OP 313, un cuásar de radio de espectro plano con desplazamiento al rojo z = 0,997, se convirtió en el blázar más lejano detectado en rayos gamma de muy alta energía, por encima de 100 GeV. Durante el estallido de diciembre de 2023, LST 1 y los dos telescopios MAGIC midieron una emisión equivalente a unas 0,3 unidade...
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What did the CTAO LST Collaboration and MAGIC Collaboration’s observations, published in Astronomy & Astrophysics on August 15, 2026, reveal. Article summary: The observations established OP 313 (z = 0.997) as the most distant blazar yet detected in very high energy (VHE, 100 GeV) gamma rays.. Topic tags: general web, workflow, image generation, manufacturing, education. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts with fake numbers, clickbait thumbnails, icons, and tiny thumbna
Las observaciones de las colaboraciones CTAO LST y MAGIC, publicadas el 15 de agosto de 2026 en Astronomy & Astrophysics, establecieron que OP 313 es el blázar más lejano detectado hasta ahora en rayos gamma de muy alta energía —VHE, por sus siglas en inglés—, es decir, con energías superiores a 100 GeV.
OP 313 es un cuásar de radio de espectro plano situado a un desplazamiento al rojo de z = 0,997. Durante su estallido de diciembre de 2023, el prototipo LST-1 y los dos telescopios MAGIC registraron una emisión significativa de rayos gamma, de aproximadamente 0,3 unidades de Crab por encima de 100 GeV, pese a que la fuente se encuentra a unos 8.000 millones de años luz. 3
El récord se refiere específicamente a un blázar o núcleo galáctico activo observado en el régimen VHE; no significa necesariamente que OP 313 sea la fuente más distante detectada en cualquier tipo de fenómeno transitorio de muy alta energía. 31
El LST-1 comenzó el seguimiento después de que el telescopio espacial Fermi-LAT alertara de un aumento de actividad en OP 313. Su umbral energético relativamente bajo y su gran área colectora fueron decisivos para captar la señal. Las observaciones independientes de MAGIC respaldaron y ampliaron la medición en el régimen VHE. 73
Estos instrumentos no fotografían directamente los rayos gamma que llegan a la Tierra. En su lugar, detectan los breves destellos de luz Cherenkov producidos por las cascadas de partículas que los rayos gamma generan al entrar en la atmósfera. A partir de esas señales, los astrónomos reconstruyen la energía y la dirección de los fotones originales.
La luz de OP 313 se emitió cuando el universo era mucho más joven, en una época posterior al máximo histórico de formación estelar conocido como el “mediodía cósmico”. Desde entonces, los fotones viajaron durante unos 8.000 millones de años antes de alcanzar la Tierra. 31
En ese trayecto se encontraron con la luz de fondo extragaláctica —EBL, por sus siglas en inglés—, una radiación difusa acumulada a partir de la luz de estrellas y galaxias a lo largo de la historia cósmica. Los rayos gamma de muy alta energía pueden chocar con esos fotones ópticos e infrarrojos y transformarse en pares de partículas: un electrón y un positrón.
Ese proceso elimina parte de los rayos gamma del haz original y deja una huella de atenuación que depende de la energía. Por ello, medir cuánta señal sobrevivió permite estimar cuánta luz difusa había en el espacio entre OP 313 y la Tierra.
Los investigadores modelaron el espectro intrínseco de OP 313 combinando los datos de Fermi, LST-1 y MAGIC. El análisis permitió establecer límites superiores estrictos para la densidad total de la EBL. En el ajuste realizado con los datos del LST-1, por ejemplo, se obtuvo un límite de λIλ < 8,74 nW m⁻² sr⁻¹ a una longitud de onda de 0,6 μm. 3
En otras palabras, el chorro de partículas de este blázar funciona como una especie de faro cósmico: la señal que llega a la Tierra contiene información no solo sobre su origen, sino también sobre la luz acumulada en el universo que atravesó.
Los datos obtenidos en distintas longitudes de onda son compatibles con un escenario en el que electrones altamente relativistas del chorro de OP 313 dispersan fotones de menor energía mediante el proceso conocido como dispersión Compton inversa. Los fotones ganan energía y pasan a formar parte de la emisión gamma.
El chorro apunta aproximadamente hacia nuestra línea de visión. Este efecto, conocido como beaming relativista, concentra y amplifica la radiación observada, haciendo que el estallido parezca especialmente brillante desde la Tierra. 3
El resultado también tiene importancia instrumental: constituye el primer descubrimiento del LST-1 mientras el telescopio aún se encontraba en fase de puesta en servicio. La detección demuestra que el prototipo puede explorar el extremo de menor energía del régimen VHE, precisamente la región más importante para estudiar fuentes lejanas cuya señal queda fuertemente atenuada por la EBL.
La submatriz norte del CTAO, formada por cuatro telescopios LST en La Palma, tiene prevista su inauguración para el 15 de octubre. El conjunto está diseñado para alcanzar energías cercanas a 20 GeV, lo que debería mejorar la capacidad de detectar y caracterizar emisores de rayos gamma todavía más distantes. 1245
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OP 313, un cuásar de radio de espectro plano con desplazamiento al rojo z = 0,997, se convirtió en el blázar más lejano detectado en rayos gamma de muy alta energía, por encima de 100 GeV.
OP 313, un cuásar de radio de espectro plano con desplazamiento al rojo z = 0,997, se convirtió en el blázar más lejano detectado en rayos gamma de muy alta energía, por encima de 100 GeV. Durante el estallido de diciembre de 2023, LST 1 y los dos telescopios MAGIC midieron una emisión equivalente a unas 0,3 unidades de Crab por encima de 100 GeV.
Los fotones viajaron aproximadamente 8.000 millones de años y fueron parcialmente atenuados al interactuar con la luz de fondo extragaláctica, produciendo pares de electrón y positrón.