Meta se presenta como defensora de una IA más abierta y distribuida, mientras Mark Zuckerberg cuestiona que los grandes laboratorios concentren demasiado poder. El uso interno de Claude y Claude Code habría crecido tanto que Meta llegó a proyectar un gasto anual de hasta 10.000 millones de dólares en las herramienta...
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: How has Meta become both a public philosophical rival and a deeply dependent financial partner of Anthropic in 2026, including its projected. Article summary: Meta’s 2026 relationship with Anthropic is a strategic paradox: it publicly champions a more open, decentralized AI future against the concentrated power of frontier labs, yet its engineers rely heavily on Anthropic’s Cl. Topic tags: general web, openai, ai, workflow, code. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts with
Meta y Anthropic mantienen en 2026 una relación difícil de encasillar. En público, Meta cuestiona el poder concentrado de los grandes laboratorios de inteligencia artificial y defiende una distribución más amplia de esta tecnología. En sus operaciones diarias, sin embargo, sus propios ingenieros recurren intensamente a Claude, el asistente de Anthropic, hasta el punto de que la empresa habría calculado que su factura anual podría alcanzar los 10.000 millones de dólares. 1
Al mismo tiempo, Meta está construyendo sus propias herramientas para depender menos de Anthropic y negocia la posibilidad de convertirse en uno de sus proveedores de infraestructura. Más que una alianza tradicional, el vínculo se parece a una relación de coopetición: ambas compañías pueden ser simultáneamente proveedor, cliente, competidor y contraparte financiera.
Mark Zuckerberg ha sostenido que los principales laboratorios de IA intentan consolidar el control de la tecnología mientras describen el futuro en términos especialmente sombríos. Aunque no siempre menciona a Anthropic por su nombre, sus críticas se han interpretado ampliamente como un reproche a la empresa y a otros laboratorios centrados en la seguridad de la IA. 1
La respuesta de Meta consiste en promover una visión más abierta y descentralizada, en parte mediante modelos cuyos pesos pueden ponerse a disposición de terceros. La compañía presenta este enfoque como una forma de evitar que unas pocas instituciones definan quién puede acceder a las capacidades avanzadas de la IA.
La tensión aparece cuando se observa el funcionamiento interno de Meta. La empresa puede defender que el poder de la IA debe distribuirse ampliamente y, a la vez, pagar grandes sumas por las herramientas de una compañía cuyo modelo de negocio representa precisamente una concentración de capacidades en manos de un laboratorio privado.
Dentro de Meta, el uso de Claude, especialmente de Claude Code, creció hasta convertirse en una dependencia operativa relevante. Claude Code ayuda a los desarrolladores a escribir, revisar y modificar código, por lo que su adopción puede acelerar el trabajo de equipos técnicos, pero también elevar rápidamente el consumo de tokens y los costes asociados.
Según las informaciones disponibles, Meta llegó a proyectar que su gasto anual en los modelos de Anthropic podría ascender a 10.000 millones de dólares. La empresa respondió con controles sobre el uso interno, tanto para contener la factura como para reducir otro riesgo: que las respuestas generadas por modelos rivales acabaran incorporándose, directa o indirectamente, a los datos de entrenamiento de los sistemas de Meta. 1
En este contexto, las restricciones a Claude Code no significan necesariamente que la herramienta haya dejado de ser valiosa. Reflejan un problema más estratégico: cuanto más dependen los ingenieros de un producto externo, más difícil resulta proteger los costes, los datos y la autonomía tecnológica de la compañía.
Meta está desarrollando MetaCode, su propio asistente de programación. La idea es trasladar parte del trabajo rutinario a una herramienta interna, reducir el gasto por uso y limitar el llamado vendor lock-in, es decir, la dificultad de abandonar a un proveedor una vez que sus productos quedan integrados en los procesos cotidianos.
La apuesta también busca evitar la llamada destilación de modelos: el riesgo de que las respuestas de un sistema rival se filtren en conjuntos de datos, evaluaciones o procesos utilizados para entrenar los modelos propios de Meta. Si los equipos de ingeniería utilizan de forma intensiva Claude Code o herramientas similares, la frontera entre usar un producto externo y alimentar el desarrollo interno puede volverse más delicada.
MetaCode no elimina el atractivo de Claude. Más bien muestra que Meta considera incómodo que una empresa rival ocupe un lugar central en el trabajo diario de sus ingenieros.
