Amazon, Alphabet, Meta y Oracle emitieron unos 194.000 millones de dólares en bonos hasta el 7 de julio de 2026, frente a unos 108.000 millones en todo 2025. La oleada de deuda corporativa de largo plazo compite con los bonos del Tesoro por el mismo capital sensible a la duración, lo que puede obligar a ofrecer mayo...
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: How is the unprecedented wave of AI-infrastructure borrowing by technology companies contributing to “indigestion” in fixed-income markets a. Article summary: Pimco’s argument is primarily a supply-and-demand one: AI data-center spending is forcing even cash-rich technology companies into bond markets at extraordinary speed, competing with governments and other borrowers for a. Topic tags: general, news, general web, user generated. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts w
La expansión de la inteligencia artificial (IA) ya no es solo una historia de bolsa. También está transformando los mercados de crédito: las grandes tecnológicas están recurriendo a la deuda a un ritmo inédito para financiar centros de datos, capacidad informática y otras infraestructuras.
Marc Seidner, responsable de inversiones en estrategias no tradicionales de Pimco, resumió la situación con una expresión gráfica: hay “demasiado, demasiado rápido” y el mercado de renta fija está sufriendo cierta “indigestión”. En su opinión, es “muy posible” que esta oleada de endeudamiento ayudara a impulsar el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años hasta alrededor del 4,75% a comienzos de agosto. Pero se trata de una contribución, no de una explicación completa.
La cifra más clara del giro es el volumen de nueva oferta. Amazon, Alphabet, Meta y Oracle emitieron unos 194.000 millones de dólares en bonos hasta el 7 de julio de 2026, frente a aproximadamente 108.000 millones durante todo 2025, según un análisis de Reuters basado en datos de LSEG. 17
La operación de Amazon de julio ilustra tanto la magnitud de sus necesidades de financiación como el apetito que todavía existe por la deuda de tecnológicas con una alta calificación crediticia. La compañía buscó captar 25.000 millones de dólares mediante ocho tramos, con vencimientos entre 2029 y 2066. La demanda máxima comunicada rondó los 62.000 millones. 18
Las estimaciones más amplias varían porque no utilizan el mismo grupo de emisores, periodo ni definición de deuda relacionada con la IA. Morgan Stanley calculó que las emisiones mundiales de deuda vinculada a la IA podrían acercarse a 570.000 millones de dólares en 2026, frente a unos 236.000 millones hasta el 31 de mayo. Goldman Sachs, por su parte, estimó casi 500.000 millones de dólares en emisiones relacionadas con la IA hasta agosto, de las que los grandes operadores de servicios en la nube representarían alrededor del 40%.
Por eso, las cifras no son directamente comparables. Sí apuntan, sin embargo, en la misma dirección: la infraestructura necesaria para desarrollar la IA se ha convertido en una fuente importante de oferta en el mercado de bonos.
El mecanismo es, en esencia, una cuestión de oferta y demanda.
Los bonos corporativos con vencimientos largos exigen que los inversores absorban más duración, es decir, una mayor sensibilidad a los cambios en los tipos de interés. Cuando varias grandes tecnológicas emiten deuda a largo plazo al mismo tiempo que los gobiernos venden grandes cantidades de bonos del Tesoro, los inversores deben decidir cuánto riesgo de tipos adicional están dispuestos a mantener.
Si la demanda no crece al mismo ritmo que la oferta, los emisores suelen tener que ofrecer mayores rendimientos o diferenciales más amplios. Como los precios de los bonos y sus rendimientos se mueven en sentido contrario, una demanda más débil puede traducirse en precios más bajos y rendimientos más altos en distintas partes del mercado. Las nuevas emisiones también pueden necesitar una concesión, es decir, un rendimiento extra frente a los bonos ya existentes para atraer compradores.
Reuters informó de que la oleada de emisiones vinculadas a la IA estaba poniendo a prueba la demanda de los inversores. Su análisis de mercado señaló además que el aumento de la oferta corporativa era uno de los factores que afectaban a los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo. Los análisis de crédito de Pimco también han destacado el volumen récord de emisiones de los grandes operadores de la nube en dólares y el creciente peso de estas compañías en los índices de grado de inversión.
