OpenAI afirmó que bloqueó un grupo de cuentas de ChatGPT probablemente originarias de Rusia y vinculadas a una campaña encubierta en torno al supuesto International Burke Institute. Los operadores habrían usado VPN, instrucciones en ruso y solicitudes para eliminar marcas lingüísticas que revelaran su origen, mientr...
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What did OpenAI disclose about banning a Russia-based cluster of ChatGPT accounts that used VPNs to evade restrictions and instructed the mo. Article summary: OpenAI said it banned a cluster of ChatGPT accounts that very likely originated in Russia after finding they supported a covert influence operation built around the purported Israel-based International Burke Institute (I. Topic tags: general, documentation, general web, education, user generated. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text,
OpenAI afirmó que bloqueó un grupo de cuentas de ChatGPT muy probablemente originarias de Rusia tras investigar una operación de influencia encubierta centrada en el supuesto International Burke Institute (IBI), presentado como una comunidad de expertos con sede en Israel. Según la empresa, ChatGPT se utilizó sobre todo para producir y distribuir material promocional, mientras los operadores intentaban ocultar su procedencia rusa. 3
El caso apunta a una táctica de influencia más sofisticada que la simple publicación de mensajes virales: construir una institución aparentemente creíble, revestir sus narrativas de autoridad prestada y distribuirlas de forma coordinada en varias comunidades digitales.
OpenAI explicó que los operadores accedían a ChatGPT mediante VPN porque el servicio no está disponible en Rusia. Sus instrucciones estaban redactadas principalmente en ruso y pedían al modelo eliminar indicios lingüísticos que pudieran revelar su ubicación u origen. La mayoría de las publicaciones resultantes se escribieron en inglés. 3
La campaña giraba en torno a un sitio web registrado en febrero de 2025 que describía al IBI como una comunidad de expertos con base en Israel. OpenAI señaló que la página contenía material académico copiado de trabajos legítimos, con atribuciones incorrectas y pasajes que parecían haber sido traducidos automáticamente desde una lengua eslava. 3
El sitio también difundía un supuesto “índice de soberanía” que favorecía a Rusia y menospreciaba a países occidentales. Los mensajes asociados criticaban a Ucrania, la Unión Europea y el Gobierno alemán, además de defender una mejora de las relaciones con Rusia. 3
Según OpenAI, las cuentas generaban publicaciones y respuestas para promocionar los contenidos del IBI en Telegram, X, LinkedIn, Facebook y Substack. La actividad incluía textos en varios idiomas, resúmenes de canales y elementos visuales de marca, como logotipos para canales de Telegram dirigidos a públicos de Alemania, Estados Unidos, Francia, Polonia y Turquía. 3
Uno de los operadores generó contenido en alemán para el canal de Telegram «Lahme Ente». OpenAI también describió como probablemente inauténticas algunas cuentas que se presentaban como usuarios corrientes. Además, respuestas con la marca del IBI en Substack animaban a usuarios reales a seguir el canal del instituto. 3
Por tanto, el uso de ChatGPT no se limitó a redactar mensajes aislados. El modelo formaba parte de un flujo de trabajo repetible que abarcaba idiomas, plataformas, identidades digitales y elementos de marca.
Una de las claves de la campaña era su apariencia institucional. OpenAI indicó que el sitio del IBI afirmaba contar con expertos destacados como Francis Fukuyama y Noam Chomsky, aunque muchos de los artículos asociados procedían de otras páginas o aparecían vinculados a autores incorrectos. 3
Esa combinación puede hacer que la propaganda parezca análisis independiente. Un lector puede encontrarse con una web cuidada, nombres reconocidos, artículos con formato académico y una identidad visual coherente en redes sociales sin percibir quién está detrás de la operación.
OpenAI calificó la audiencia de la campaña como relativamente pequeña y su impacto inmediato como limitado. La empresa situó la operación en el extremo inferior de la categoría 3 de la escala Breakout de Brookings, que mide el impacto de operaciones de influencia encubiertas: había actividad en varias plataformas y algunas señales de interacción auténtica, pero no una expansión significativa ni una viralidad amplia. 3
La preocupación principal de OpenAI no era el número actual de seguidores, sino la infraestructura creada. La operación combinaba una supuesta institución experta, investigaciones copiadas, distribución multilingüe, cuentas coordinadas y esfuerzos para ocultar el origen de los mensajes. Según la empresa, esta estructura la diferenciaba de algunas operaciones rusas anteriores. 3
El riesgo a largo plazo está en que un sistema así puede reutilizarse y ampliarse. Incluso una interacción modesta puede servir de base para fabricar una apariencia de autoridad, dirigir audiencias hacia canales coordinados y hacer pasar propaganda por información procedente de fuentes independientes.
El caso muestra por qué el alcance no basta para evaluar una operación de influencia impulsada por inteligencia artificial. Una campaña puede no hacerse viral y, aun así, construir activos reutilizables: sitios web, nombres, logotipos, contenidos traducidos, cuentas sociales y una biblioteca de materiales que parecen autorizados.
La investigación de OpenAI no demuestra que la operación lograra una expansión masiva. Sí muestra cómo la IA generativa puede ayudar a mantener un sistema de publicación multiplataforma, mientras los operadores concentran sus esfuerzos en ocultar el origen de la campaña y reforzar su credibilidad. 3
Studio Global AI
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OpenAI afirmó que bloqueó un grupo de cuentas de ChatGPT probablemente originarias de Rusia y vinculadas a una campaña encubierta en torno al supuesto International Burke Institute.
OpenAI afirmó que bloqueó un grupo de cuentas de ChatGPT probablemente originarias de Rusia y vinculadas a una campaña encubierta en torno al supuesto International Burke Institute. Los operadores habrían usado VPN, instrucciones en ruso y solicitudes para eliminar marcas lingüísticas que revelaran su origen, mientras generaban principalmente contenido promocional en inglés para Telegram, X, Link...
El sitio del instituto incluía material académico copiado o atribuido de forma incorrecta y un índice de soberanía que presentaba a Rusia de manera favorable y criticaba a países occidentales.