Anthropic comunicó a sus inversores que su ritmo de ingresos anualizado superó los 65.000 millones de dólares a finales de julio, frente a 47.000 millones en mayo y unos 9.000 millones al cierre de 2025, según personas familiarizadas con el asunto. 2
Conviene aclarar qué significa esa cifra: un ritmo de ingresos anualizado extrapola a doce meses el nivel de ventas observado durante un periodo más corto. No equivale a 65.000 millones de dólares de ingresos anuales ya contabilizados.
La magnitud, aun con esa cautela, ayuda a explicar el poder de Anthropic en la negociación. La demanda de Claude está creciendo con rapidez y la empresa estaría valorando una posible salida a bolsa más adelante en 2026. Para Meta, eso vuelve más costosa cualquier dependencia interna de Anthropic; para Anthropic, convierte el acceso continuado a clientes empresariales de gran tamaño en un activo estratégico.
La relación no fluye únicamente en una dirección. Meta y Anthropic mantuvieron conversaciones preliminares sobre un acuerdo por el que Anthropic alquilaría capacidad de computación de los centros de datos de Meta por un valor de hasta 10.000 millones de dólares durante dos años, con pagos mensuales. 3
El posible acuerdo no estaba cerrado. Pero, si llegara a materializarse, transformaría parte de la infraestructura de Meta en un negocio parecido al de un proveedor de nube. La compañía podría obtener ingresos no publicitarios de los centros de datos y servidores que está construyendo para sus propias ambiciones de IA, además de competir con empresas especializadas en ofrecer capacidad de computación a laboratorios y desarrolladores.
La ironía es evidente: Meta podría cobrar a Anthropic por la infraestructura necesaria para ampliar los servicios que sus propios ingenieros utilizan y que la empresa intenta sustituir parcialmente con MetaCode.
Meta elevó su previsión de gasto de capital para 2026 a entre 130.000 y 145.000 millones de dólares, principalmente para infraestructura de inteligencia artificial. 4 Es una inversión extraordinaria, y también plantea una pregunta financiera: ¿cómo se rentabilizará toda esa capacidad?
Alquilarla a Anthropic sería una respuesta parcial. La infraestructura dejaría de ser solo un coste asociado a productos propios y podría generar ingresos adicionales cuando Meta tuviera capacidad disponible o decidiera dedicar parte de sus instalaciones a clientes externos.
El posible acuerdo también explica por qué una empresa puede criticar públicamente el modelo de los grandes laboratorios y, al mismo tiempo, querer que uno de ellos crezca. Si Anthropic aumenta sus ventas, gana valor y eventualmente sale a bolsa, Meta podría beneficiarse como proveedor de infraestructura, incluso mientras intenta reducir su dependencia como cliente.
La relación entre Meta y Anthropic no es una contradicción accidental, sino una consecuencia de los incentivos económicos de la carrera por la IA. Meta paga por Claude porque sus empleados consideran que ofrece capacidades útiles. Desarrolla MetaCode porque esa dependencia resulta costosa y estratégicamente incómoda. Y estudia alquilar capacidad a Anthropic porque necesita sacar rendimiento a una inversión gigantesca en centros de datos.
Por eso el vínculo se entiende mejor como una relación de coopetición que como una alianza. Meta quiere distribuir el poder de la IA y evitar que los laboratorios más avanzados lo concentren, pero también quiere aprovechar el crecimiento de uno de esos laboratorios. Anthropic necesita la capacidad de computación y los grandes clientes de Meta, mientras sus productos se vuelven cada vez más importantes para el trabajo interno de la compañía.
El resultado es un equilibrio incómodo: Meta puede financiar el crecimiento de la empresa que advierte sobre la concentración del poder en la IA y, al mismo tiempo, intentar beneficiarse de ese crecimiento.
Studio Global AI
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Meta se presenta como defensora de una IA más abierta y distribuida, mientras Mark Zuckerberg cuestiona que los grandes laboratorios concentren demasiado poder.
Meta se presenta como defensora de una IA más abierta y distribuida, mientras Mark Zuckerberg cuestiona que los grandes laboratorios concentren demasiado poder. El uso interno de Claude y Claude Code habría crecido tanto que Meta llegó a proyectar un gasto anual de hasta 10.000 millones de dólares en las herramientas de Anthropic.
La compañía está desarrollando MetaCode para reducir costes, limitar la dependencia de proveedores externos y evitar que las respuestas de modelos rivales terminen influyendo en sus propios datos de entrenamiento.