Toyota prevé comenzar en otoño de 2027 la producción de un SUV eléctrico de nueva generación de Lexus en Shanghái, con unas 1.000 unidades mensuales al inicio y un aumento a decenas de miles anuales desde 2028. La decisión rompe con la tradicional estrategia de Toyota de desarrollar y fabricar primero en Japón sus m...
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What does Toyota’s plan to begin producing a next-generation Lexus electric SUV at its wholly owned Shanghai plant in fall 2027—initially at. Article summary: Toyota is treating China less as a market served through joint ventures and more as a strategic center for next-generation EV engineering, localized production, and competitive learning. The move is both defensive—respon. Topic tags: general, general web, news, user generated. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts w
Toyota planea fabricar en Shanghái, antes que en Japón, un SUV eléctrico de nueva generación bajo la marca Lexus. La producción comenzaría en otoño de 2027 a un ritmo aproximado de 1.000 vehículos al mes y crecería hasta alcanzar decenas de miles de unidades anuales a partir de 2028. 2
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No se trata simplemente de añadir otro modelo fabricado en China. El proyecto apunta a un cambio más profundo: Toyota está trasladando parte del desarrollo y la fabricación de sus vehículos eléctricos más avanzados al mercado donde la competencia, las baterías y la velocidad de lanzamiento han evolucionado con mayor rapidez.
Durante décadas, Toyota ha tendido a desarrollar y producir primero en Japón sus modelos asociados a nuevas tecnologías, como el Prius híbrido o el Mirai de hidrógeno. El nuevo Lexus eléctrico invertirá esa secuencia: China será el primer lugar de producción de un modelo eléctrico de nueva generación. 2
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La decisión concede a la operación china un papel más importante en tres áreas: desarrollo de producto, fabricación y recopilación de información del mercado. En lugar de tratar China principalmente como un mercado atendido mediante operaciones convencionales y empresas conjuntas, Toyota podrá diseñar el vehículo pensando desde el principio en las expectativas de los consumidores chinos, colaborar más estrechamente con proveedores locales y ajustar el producto con mayor rapidez.
El movimiento también tiene un componente defensivo. Las ventas de Toyota y Lexus en China cayeron un 24,3 % interanual en julio de 2026, según Reuters. 19 Mientras tanto, las marcas nacionales han ganado terreno con vehículos eléctricos de batería que ofrecen interiores centrados en el software, más funciones digitales y ciclos de actualización mucho más rápidos.
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Toyota anunció en febrero de 2025 que crearía una empresa de propiedad totalmente extranjera en el distrito de Jinshan, en Shanghái, para desarrollar y producir vehículos eléctricos de batería y baterías para Lexus. La capacidad inicial prevista es de aproximadamente 100.000 vehículos al año. 12
La planta destaca porque funcionará fuera de la estructura habitual de las empresas conjuntas entre fabricantes extranjeros y socios chinos. Los informes la describen como la segunda fábrica automovilística de propiedad totalmente extranjera en China, después de la Gigafactoría de Tesla en Shanghái. 13
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Por eso, el proyecto es más que una instalación de ensamblaje. Representa una apuesta por la producción local, la ingeniería local y una relación más directa con el ecosistema chino de vehículos eléctricos. Está previsto que la fábrica empiece a operar en 2027 y que alcance una capacidad de hasta 100.000 vehículos eléctricos anuales. 13
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El SUV incorporará previsiblemente fundición integrada, una técnica conocida habitualmente como gigacasting. El proceso permite unir varias secciones de aluminio de la carrocería en una pieza de mayor tamaño, reduciendo el número de componentes y de pasos de montaje.
Según los informes, la tecnología podría reducir hasta un 20 % el peso de algunas partes de la carrocería, al tiempo que mejora la rigidez y acorta los tiempos de fabricación. 3
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Estas ventajas atacan directamente algunos de los problemas competitivos de Toyota en China. Una estructura más ligera puede contribuir a mejorar la autonomía; menos piezas y etapas de producción pueden reducir la complejidad industrial; y un ensamblaje más rápido puede ayudar a cerrar la brecha de costes y desarrollo frente a los especialistas chinos en vehículos eléctricos.
La tecnología, por sí sola, no garantizará el éxito del Lexus. El modelo también tendrá que ofrecer un precio competitivo, software convincente, buen rendimiento de carga, autonomía suficiente, diseño atractivo y un equipamiento acorde con el segmento premium. Pero elegir China como primer escenario para un vehículo basado en el gigacasting muestra que Toyota quiere competir precisamente en las variables que hoy definen el mercado eléctrico local.
