La respuesta de EcoNomad consiste en reducir la escala de la tecnología, en lugar de pedir a las pequeñas explotaciones que adopten infraestructuras diseñadas para negocios mucho mayores. La compañía describe BioNomad como una solución modular para pequeñas granjas ganaderas, microgranjas lecheras, santuarios de animales y otras instalaciones con flujos de residuos orgánicos.
BioNomad se basa en la digestión anaerobia: los microorganismos descomponen materia orgánica dentro de un recipiente sin oxígeno. Parte de ese material se transforma en biogás que contiene metano. El gas puede emplearse para calefacción, cocina o generación de electricidad. El material restante, conocido como digestato, puede utilizarse como fertilizante líquido enriquecido, siempre de acuerdo con las prácticas agrícolas y la regulación aplicables.
El argumento climático se apoya en capturar el metano de los residuos orgánicos que, de otro modo, podría liberarse durante su almacenamiento o manipulación, y utilizarlo después como fuente de energía. Ese es el beneficio ambiental previsto por el sistema; las fuentes disponibles no establecen una cifra única de reducción de emisiones de BioNomad verificada de manera independiente.
El proceso también podría reducir costes. Generar energía en la propia explotación permitiría comprar menos energía externa, mientras que devolver nutrientes al suelo podría disminuir la dependencia de fertilizantes adquiridos. El ahorro real dependería del volumen y el tipo de materia prima, la demanda energética, el consumo de fertilizantes, el rendimiento del equipo y los costes de operación y mantenimiento.
El material comercial de EcoNomad calcula que una pequeña explotación con unas 50 vacas, o una actividad ganadera equivalente, podría ahorrar aproximadamente 1.000 libras al año en energía y 3.000 libras en fertilizantes, con un periodo de amortización estimado de entre tres y cinco años. Un estudio de caso de Rothamsted ofrece una estimación más amplia, de unas 6.000 libras anuales, mientras que una ficha anterior de la cartera de SHAKE menciona entre 4.000 y 5.000 libras aproximadamente.
Estas cantidades deben interpretarse como estimaciones orientativas, no como un resultado financiero garantizado. Las fuentes públicas disponibles no incluyen un cálculo independiente y específico para una granja típica de 50 vacas que detalle la producción de gas, la inversión inicial, las necesidades de mano de obra, el mantenimiento, la reducción anual de emisiones o el plazo de amortización realmente alcanzado. Para un comprador potencial, esas variables serían más útiles que una cifra de ahorro aislada.
El origen del producto ayuda a entender su enfoque. El doctor Ilan Adler trabajó con comunidades rurales de México en tecnologías ecológicas antes de completar su doctorado y continuar su carrera académica en ingeniería ambiental en University College London (UCL). Según los relatos de UCL, el desarrollo posterior se orientó a crear sistemas asequibles y fáciles de utilizar para pequeñas explotaciones del Reino Unido, después de identificar que la digestión anaerobia convencional resultaba demasiado cara para muchas de ellas.
La trayectoria de Adler también incluye trabajo relacionado con el biogás agrícola a pequeña escala. Un proyecto de la Royal Academy of Engineering, realizado con Ahimsa Dairy Foundation, se centró en la recuperación de calor y la captura de carbono en generadores de biogás de granjas pequeñas. La evidencia disponible respalda la relación entre su experiencia académica, su trabajo con comunidades rurales y la comercialización de soluciones de ingeniería y el rumbo de EcoNomad. Sin embargo, no demuestra que una experiencia concreta provocara una decisión de diseño específica de BioNomad.
EcoNomad también está posicionando el sistema para el Reino Unido y Europa, incluidos climas fríos en los que mantener una digestión fiable puede ser más difícil que en regiones cálidas. La ambición declarada a más largo plazo abarca comunidades rurales y mercados emergentes, en línea con los orígenes de la tecnología en la gestión descentralizada de recursos.
La información pública proporcionada recoge dos hitos financieros importantes:
La suma de la financiación comunicada en 2020 y la ronda posterior asciende a, como mínimo, 540.000 libras. Se trata de la suma de los importes divulgados públicamente, no necesariamente del total acumulado por la empresa: las fuentes no ofrecen un registro completo de todas las subvenciones, inversiones o aportaciones anteriores.
El nuevo capital se destinará a perfeccionar el producto, impulsar su comercialización y ampliar los proyectos piloto en el Reino Unido y Europa.
Los informes públicos indican que EcoNomad está pasando del desarrollo a una fase de mayor despliegue piloto y escalado comercial. No obstante, las fuentes disponibles no permiten confirmar de forma fiable una lista completa de instalaciones activas, el número de granjas que utilizan BioNomad, la ubicación de cada despliegue ni los resultados de todas las pruebas realizadas.
Esto limita lo que puede afirmarse con rigor en este momento. Los objetivos del sistema y sus posibles beneficios están claros, pero la evidencia disponible todavía no documenta un rendimiento operativo medido de forma independiente y a gran escala. Por tanto, las afirmaciones sobre ahorro, amortización y reducción de metano deben considerarse condicionales hasta que existan datos obtenidos directamente en granjas.
El mercado prioritario está formado por pequeñas y medianas explotaciones ganaderas del Reino Unido y Europa, incluidas granjas de vacuno de leche, vacuno de carne, porcino y aves. También contempla comunidades rurales o aisladas de la red eléctrica a las que los digestores convencionales pueden resultar demasiado grandes o costosos.
La hoja de ruta declarada pasa por perfeccionar el sistema, facilitar su funcionamiento y ampliar los despliegues antes de abordar oportunidades internacionales más amplias. Los anuncios públicos no especifican un calendario de lanzamiento, un modelo de precios definitivo, la capacidad de fabricación ni los mercados internacionales confirmados.
Por ahora, la prueba comercial decisiva será comprobar si un sistema compacto puede proporcionar energía y recuperación de nutrientes de forma fiable y rentable para explotaciones pequeñas. Si BioNomad supera ese reto, podría convertir la digestión anaerobia —hasta ahora asociada sobre todo a grandes plantas— en una herramienta más accesible para la ganadería de menor escala.