Esto no significa que cada dólar que toma prestado una tecnológica eleve directamente el rendimiento del Tesoro. Los bonos corporativos y los títulos públicos son instrumentos diferentes. Sin embargo, compiten por parte de los mismos fondos y los inversores suelen comparar sus rendimientos, calidad crediticia y duración.
Algunas estimaciones sitúan el endeudamiento relacionado con la IA en unos 182.000 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, con un posible total cercano a 400.000 millones para todo el año. Otras previsiones son superiores o inferiores. Las diferencias dependen de si se incluyen Microsoft, operadores de centros de datos, crédito privado, arrendamientos, financiación de proyectos, deuda en moneda extranjera y emisiones de proveedores o entidades relacionadas.
La evidencia permite extraer tres conclusiones:
Lo que los datos no demuestran es que la deuda de la IA, por sí sola, haya añadido entre 10 y 20 puntos básicos a los rendimientos de largo plazo en Estados Unidos. Un comentario de Reuters que citaba a Goldman Sachs situó el efecto más amplio cerca de los 5 puntos básicos y lo describió como marginal frente a otras fuerzas.
La misma cautela se aplica a la afirmación de que el endeudamiento de la IA llevó el bono del Tesoro a 10 años hasta el 4,75%. Pimco dijo que era posible, pero sus palabras no establecen una contribución causal precisa. Las expectativas de inflación, la política de la Reserva Federal, la oferta de deuda del Tesoro, las preocupaciones fiscales, la prima por plazo y la demanda mundial de activos seguros pueden mover los rendimientos simultáneamente. Reuters también señaló que esos factores cíclicos y fiscales son más importantes que la financiación de la IA para explicar la dirección general de los tipos.
Las repercusiones financieras de la IA también alcanzan a las economías que suministran parte de su infraestructura. El crecimiento de Corea del Sur en el primer trimestre recibió el impulso de un aumento del 5,1% de las exportaciones, liderado por componentes tecnológicos, incluidos semiconductores utilizados en la infraestructura de IA. Tras conocerse el dato, el rendimiento del bono público surcoreano a tres años subió 8,8 puntos básicos. 3
El canal de transmisión es distinto al de la deuda corporativa estadounidense. Un aumento de las exportaciones de semiconductores puede impulsar el crecimiento, la inversión y las expectativas de inflación en Corea del Sur. Los inversores pueden entonces anticipar que el Banco de Corea mantendrá una política monetaria más restrictiva o subirá los tipos, lo que presiona al alza los rendimientos de los bonos públicos.
Bloomberg informó de que los bonos públicos surcoreanos en moneda local habían perdido un 7,5% en 2026 a comienzos de junio, el peor comportamiento entre los 44 mercados que seguía, mientras que el rendimiento de referencia a tres años rondaba el 3,9%. 1 Analistas citaron el auge de los semiconductores y sus posibles efectos inflacionarios como razones para esperar nuevos avances de los rendimientos.
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La diferencia es importante: en Corea del Sur, el auge de la IA puede presionar a los bonos no solo porque compita por el capital mundial, sino también porque fortalece la economía nacional y eleva las expectativas de una política monetaria más dura.
Un aumento de los rendimientos de referencia eleva el coste de muchas formas de financiación. Las hipotecas estadounidenses están influidas por los mercados del Tesoro y de los valores respaldados por hipotecas, mientras que las empresas suelen fijar el precio de su deuda respecto a los bonos públicos. Una subida persistente de los rendimientos a largo plazo puede encarecer, por tanto, la financiación de hogares y compañías.
El impacto no es igual para todos. Los grandes operadores de la nube, con calificaciones crediticias elevadas, pueden seguir atrayendo una demanda sólida, aunque tengan que pagar más de lo previsto. Las empresas más pequeñas, los prestatarios muy apalancados y los proyectos con flujos de caja futuros inciertos pueden afrontar diferenciales más amplios, mayores concesiones en las nuevas emisiones o un acceso más limitado al mercado.