China no solo es el mayor mercado mundial de automóviles eléctricos; también concentra buena parte de la capacidad industrial del sector. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calcula que los vehículos eléctricos representaron cerca del 55 % de las ventas de coches nuevos en China durante 2025. Los datos preliminares de abril de 2026 situaron esa proporción por encima del 60 % en un solo mes.
La AIE también señala que China produjo unos 16 millones de vehículos eléctricos en 2025, alrededor del 70 % de la producción mundial, y concentró más del 80 % de la fabricación global de celdas de batería. Esa escala ofrece a los fabricantes una amplia red de proveedores, experiencia acumulada en baterías y una base de consumidores familiarizada con la tecnología eléctrica.
Sin embargo, el tamaño del mercado también lo convierte en un terreno especialmente difícil para las marcas premium. Los fabricantes nacionales han intensificado la competencia de precios, mientras que la demanda débil y el exceso de capacidad han aumentado la presión sobre la industria. 17
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La decisión de Toyota refleja ambas realidades: China ofrece capacidades eléctricas difíciles de igualar, pero también penaliza los productos lentos, caros o insuficientemente adaptados a las preferencias locales.
A un ritmo de 1.000 vehículos mensuales, la producción inicial equivaldría a unas 12.000 unidades al año. Esa cifra representa solo una fracción de la capacidad anual prevista de la planta, cercana a las 100.000 unidades.
La diferencia sugiere que Toyota pretende utilizar la primera fase para validar el producto, el proceso de fabricación y el posicionamiento de Lexus antes de acelerar la producción. Es una estrategia comprensible en un mercado saturado: un vehículo eléctrico premium debe demostrar que puede atraer compradores sin depender únicamente de la reputación tradicional de Toyota en fiabilidad y eficiencia.
El volumen inicial permitirá ajustar la fabricación, medir la demanda y comprobar si Lexus puede mantener un precio superior frente a las alternativas chinas. El plan de aumentar la producción a decenas de miles de unidades anuales desde 2028 indica que Toyota ve margen para crecer si el modelo logra aceptación. 2
3 Aun así, la empresa no ha comunicado una cifra exacta para 2028, por lo que el volumen final sigue siendo incierto.
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El proyecto de Shanghái no significa que Toyota vaya a renunciar a sus demás tecnologías de propulsión. La evidencia disponible apunta a una interpretación más concreta: la compañía está concentrando nuevas capacidades eléctricas en el mercado donde la presión competitiva es mayor, mientras mantiene flexibilidad en su negocio global.
La diferencia es importante. La respuesta de Toyota a su debilidad en China no consiste únicamente en fabricar más vehículos, sino en cambiar dónde desarrolla sus productos avanzados, cómo los fabrica y con qué rapidez puede adaptarlos.
El SUV de Lexus será una de las primeras pruebas visibles de ese enfoque. Toyota tendrá que combinar su disciplina industrial con el ritmo de desarrollo eléctrico chino, localizar el producto, integrar software y proveedores competitivos, controlar los precios y actualizar el vehículo con la rapidez suficiente para seguir a BYD y a otras marcas nacionales.
En ese sentido, la planta de Shanghái será al mismo tiempo una fábrica y un campo de pruebas. Toyota apuesta por que un Lexus eléctrico concebido y producido primero en China le permita recuperar relevancia en ese mercado sin abandonar la flexibilidad que ha caracterizado su estrategia global.
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Toyota prevé comenzar en otoño de 2027 la producción de un SUV eléctrico de nueva generación de Lexus en Shanghái, con unas 1.000 unidades mensuales al inicio y un aumento a decenas de miles anuales desde 2028.
Toyota prevé comenzar en otoño de 2027 la producción de un SUV eléctrico de nueva generación de Lexus en Shanghái, con unas 1.000 unidades mensuales al inicio y un aumento a decenas de miles anuales desde 2028. La decisión rompe con la tradicional estrategia de Toyota de desarrollar y fabricar primero en Japón sus modelos tecnológicos clave, y otorga a China un papel central en ingeniería, producción y aprendizaje comercial.
El SUV utilizará previsiblemente gigacasting, una técnica de fundición integrada que podría reducir hasta un 20 % el peso de algunas partes de la carrocería y acelerar el ensamblaje.