El plan tiene tres elementos que conviene separar:
Al sumar esta última recompra, el volumen total de operaciones que llegarían al mercado podría acercarse a 125 billones de wones. Sin embargo, no debe confundirse con el retorno directo a los accionistas existentes: las acciones recompradas por 15 billones están destinadas a los planes de compensación de empleados.
Samsung aún no ha concretado el importe final ni la combinación exacta de instrumentos más allá de los aproximadamente 30 billones de wones en dividendos del tercer trimestre. La cantidad restante se evaluará una vez cerrados los resultados anuales, con dividendos adicionales, recompras y cancelaciones de acciones entre las opciones posibles.
Las informaciones publicadas difieren sobre el calendario preciso: algunas sitúan la decisión detallada en una reunión del consejo a finales de octubre, mientras que otras apuntan a enero de 2027. El punto común es que el saldo dependerá de los resultados definitivos del ejercicio y no quedó comprometido de forma irrevocable el 21 de agosto.
Para los inversores, esa diferencia es importante. Samsung ha anunciado un marco de devolución de tamaño extraordinario, pero el importe final y la forma del pago seguirán ligados al rendimiento del negocio, las necesidades de inversión y el flujo de caja.
Si Samsung devuelve 110 billones de wones, el importe será cerca de cinco veces superior a su máximo anual anterior, registrado en 2020.
El anuncio llega después de que SK Hynix comunicara una recompra de acciones valorada en 40 billones de wones, no de 40.000 millones de dólares. En términos de wones, el programa estimado de Samsung es mayor, aunque las cifras no son perfectamente comparables: el paquete de Samsung puede incluir dividendos, recompras y cancelaciones, mientras que el importe citado para SK Hynix corresponde específicamente a una recompra.
El mercado también había manejado expectativas más elevadas, de alrededor de 115.000 millones de dólares. Que el límite anunciado por Samsung quedara por debajo de esa cifra sugiere que la compañía optó por conservar cierto margen financiero en lugar de comprometer todo el efectivo excedente que podría generar.
El contexto inmediato es el fuerte aumento de la demanda de memoria para la infraestructura de inteligencia artificial. Samsung había encadenado tres trimestres consecutivos con beneficios operativos récord, firmado acuerdos de suministro plurianuales con grandes operadores de centros de datos y anticipado que la escasez mundial de chips podría intensificarse y prolongarse hasta 2028.
Este entorno ha impulsado una generación de efectivo excepcional tanto en Samsung como en SK Hynix. Los inversores reclamaban que ambas compañías repartieran una porción mayor de los beneficios extraordinarios derivados de la IA. Según Reuters, las dos empresas podrían acumular conjuntamente 263.000 millones de dólares en efectivo neto a finales de año.
Samsung también está aplicando su política de retorno para el periodo 2024-2026, que establece destinar a los accionistas el 50% del flujo de caja libre acumulado durante esos tres años. El total de las distribuciones previstas bajo esa política se situaba aproximadamente entre 120 y 140 billones de wones.
La mejora de las perspectivas también ha tenido reflejo en bolsa: las acciones de Samsung habían subido alrededor de un 135% en lo que va de año, mientras los inversores consideraban que la empresa estaba reduciendo su distancia con SK Hynix en memoria HBM —memoria de alto ancho de banda, clave para los aceleradores de IA—. La elevada posición de efectivo neto de SK Hynix, superior a 100 billones de wones según las informaciones citadas, aumentó además la presión sobre ambas compañías para distribuir capital.
Un reparto tan grande beneficia a los accionistas, pero Samsung todavía necesita financiar la ampliación y modernización de sus operaciones de semiconductores. Tanto Samsung como SK Hynix han subrayado la importancia de mantener balances sólidos, gestionar la naturaleza cíclica del mercado de memoria y costear sus planes de crecimiento y de inversión de capital.
Ahí aparece la tensión central. Devolver efectivo mientras el mercado de memoria atraviesa un momento excepcional puede elevar el valor para los accionistas. Pero comprometer demasiado capital en el punto álgido del ciclo podría dejar a Samsung con menos flexibilidad si la demanda o los precios se dan la vuelta. La empresa también debe mantener el gasto necesario para ampliar capacidad y seguir siendo competitiva en memorias destinadas a la IA.
El principal riesgo es que los grandes operadores de centros de datos reduzcan sus inversiones en infraestructura de IA o que la oferta de memoria alcance a la demanda. En ese escenario, la extraordinaria generación de efectivo actual podría no mantenerse, y los dividendos o recompras irrevocables reducirían el margen para invertir o afrontar la siguiente fase bajista del ciclo.