Los centros de datos europeos para IA previstos entre 2026 y 2028 estarán, de media, a 175 kilómetros de los grandes nodos, frente a los 46 kilómetros de los proyectos entregados entre 2022 y 2025. Los proyectos greenfield —construidos desde cero— representarán el 39 % de la cartera prevista para 2026 2028, frente a...
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Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: Why are European AI data-centre developers increasingly moving hyperscale facilities away from major cities, and what do the trends, figures. Article summary: European AI data-centre development is becoming “power-led” rather than “city-led.” AI hyperscale campuses need large, rapid and dependable electricity connections, extensive land and high-capacity fibre; those inputs ar. Topic tags: general, news, general web, user generated, government. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermar
La expansión europea de los centros de datos para inteligencia artificial está dejando de estar guiada por la proximidad a las grandes ciudades. El nuevo criterio decisivo es otro: dónde hay suficiente electricidad, suelo disponible y capacidad para conectarse rápidamente a la red.
Los campus de IA a gran escala necesitan conexiones eléctricas inusualmente grandes y estables, amplias parcelas, sistemas de refrigeración y fibra de alta capacidad. En los mercados tradicionales, esos recursos son cada vez más escasos, caros o lentos de conseguir, lo que está haciendo más atractivas las ubicaciones secundarias y los proyectos construidos desde cero. 1
4
Los proyectos cuya entrega está prevista entre 2026 y 2028 se situarán, en promedio, a 175 kilómetros de un gran nodo de EMEA —Europa, Oriente Medio y África—, frente a los 46 kilómetros de los proyectos entregados entre 2022 y 2025. Es casi cuatro veces más distancia. 1
7
También crece con fuerza el peso de los proyectos greenfield, es decir, campus levantados desde cero en terrenos sin una instalación previa. Se calcula que representarán el 39 % de la cartera de proyectos de 2026-2028, frente a solo el 8 % de los proyectos ya completados. 1
7
Esto no significa que Europa esté abandonando sus grandes mercados tradicionales, conocidos como FLAP-D: Fráncfort, Londres, Ámsterdam, París y Dublín. Juntos ya cuentan con 3,8 GW de capacidad operativa y siguen siendo fundamentales para la conectividad, los clientes empresariales y las cargas de trabajo que necesitan estar cerca de los usuarios. 4
7
Lo que aparece es una división de funciones: los centros urbanos conservan las actividades sensibles a la latencia y la proximidad, mientras que los grandes campus para entrenar modelos de IA y prestar servicios cloud buscan espacio y energía en otros lugares.
El mercado europeo, además, continúa creciendo rápidamente. CBRE prevé que la capacidad total alcance 13 GW a finales de 2026, un 20 % más que el año anterior. En el primer semestre de 2026, las nuevas contrataciones de capacidad de colocation —centros donde distintos clientes alojan sus equipos— destinadas a usos de IA se multiplicaron por más de cuatro. 12
Las cargas de trabajo de IA dependen de grandes grupos de GPU que requieren un suministro eléctrico intenso y continuo. En las áreas metropolitanas, la saturación de la red, la escasez de suelo y las restricciones urbanísticas pueden retrasar durante años la nueva capacidad. Por eso, un emplazamiento con una conexión creíble y temprana a una infraestructura eléctrica de alta tensión puede valer más que otro situado junto a una gran base de clientes. 1
4
El orden de prioridades está cambiando. Los promotores buscan primero capacidad eléctrica utilizable y rapidez de conexión; después analizan las rutas de fibra, el transporte, la disponibilidad de trabajadores y el acceso a los clientes.
Las ubicaciones secundarias y los terrenos greenfield suelen ofrecer parcelas mayores, precios más bajos por el suelo energizado y espacio para ampliar el campus por fases. Una estimación de JLL sitúa el coste medio del suelo con capacidad eléctrica en 2,36 millones de euros por megavatio de carga informática en los mercados europeos principales, frente a unos 978.000 euros en las ciudades secundarias. Son estimaciones, no precios universales, pero ilustran por qué la economía del proyecto puede favorecer emplazamientos alejados de los grandes hubs. 11
Estos lugares también pueden ofrecer más flexibilidad para los permisos y el diseño. Un campus de IA no necesita únicamente un edificio: requiere espacio para subestaciones, equipos eléctricos, sistemas de refrigeración, capacidad de respaldo y futuras ampliaciones.
El desplazamiento no responde solo a una decisión inmobiliaria. Las instalaciones de alta densidad para IA necesitan una entrega eléctrica considerable, refrigeración potente, redundancia y conexiones de red resistentes. Un emplazamiento remoto solo resulta viable si combina esos elementos con fibra fiable, capacidad de construcción y un plan creíble para contratar energía renovable. 1
4
El suelo rural barato, por sí solo, no basta. Si no hay capacidad de transmisión, rutas de red diversificadas, alternativas para el agua o la refrigeración y un proceso de permisos viable, la ventaja inicial de costes puede desaparecer rápidamente.
