HBS Foundry es un bootcamp online de emprendimiento de ocho semanas y 699 dólares que utiliza avatares de vídeo de sus instructores para practicar pitches y reuniones de consejo, sin prescindir de las sesiones semanal... La periodista de The New York Times Sarah Kessler presentó a un avatar de Jeff Bussgang una idea...
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What is Harvard Business School’s eight-week, $699 Foundry entrepreneurship bootcamp, how does it use HeyGen-created AI avatars of instructo. Article summary: HBS Foundry is an eight-week, $699 online entrepreneurship bootcamp that takes participants from sharpening a startup idea through pitching investors and customers. It combines HBS material, peer community, AI tools, and. Topic tags: general, news, general web, user generated, documentation. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, water
HBS Foundry es un bootcamp online de emprendimiento de ocho semanas que cuesta 699 dólares. El programa está diseñado para acompañar a los participantes desde el perfeccionamiento de una idea de startup hasta su presentación ante inversores y clientes. Combina contenidos de Harvard Business School, una comunidad de pares, herramientas de inteligencia artificial y sesiones semanales en directo con emprendedores, inversores y profesores de la escuela. Harvard afirmó que había probado el producto con más de 100 universidades de los 50 estados de Estados Unidos. 2
Su elemento más llamativo son varios avatares de vídeo basados en instructores participantes. Creadas con la tecnología de HeyGen, estas réplicas digitales permiten ensayar conversaciones empresariales de alta presión antes de mantenerlas con personas reales.
Los participantes pueden practicar pitches ante inversores, llamadas comerciales y reuniones del consejo de administración frente a representaciones digitales de los instructores. La idea es ofrecer orientación y una oportunidad de hacer “ensayos de bajo riesgo”: repetir una conversación hasta llegar mejor preparado a un encuentro decisivo con un inversor, un cliente o un miembro del consejo. 2
Entre los instructores que han colaborado está Jeff Bussgang, cofundador de Flybridge Capital y profesor sénior de HBS. Su imagen generada por IA funciona como interlocutor simulado dentro del entorno online, de modo que los participantes pueden practicar no solo qué decir, sino también cómo reaccionar durante un intercambio parecido a una reunión real. 2
Los avatares no sustituyen a la enseñanza humana. Emprendedores con experiencia, inversores y profesores de Harvard Business School siguen dirigiendo las sesiones semanales en directo, mientras que la capa de IA permite añadir más práctica entre una sesión y otra. 2
La periodista de The New York Times Sarah Kessler puso a prueba la experiencia adoptando el papel de una emprendedora excesivamente optimista. Su propuesta era un “Uber para plátanos”: un servicio para acelerar la entrega de esta fruta. El pitch se lo presentó a una versión generada por IA de Bussgang. 1
La simulación dejó a la vista las limitaciones de la tecnología. El avatar se mantuvo cortés, pero con una sonrisa extrañamente fija. Las sombras de la camisa permanecían estáticas y el movimiento repetitivo de los hombros hacía que la representación resultara claramente artificial. 1
La idea tampoco convenció a la persona real. Cuando Kessler habló después con Bussgang en persona, él tampoco se mostró entusiasmado con el negocio de reparto de plátanos. El experimento ilustró así dos cuestiones distintas: el avatar puede servir como escenario de práctica, pero todavía no es indistinguible de un instructor humano; además, ningún simulador puede arreglar un modelo de negocio poco convincente. 12
El concepto inicial del programa estaba más centrado en chatbots o agentes de texto que representaran a los instructores. La apuesta por avatares de vídeo añade una dimensión social y visual: permite ensayar el ritmo de un pitch, la sensación de dirigirse a un interlocutor reconocible y la presión de una reunión simulada. 2
La diferencia es relevante para la formación emprendedora. Un chatbot de texto puede ayudar a explorar una idea o preparar respuestas, mientras que una simulación en vídeo busca trabajar también la presentación y la interacción. La información disponible respalda esta diferencia funcional, pero no ofrece un estudio controlado que demuestre que los participantes rinden mejor con avatares de vídeo que con chatbots. 2
Elise Bates, directora gerente de Foundry, describió los avatares como una forma de dar a los fundadores en etapas iniciales acceso a oportunidades de práctica que quizá no tendrían antes de reunirse con un inversor real.
Según Bussgang, los participantes reaccionaron positivamente y a los estudiantes les “encantan” los avatares, aunque también reconoció que su propia versión digital resultaba algo “inquietante”. 2
Esa reacción ambivalente resume el principal intercambio del programa. Los avatares pueden facilitar una práctica repetida y más parecida a una interacción social que una interfaz de texto convencional. Sin embargo, sus expresiones artificiales y sus movimientos poco naturales también pueden distraer. Por ahora, HBS Foundry los presenta como una herramienta escalable para ensayar conversaciones empresariales junto a la formación humana, no como un sustituto digital de los profesores.
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HBS Foundry es un bootcamp online de emprendimiento de ocho semanas y 699 dólares que utiliza avatares de vídeo de sus instructores para practicar pitches y reuniones de consejo, sin prescindir de las sesiones semanal...
HBS Foundry es un bootcamp online de emprendimiento de ocho semanas y 699 dólares que utiliza avatares de vídeo de sus instructores para practicar pitches y reuniones de consejo, sin prescindir de las sesiones semanal... La periodista de The New York Times Sarah Kessler presentó a un avatar de Jeff Bussgang una idea de “Uber para plátanos”; ni la réplica digital ni el Bussgang real quedaron convencidos.
El programa evolucionó desde un concepto basado en chatbots porque los participantes buscaban una experiencia más guiada y parecida a una reunión para trabajar la comunicación y la interacción.