El FMI proyecta un crecimiento mundial del 3,0 % en 2026, aunque Kristalina Georgieva describe una “lucha de fuerzas” entre la inversión en IA y el shock energético. Las reservas liberadas, el aumento de suministros energéticos fuera del Golfo, la menor demanda, las renovables y un mayor uso del carbón amortiguaron...
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What did IMF Managing Director Kristalina Georgieva say about the global economic outlook ahead of the G20 finance leaders’ meeting in Ashev. Article summary: Ahead of the Asheville G20 finance meeting, Kristalina Georgieva said the world economy has absorbed the Iran-war energy shock better than feared, but it remains caught in a “tug of war” between the drag from disrupted G. Topic tags: general, government, news, general web. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts with
La economía mundial ha resistido mejor de lo esperado el shock energético relacionado con la guerra entre Irán y el cierre efectivo del estrecho de Ormuz. Pero, según la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, la resiliencia no significa que los riesgos hayan desaparecido.
En la antesala de la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20, prevista para el 31 de agosto y el 1 de septiembre de 2026 en Asheville, Carolina del Norte, Georgieva describió el panorama como una “lucha de fuerzas”. 1 3
Por un lado, la inversión vinculada a la inteligencia artificial está impulsando la actividad, primero en Estados Unidos y cada vez más en otros países mediante la construcción de centros de datos y fábricas de hardware. Por otro, el encarecimiento de la energía amenaza con reactivar la inflación, mantener las condiciones financieras restrictivas y debilitar el crecimiento. 3 7
La interrupción de los flujos energéticos a través del estrecho de Ormuz no provocó un colapso económico mundial inmediato gracias a varios factores:
Estas medidas y cambios ayudaron a amortiguar el golpe. Sin embargo, el FMI advierte que la amenaza energética sigue vigente. Un nuevo aumento del precio del petróleo podría volver a empujar la inflación al alza, retrasar la reducción de los tipos de interés, encarecer el servicio de la deuda pública y privada y reducir la actividad económica. 3
El auge de la inversión en IA se ha convertido en el principal elemento positivo del panorama. Georgieva señaló que el fenómeno, inicialmente concentrado en Estados Unidos, está ampliándose a medida que otros países construyen centros de datos y desarrollan infraestructuras relacionadas con esta tecnología. 3 7
Esa inversión está respaldando los beneficios empresariales y el consumo en Estados Unidos, además de generar oportunidades para las economías integradas en las cadenas de suministro tecnológicas. Pero no constituye una garantía frente a un shock energético más intenso.
El encarecimiento de la energía reduce el poder adquisitivo de los hogares, eleva los costes de las empresas y dificulta que los bancos centrales terminen de controlar la inflación. La actualización de julio del informe Perspectivas de la economía mundial del FMI prevé una inflación general del 4,7 % en 2026, frente al 4,1 % de 2025, lo que indica que el proceso de desinflación se ha detenido.
El FMI proyecta un crecimiento mundial del 3,0 % en 2026 y del 3,4 % en 2027. El panorama es desigual: los importadores de energía y las economías más expuestas al conflicto afrontan una mayor presión, mientras que los países conectados con la cadena tecnológica de la IA pueden beneficiarse de una demanda más sólida.
La próxima edición completa de Perspectivas de la economía mundial está prevista para octubre. El FMI publica informes completos en abril y octubre, y actualizaciones más acotadas en enero y julio.
Para Georgieva, el shock energético es solo una parte del problema. También destacó el deterioro de las cuentas públicas, el aumento de los rendimientos de los bonos soberanos, los elevados niveles de deuda, la desinflación estancada, las tensiones comerciales y los desequilibrios externos globales como amenazas para las perspectivas. 3
El riesgo es especialmente delicado porque muchos gobiernos intentan sostener sus economías mientras aumentan los costes de financiación y las cargas de deuda ya son elevadas. Si los inversores exigen mayores rendimientos para comprar deuda pública, el margen de maniobra fiscal puede desaparecer rápidamente.
En ese escenario, los gobiernos podrían verse obligados a elegir entre recortar el gasto, subir impuestos, endeudarse más o reducir el apoyo a la actividad económica. Por eso, Georgieva reclama planes realistas y de medio plazo para reducir los déficits y colocar la deuda en una trayectoria sostenible, en lugar de confiar en previsiones optimistas o medidas temporales. 3
La presión también se ha reflejado en el mercado de bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo. El aumento de los rendimientos ha mostrado la sensibilidad de los inversores ante la inflación, el volumen de nuevas emisiones y la credibilidad de la política fiscal.
En ese contexto, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, duplicó las operaciones de recompra de títulos del Tesoro nominales con vencimientos largos, hasta al menos 4.000 millones de dólares por operación, frente a los 2.000 millones anteriores.
Las recompras buscaban mejorar la liquidez y ejercer presión a la baja sobre los rendimientos de largo plazo. Al mismo tiempo, su ampliación puso de manifiesto hasta qué punto los mercados están vigilando la oferta de deuda pública y la capacidad de los gobiernos para mantener unas cuentas creíbles. Un rendimiento elevado a largo plazo puede encarecer la financiación en toda la economía, aunque los tipos de corto plazo evolucionen en otra dirección.
El mensaje de Georgieva para los bancos centrales fue claro: deben mantenerse firmemente centrados en la estabilidad de precios. Una nueva subida de la energía podría revertir los avances logrados contra la inflación y obligar a mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo. Eso encarecería los préstamos para hogares, empresas y gobiernos muy endeudados. 3
La advertencia, por tanto, es prudente y no necesariamente alarmista. La economía mundial ha absorbido el impacto inicial mejor de lo previsto, pero esa resistencia depende de unas condiciones que pueden cambiar. Una nueva interrupción del suministro, un salto mayor del petróleo o una pérdida de confianza en la política fiscal podrían dejar al descubierto vulnerabilidades que la inversión en IA no lograría compensar por completo.
Georgieva vinculó además las tensiones fiscales con la distribución de la demanda en el mundo. Los grandes déficits de algunos países conviven con amplios superávits externos en otros, una combinación difícil de sostener indefinidamente. Su propuesta es que los países deficitarios emprendan una reparación fiscal creíble, mientras que las economías con superávit refuercen el consumo interno en lugar de depender en exceso de las exportaciones. 3
Para el G20, la discusión va así más allá del precio del petróleo o del futuro de la inteligencia artificial. Los gobiernos deben gestionar al mismo tiempo un shock energético, un ciclo de inversión impulsado por la IA, una deuda elevada y una demanda mundial desigual.
La idea central de Georgieva es que la economía global todavía puede capear la tormenta. Pero la credibilidad fiscal y la estabilidad de precios determinarán cuánto tiempo puede durar esa resistencia.
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El FMI proyecta un crecimiento mundial del 3,0 % en 2026, aunque Kristalina Georgieva describe una “lucha de fuerzas” entre la inversión en IA y el shock energético.
El FMI proyecta un crecimiento mundial del 3,0 % en 2026, aunque Kristalina Georgieva describe una “lucha de fuerzas” entre la inversión en IA y el shock energético. Las reservas liberadas, el aumento de suministros energéticos fuera del Golfo, la menor demanda, las renovables y un mayor uso del carbón amortiguaron el impacto del cierre del estrecho de Ormuz.
Georgieva pide planes creíbles para reducir déficits y estabilizar la deuda, mientras los bancos centrales deben mantener la estabilidad de precios como prioridad.