La actividad se está ampliando hacia la península ibérica, Milán y los países nórdicos. Entre las alternativas del sur de Europa citadas con mayor margen de crecimiento figuran Madrid, Milán, Marsella y Atenas. Escandinavia también resulta atractiva en algunos casos por su generación renovable y su clima más frío, que puede facilitar la refrigeración. 6
7
El resultado es un mapa europeo de centros de datos más distribuido:
Más que una simple huida de las ciudades, el fenómeno es una ampliación de la huella de infraestructura digital europea. Los grandes hubs siguen activos, pero la nueva capacidad se añade allí donde están disponibles los recursos físicos. 4
7
El ciclo de inversión es enorme. La Asociación Europea de Centros de Datos (EUDCA, por sus siglas en inglés) calcula 176.000 millones de euros de inversión acumulada entre 2026 y 2031. Las instalaciones de colocation comerciales y los centros hyperscale representan más de dos tercios de la potencia informática instalada en Europa. 14
16
Las regiones que acojan estos proyectos podrían beneficiarse de:
La contribución económica del sector también es relevante. Una estimación de la industria citada por Data Center Knowledge calcula que la colocation aportó aproximadamente 30.000 millones de euros al PIB europeo en 2023, con previsiones cercanas a los 100.000 millones para 2030. 3
Pero conviene no exagerar el impacto laboral local. Los centros hyperscale requieren mucho capital y energía, pero relativamente pocos empleos permanentes una vez terminada la construcción. Los beneficios regionales más sólidos aparecerán cuando el proyecto atraiga inversiones asociadas en energía, ingeniería, proveedores, servicios cloud y formación, en lugar de funcionar como una instalación aislada.
Alejar los campus de las zonas densamente urbanas puede aliviar la presión sobre el suelo y las redes metropolitanas. También puede facilitar la conexión directa con fuentes renovables o el aprovechamiento del calor residual. Sin embargo, trasladar las instalaciones no elimina sus impactos: puede redistribuirlos hacia zonas rurales y comunidades más pequeñas.
La Comisión Europea identifica como retos principales el aumento de la demanda eléctrica, las necesidades de agua para refrigeración y las emisiones asociadas a fuentes de energía que aún no están descarbonizadas. La Unión Europea está desarrollando además un sistema común de calificación para centros de datos y estándares mínimos de eficiencia energética a medida que crece el sector.
Las comunidades locales podrían competir por recursos necesarios para:
Por eso, la llamada licencia social para operar será cada vez más importante en la elección de emplazamientos. Promotores y administraciones tendrán que ofrecer evaluaciones transparentes del impacto sobre la red, planes claros para el agua y la refrigeración, compromisos creíbles con la energía limpia, controles sobre el ruido y los generadores de respaldo, y beneficios locales que puedan exigirse y comprobarse.
La infraestructura europea de IA no está simplemente abandonando las grandes ciudades. El mercado se está separando en dos modelos complementarios: hubs urbanos conectados para las cargas sensibles a la latencia y los clientes empresariales, y grandes campus orientados a la disponibilidad eléctrica en lugares con más suelo y acceso más rápido a la red.
La ventaja competitiva decisiva es cada vez más clara: electricidad disponible a tiempo, fiable y, cada vez más, limpia. Las regiones capaces de combinar capacidad de red, fibra, permisos, refrigeración, proveedores cualificados y respaldo de la comunidad estarán mejor posicionadas para captar la próxima ola de inversión en IA.
Las que consigan únicamente el edificio, sin resolver el consumo de agua, las emisiones y la infraestructura local, podrían descubrir que la oportunidad económica llega acompañada de costes políticos y ambientales duraderos.
Studio Global AI
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Los centros de datos europeos para IA previstos entre 2026 y 2028 estarán, de media, a 175 kilómetros de los grandes nodos, frente a los 46 kilómetros de los proyectos entregados entre 2022 y 2025.
Los centros de datos europeos para IA previstos entre 2026 y 2028 estarán, de media, a 175 kilómetros de los grandes nodos, frente a los 46 kilómetros de los proyectos entregados entre 2022 y 2025. Los proyectos greenfield —construidos desde cero— representarán el 39 % de la cartera prevista para 2026 2028, frente al 8 % de los proyectos ya completados.
La oportunidad económica es considerable, pero estos campus necesitan electricidad fiable, fibra, refrigeración y agua, además de convencer a las comunidades locales sobre su impacto en la red y el medioambiente.
