La mejora de la posición rusa coincidió con un debilitamiento de la oferta de sus competidores:
La comparación es clave. Rusia no necesitó aumentar drásticamente el tonelaje para ganar peso en el mercado: bastó con que sus envíos avanzaran mientras se reducía la oferta rival. El resultado dejó a los compradores europeos más expuestos al abadejo ruso, incluso cuando la UE trataba de endurecer su política de sanciones contra Moscú.
El abadejo fue la principal categoría, pero las exportaciones rusas de pescado a la UE también incluyeron otras especies y productos de pescado blanco. Rusia suministró:
En total, las exportaciones rusas de los productos pesqueros contabilizados hacia la UE alcanzaron 94.000 toneladas y 417 millones de dólares entre enero y junio de 2026.
El ritmo mensual también reflejó que Rusia mantenía acceso comercial al mercado comunitario. En junio, sus envíos de pescado a la UE alcanzaron 74,9 millones de euros, 1,7 veces más que en mayo y el nivel mensual más alto desde noviembre de 2024. Los filetes y la carne de pescado representaron la mayor parte de las importaciones de ese mes.
Al mismo tiempo, Rusia ampliaba sus exportaciones de productos del mar a China. Durante el primer semestre, estas llegaron a 723.000 toneladas y 2.330 millones de dólares, con aumentos interanuales del 14% en volumen y del 52% en valor.
Los precios medios rusos de exportación aumentaron un 40% en el caso del bacalao congelado y un 30% en el de los filetes de bacalao. Entre los factores señalados figura la reducción del 16% del total admisible de capturas de bacalao atlántico del mar de Barents para 2026, fijado en 285.000 toneladas. La cuota rusa se situó, según los datos citados, en 136.000 toneladas.
Un límite de captura más bajo no explica por sí solo todos los movimientos de los precios, pero sí añade una restricción clara a la oferta. Para los procesadores que utilizan bacalao como materia prima, una menor disponibilidad puede elevar los costes de compra y hacer más difícil sustituir rápidamente a un proveedor.
Al presentar el proyecto del 21.º paquete de sanciones, la Comisión Europea describió la pesca como uno de los últimos grandes sectores rusos que aún no estaban sujetos a restricciones importantes. La propuesta contemplaba límites para algunos productos y una prohibición total para otros, incluido el bacalao.
Las disposiciones pesqueras fueron retiradas posteriormente tras la oposición de varios Estados miembros, entre ellos Alemania, Polonia y Portugal.
Las objeciones se centraron en la vulnerabilidad de las cadenas de suministro. Las industrias procesadoras de Alemania y Polonia dependen en buena medida del abadejo de Alaska, mientras que Portugal mantiene una fuerte demanda y vínculos de procesamiento con el bacalao. Una prohibición inmediata podría haber elevado el coste de la materia prima, interrumpido operaciones industriales y puesto empleos bajo presión. También podría haber contribuido a encarecer los alimentos.
La retirada de estas medidas no demuestra que la UE haya abandonado su política general de sanciones. Más bien refleja la dificultad de restringir una categoría de productos en la que los procesadores y consumidores europeos todavía dependen de flujos de suministro consolidados. La UE ya había prohibido las importaciones de caviar ruso en 2022, pero el bacalao y el abadejo seguían teniendo una importancia comercial considerable.
Las cifras del primer semestre muestran el dilema político. Las exportaciones rusas de filetes de abadejo a la UE subieron a 66.000 toneladas mientras disminuían los suministros de Estados Unidos y China, y el conjunto de las exportaciones pesqueras rusas hacia la UE alcanzó 417 millones de dólares. En esas condiciones, una prohibición amplia resultaba más sensible desde el punto de vista económico, sobre todo porque los proveedores alternativos no estaban aumentando rápidamente sus envíos.
La evidencia disponible respalda una conclusión clara: Rusia reforzó su posición mediante una combinación de mayores volúmenes, un crecimiento más rápido del valor exportado y una oferta rival más débil. Al mismo tiempo, el encarecimiento del bacalao y la reducción de los límites de captura pusieron de relieve las presiones de costes a las que se enfrentan los compradores y procesadores europeos.
El registro disponible no permite confirmar de forma independiente afirmaciones específicas sobre Norebo o Murman Seafood Company, ni verificar que los productos rusos representen aproximadamente un tercio del mercado de la UE. Esas cifras no deben considerarse hechos establecidos sin pruebas adicionales.