Para las compañías que financian su propia expansión en IA, los tipos altos plantean una segunda prueba: si los ingresos y las mejoras de productividad esperados compensarán el coste de la infraestructura. Pimco ha advertido de que el ciclo de inversión es de una escala extraordinaria, mientras que el tamaño final de la expansión sigue siendo incierto.
Los rendimientos más altos también afectan a las valoraciones de las acciones de crecimiento. El valor de una empresa depende, en parte, del valor presente de sus flujos de caja futuros. Cuando suben las tasas de descuento, esos flujos lejanos valen menos hoy, lo que suele presionar especialmente a las compañías cuyos beneficios se esperan dentro de muchos años.
Una estrategia de IA financiada con deuda añade además una pregunta de balance: ¿crecerán los beneficios futuros lo bastante rápido como para compensar las nuevas obligaciones?
La explicación alternativa más sólida es que los déficits fiscales estadounidenses y la oferta de bonos del Tesoro —no el endeudamiento corporativo para la IA— son la principal fuente de presión alcista sobre los rendimientos a largo plazo.
El argumento tiene una base fuerte. El Gobierno federal emite mucha más deuda que cualquier empresa tecnológica individual, y los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo también reflejan los riesgos de inflación, las expectativas sobre la Reserva Federal, la prima por plazo y la demanda de activos considerados seguros.
Un análisis independiente de Pimco sostuvo que el reciente aumento de los rendimientos del Tesoro a más largo plazo obedecía más al cambio en las expectativas de política económica que a una revalorización significativa de la prima por plazo relacionada con la IA. El análisis de Reuters llegó a una conclusión similar: la deuda de la IA no debería considerarse la única explicación ni la dominante para la debilidad del mercado de bonos.
La interpretación más prudente es, por tanto, que la deuda de la IA actúa como un amplificador. Añade una fuente grande y cíclica de oferta de bonos corporativos de larga duración a un mercado que ya afronta una fuerte emisión soberana y dudas sobre la inflación y la política monetaria.
A corto plazo, el aumento de las emisiones resulta incómodo para quienes ya poseen bonos. Cuando suben los rendimientos, los precios de los títulos emitidos anteriormente suelen caer, lo que genera pérdidas de valoración para los inversores expuestos a duraciones largas.
Pero unos rendimientos más elevados también mejoran los ingresos iniciales disponibles para los nuevos compradores. Si las emisiones se moderan, la inflación se desacelera, el crecimiento pierde fuerza o el mercado termina absorbiendo la oferta, los rendimientos podrían bajar. En ese escenario, los inversores en bonos podrían obtener tanto los cupones como ganancias de precio.
Esa es la tesis de oportunidad de Pimco: el auge de la financiación de la IA puede provocar volatilidad y presión sobre los precios en el corto plazo, pero también reajustar las rentabilidades de la renta fija a niveles más atractivos. La clave está en la selección. Los inversores deben distinguir entre emisores financieramente sólidos y compañías o proyectos cuyo apalancamiento dependa de supuestos muy optimistas sobre la demanda de IA, los flujos de caja y la refinanciación futura.
La lección general no es que la IA haya provocado por sí sola la caída del mercado de bonos. Es que el auge tecnológico ha alcanzado una escala suficiente para modificar la oferta, los precios y la estructura de riesgos de la renta fija. Por ahora, “demasiado, demasiado rápido” describe un problema de absorción del mercado. A más largo plazo, ese mismo problema podría dejar a los compradores de bonos con más ingresos y mejores oportunidades, siempre que puedan soportar el ajuste.
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Amazon, Alphabet, Meta y Oracle emitieron unos 194.000 millones de dólares en bonos hasta el 7 de julio de 2026, frente a unos 108.000 millones en todo 2025.
Amazon, Alphabet, Meta y Oracle emitieron unos 194.000 millones de dólares en bonos hasta el 7 de julio de 2026, frente a unos 108.000 millones en todo 2025. La oleada de deuda corporativa de largo plazo compite con los bonos del Tesoro por el mismo capital sensible a la duración, lo que puede obligar a ofrecer mayores rendimientos.
Pimco considera posible que la emisión de deuda vinculada a la IA contribuyera a llevar el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años hasta aproximadamente el 4,75%, pero no la presenta como la causa pri...