Los centros de datos europeos para IA previstos entre 2026 y 2028 estarán, de media, a 175 kilómetros de los grandes nodos, frente a los 46 kilómetros de los proyectos entregados entre 2022 y 2025. Los proyectos greenfield —construidos desde cero— representarán el 39 % de la cartera prevista para 2026 2028, frente a...
Publicado porEditado con GPT-5.6 LunaImágenes generadas con GPT Image 1.5
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: Why are European AI data-centre developers increasingly moving hyperscale facilities away from major cities, and what do the trends, figures. Article summary: European AI data-centre development is becoming “power-led” rather than “city-led.” AI hyperscale campuses need large, rapid and dependable electricity connections, extensive land and high-capacity fibre; those inputs ar. Topic tags: general, news, general web, user generated, government. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermar
La expansión europea de los centros de datos para inteligencia artificial está dejando de estar guiada por la proximidad a las grandes ciudades. El nuevo criterio decisivo es otro: dónde hay suficiente electricidad, suelo disponible y capacidad para conectarse rápidamente a la red.
Los campus de IA a gran escala necesitan conexiones eléctricas inusualmente grandes y estables, amplias parcelas, sistemas de refrigeración y fibra de alta capacidad. En los mercados tradicionales, esos recursos son cada vez más escasos, caros o lentos de conseguir, lo que está haciendo más atractivas las ubicaciones secundarias y los proyectos construidos desde cero. 1
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Los proyectos cuya entrega está prevista entre 2026 y 2028 se situarán, en promedio, a 175 kilómetros de un gran nodo de EMEA —Europa, Oriente Medio y África—, frente a los 46 kilómetros de los proyectos entregados entre 2022 y 2025. Es casi cuatro veces más distancia. 1
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También crece con fuerza el peso de los proyectos greenfield, es decir, campus levantados desde cero en terrenos sin una instalación previa. Se calcula que representarán el 39 % de la cartera de proyectos de 2026-2028, frente a solo el 8 % de los proyectos ya completados. 1
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Esto no significa que Europa esté abandonando sus grandes mercados tradicionales, conocidos como FLAP-D: Fráncfort, Londres, Ámsterdam, París y Dublín. Juntos ya cuentan con 3,8 GW de capacidad operativa y siguen siendo fundamentales para la conectividad, los clientes empresariales y las cargas de trabajo que necesitan estar cerca de los usuarios. 4
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Lo que aparece es una división de funciones: los centros urbanos conservan las actividades sensibles a la latencia y la proximidad, mientras que los grandes campus para entrenar modelos de IA y prestar servicios cloud buscan espacio y energía en otros lugares.
El mercado europeo, además, continúa creciendo rápidamente. CBRE prevé que la capacidad total alcance 13 GW a finales de 2026, un 20 % más que el año anterior. En el primer semestre de 2026, las nuevas contrataciones de capacidad de colocation —centros donde distintos clientes alojan sus equipos— destinadas a usos de IA se multiplicaron por más de cuatro. 12
Las cargas de trabajo de IA dependen de grandes grupos de GPU que requieren un suministro eléctrico intenso y continuo. En las áreas metropolitanas, la saturación de la red, la escasez de suelo y las restricciones urbanísticas pueden retrasar durante años la nueva capacidad. Por eso, un emplazamiento con una conexión creíble y temprana a una infraestructura eléctrica de alta tensión puede valer más que otro situado junto a una gran base de clientes. 1
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El orden de prioridades está cambiando. Los promotores buscan primero capacidad eléctrica utilizable y rapidez de conexión; después analizan las rutas de fibra, el transporte, la disponibilidad de trabajadores y el acceso a los clientes.
Las ubicaciones secundarias y los terrenos greenfield suelen ofrecer parcelas mayores, precios más bajos por el suelo energizado y espacio para ampliar el campus por fases. Una estimación de JLL sitúa el coste medio del suelo con capacidad eléctrica en 2,36 millones de euros por megavatio de carga informática en los mercados europeos principales, frente a unos 978.000 euros en las ciudades secundarias. Son estimaciones, no precios universales, pero ilustran por qué la economía del proyecto puede favorecer emplazamientos alejados de los grandes hubs. 11
Estos lugares también pueden ofrecer más flexibilidad para los permisos y el diseño. Un campus de IA no necesita únicamente un edificio: requiere espacio para subestaciones, equipos eléctricos, sistemas de refrigeración, capacidad de respaldo y futuras ampliaciones.
El desplazamiento no responde solo a una decisión inmobiliaria. Las instalaciones de alta densidad para IA necesitan una entrega eléctrica considerable, refrigeración potente, redundancia y conexiones de red resistentes. Un emplazamiento remoto solo resulta viable si combina esos elementos con fibra fiable, capacidad de construcción y un plan creíble para contratar energía renovable. 1
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El suelo rural barato, por sí solo, no basta. Si no hay capacidad de transmisión, rutas de red diversificadas, alternativas para el agua o la refrigeración y un proceso de permisos viable, la ventaja inicial de costes puede desaparecer rápidamente.
