para frenar la debilidad del yen, respondió que no iba a decirles a los responsables japoneses qué hacer y que esperaba que Ueda «hiciera lo correcto» para la economía del país.
La diferencia es importante: Washington está señalando que una política japonesa más restrictiva podría ayudar al yen, pero deja formalmente en manos del BOJ el calendario y la intensidad de las subidas.
La operación conjunta de Estados Unidos y Japón del 31 de julio se presentó como una respuesta a movimientos cambiarios desordenados. La intervención fortaleció temporalmente al yen en más de cinco unidades frente al dólar, hasta aproximarlo a 155, pero la moneda después devolvió parte de esa ganancia y volvió a acercarse a 160. 4
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La valoración de Bessent —«bastante bien contenido»— se refería al comportamiento del mercado, no a un umbral automático del tipo de cambio. Para los operadores, 160 es un nivel psicológico relevante y puede aumentar la atención sobre una posible intervención, pero cruzarlo no implica por sí solo que las autoridades vayan a actuar de nuevo. Bessent parece reservar esa respuesta para una caída rápida y desestabilizadora, no necesariamente para una depreciación más gradual. 8
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Esto también ayuda a explicar la limitada reacción del yen. Bessent no prometió una nueva intervención ni fijó un calendario para una serie más rápida de subidas del BOJ. Por tanto, sus palabras aportaron pocas novedades que los mercados pudieran incorporar a los precios.
Cuando el yen pierde valor, los combustibles, alimentos, materias primas y otros productos importados resultan más caros al convertir sus precios a yenes. Eso alimenta la inflación japonesa. Bessent también ha advertido de que el nivel del yen podría generar riesgos más amplios, incluidos incentivos para que otras economías asiáticas deprecien sus monedas de forma competitiva. 1
El propio BOJ ha empezado a prestar más atención a los riesgos de una inflación superior a la prevista. Tras mantener su tipo de referencia en el 1 % en julio, el banco advirtió que la inflación subyacente podría superar su objetivo y señaló que las futuras deliberaciones se centrarían más en las presiones alcistas sobre los precios.
El dilema para el banco central es claro. Unas subidas más rápidas podrían respaldar al yen y limitar la inflación importada, pero unas condiciones financieras más restrictivas también podrían frenar la actividad económica. La cuestión, por tanto, no consiste únicamente en defender un nivel concreto del tipo de cambio, sino en determinar si la inflación se ha vuelto lo bastante persistente como para retirar antes el estímulo monetario.
Al 31 de agosto, los swaps de tipos de interés a un día reflejaban una probabilidad del 88 % de que el BOJ subiera los tipos en su reunión del 17 y 18 de septiembre. Esa expectativa se apoyaba en varios factores:
La expectativa ya había cambiado de forma considerable antes de las últimas declaraciones de Bessent. La probabilidad implícita de una subida en septiembre pasó del 24 % el 30 de julio al 76 % a mediados de agosto. El posterior avance hasta el 88 % indica que, cuando Bessent describió los movimientos del yen como contenidos, los operadores ya habían incorporado en gran medida la posibilidad de una subida inminente.
Ueda ha indicado que el BOJ debe evitar quedarse por detrás de la evolución de la inflación. También ha dejado abierta la posibilidad de acelerar las subidas si las condiciones financieras continúan siendo demasiado laxas y las perspectivas de precios justifican una respuesta más firme.
Eso no garantiza que el banco vaya a subir los tipos en cada trimestre. Sí implica que el ritmo de normalización dependerá más de los nuevos datos de inflación y actividad económica que de un calendario fijo. Los informes según los cuales el BOJ estudia un ritmo más agresivo que el de aproximadamente dos aumentos al año reforzaron las expectativas de una decisión en septiembre y de nuevas subidas posteriormente.
La respuesta moderada del mercado fue, sobre todo, una consecuencia de que las expectativas ya estaban muy avanzadas. Los operadores habían asignado una alta probabilidad a una subida en septiembre, de modo que Bessent confirmó una opinión existente en lugar de abrir un escenario completamente nuevo.
Además, evitó las dos declaraciones que podrían haber provocado una reacción inmediata más fuerte: una exigencia explícita de subidas consecutivas del BOJ y el compromiso de repetir la intervención cambiaria. En su lugar, elogió a Ueda y remitió a su criterio, dejando la trayectoria de la política monetaria en manos de Tokio.
El resultado fue un mensaje con consecuencias potencialmente importantes a medio plazo, pero con pocas sorpresas para el corto plazo. Bessent respaldó un yen más fuerte y el abandono gradual de la política ultralaxa, al tiempo que dejó claro que será el BOJ —y no el Tesoro estadounidense— quien decida con qué rapidez normalizará los tipos.
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Scott Bessent afirmó que Japón probablemente ha dejado atrás la era de Abenomics y entra en una etapa de «Takaichi nomics», con el Banco de Japón tomando decisiones independientes sobre la normalización monetaria.
Scott Bessent afirmó que Japón probablemente ha dejado atrás la era de Abenomics y entra en una etapa de «Takaichi nomics», con el Banco de Japón tomando decisiones independientes sobre la normalización monetaria. Aunque el yen volvió a acercarse —e incluso cayó por debajo— de 160 por dólar, Bessent describió sus movimientos recientes como «bastante contenidos», al considerar que no eran desordenados como los que motivaron la i...
La debilidad del yen encarece las importaciones y aumenta la presión inflacionaria, mientras el BOJ evalúa si debe acelerar el ritmo de subidas desde aproximadamente dos al año.