La actividad se está ampliando hacia la península ibérica, Milán y los países nórdicos. Entre las alternativas del sur de Europa citadas con mayor margen de crecimiento figuran Madrid, Milán, Marsella y Atenas. Escandinavia también resulta atractiva en algunos casos por su generación renovable y su clima más frío, que puede facilitar la refrigeración. 6
7
El resultado es un mapa europeo de centros de datos más distribuido:
Más que una simple huida de las ciudades, el fenómeno es una ampliación de la huella de infraestructura digital europea. Los grandes hubs siguen activos, pero la nueva capacidad se añade allí donde están disponibles los recursos físicos. 4
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El ciclo de inversión es enorme. La Asociación Europea de Centros de Datos (EUDCA, por sus siglas en inglés) calcula 176.000 millones de euros de inversión acumulada entre 2026 y 2031. Las instalaciones de colocation comerciales y los centros hyperscale representan más de dos tercios de la potencia informática instalada en Europa. 14
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Las regiones que acojan estos proyectos podrían beneficiarse de:
La contribución económica del sector también es relevante. Una estimación de la industria citada por Data Center Knowledge calcula que la colocation aportó aproximadamente 30.000 millones de euros al PIB europeo en 2023, con previsiones cercanas a los 100.000 millones para 2030. 3
Pero conviene no exagerar el impacto laboral local. Los centros hyperscale requieren mucho capital y energía, pero relativamente pocos empleos permanentes una vez terminada la construcción. Los beneficios regionales más sólidos aparecerán cuando el proyecto atraiga inversiones asociadas en energía, ingeniería, proveedores, servicios cloud y formación, en lugar de funcionar como una instalación aislada.
Alejar los campus de las zonas densamente urbanas puede aliviar la presión sobre el suelo y las redes metropolitanas. También puede facilitar la conexión directa con fuentes renovables o el aprovechamiento del calor residual. Sin embargo, trasladar las instalaciones no elimina sus impactos: puede redistribuirlos hacia zonas rurales y comunidades más pequeñas.
La Comisión Europea identifica como retos principales el aumento de la demanda eléctrica, las necesidades de agua para refrigeración y las emisiones asociadas a fuentes de energía que aún no están descarbonizadas. La Unión Europea está desarrollando además un sistema común de calificación para centros de datos y estándares mínimos de eficiencia energética a medida que crece el sector.
Las comunidades locales podrían competir por recursos necesarios para:
Por eso, la llamada licencia social para operar será cada vez más importante en la elección de emplazamientos. Promotores y administraciones tendrán que ofrecer evaluaciones transparentes del impacto sobre la red, planes claros para el agua y la refrigeración, compromisos creíbles con la energía limpia, controles sobre el ruido y los generadores de respaldo, y beneficios locales que puedan exigirse y comprobarse.
La infraestructura europea de IA no está simplemente abandonando las grandes ciudades. El mercado se está separando en dos modelos complementarios: hubs urbanos conectados para las cargas sensibles a la latencia y los clientes empresariales, y grandes campus orientados a la disponibilidad eléctrica en lugares con más suelo y acceso más rápido a la red.
La ventaja competitiva decisiva es cada vez más clara: electricidad disponible a tiempo, fiable y, cada vez más, limpia. Las regiones capaces de combinar capacidad de red, fibra, permisos, refrigeración, proveedores cualificados y respaldo de la comunidad estarán mejor posicionadas para captar la próxima ola de inversión en IA.
Las que consigan únicamente el edificio, sin resolver el consumo de agua, las emisiones y la infraestructura local, podrían descubrir que la oportunidad económica llega acompañada de costes políticos y ambientales duraderos.
Studio Global AI
Esta página incluye una respuesta respaldada por fuentes que puede continuar dentro de Studio Global.
Los centros de datos europeos para IA previstos entre 2026 y 2028 estarán, de media, a 175 kilómetros de los grandes nodos, frente a los 46 kilómetros de los proyectos entregados entre 2022 y 2025.
Los centros de datos europeos para IA previstos entre 2026 y 2028 estarán, de media, a 175 kilómetros de los grandes nodos, frente a los 46 kilómetros de los proyectos entregados entre 2022 y 2025. Los proyectos greenfield —construidos desde cero— representarán el 39 % de la cartera prevista para 2026 2028, frente al 8 % de los proyectos ya completados.
La oportunidad económica es considerable, pero estos campus necesitan electricidad fiable, fibra, refrigeración y agua, además de convencer a las comunidades locales sobre su impacto en la red y el medioambiente.