La expansión de la IA está aumentando simultáneamente la demanda de capacidad de memoria y de ancho de banda. Los fabricantes no pueden abrir fábricas de vanguardia con la misma rapidez con la que los operadores de centros de datos anuncian nuevos clústeres de servidores.
El CEO de Micron, Sanjay Mehrotra, ha dicho que la demanda de DRAM y NAND supera "significativamente" la oferta y que las condiciones de tensión podrían mantenerse más allá del año natural 2027 por la demanda vinculada a la IA y por restricciones estructurales de suministro. Esa previsión respalda la posibilidad de que la escasez se prolongue hasta 2028, aunque 2028 es una estimación de la industria, no una fecha garantizada.
Según otro informe, algunos clientes de centros de datos están solicitando aproximadamente un 50 % más de memoria de la que Micron puede comprometer. En ese contexto, reservar producción con años de antelación puede ser decisivo para Nvidia: sin HBM suficiente, incluso una GPU potente no puede desplegarse a escala.
Durante buena parte de la historia del sector, la memoria se ha vendido mediante acuerdos relativamente cortos, a menudo anuales, además de operaciones en el mercado al contado. La carrera por construir centros de datos de IA está impulsando contratos de suministro de tres a cinco años, con volúmenes, fórmulas de precios o precios mínimos pactados de antemano. Algunos incluyen anticipos, garantías financieras o cláusulas de tipo take-or-pay, que obligan al cliente a pagar el volumen reservado aunque finalmente no lo utilice por completo.
Para los fabricantes, estos acuerdos aportan visibilidad de ingresos, mejor utilización de las fábricas y mayor capacidad para financiar nuevas inversiones. Para Nvidia y otros grandes compradores, reducen el riesgo de quedarse sin componentes críticos en el momento de mayor demanda.
El intercambio también tiene un coste: si el ciclo de la memoria cambia, un comprador puede quedar atado a precios elevados o a compromisos de volumen poco convenientes. Y si la demanda real de IA no alcanza las previsiones, los contratos podrían convertirse en una fuente de exceso de inventario o de renegociaciones.
Micron ha presentado la memoria como un elemento central de la infraestructura de IA. La compañía afirma que el rendimiento y la escala de estos sistemas dependen cada vez más de disponer de suficiente capacidad y ancho de banda de memoria.
En sus resultados del tercer trimestre fiscal de 2026, Micron comunicó ingresos trimestrales récord de 41.460 millones de dólares en el periodo concluido el 28 de mayo de 2026. Para ese momento, la empresa había firmado 16 acuerdos estratégicos con clientes, valorados en conjunto en unos 22.000 millones de dólares según los informes, descritos como compromisos de cinco años con mecanismos de precios diseñados para proteger sus márgenes.
Es importante distinguir esos 16 acuerdos estratégicos de un contrato específico de cinco años con Nvidia: los detalles públicos disponibles no confirman que todo ese importe corresponda a Nvidia ni revelan las condiciones de un eventual acuerdo bilateral.
Micron prevé que su primera fábrica de Idaho, conocida como Fab 1, produzca sus primeras obleas a mediados de 2027. Sin embargo, se espera que su aportación relevante al volumen llegue principalmente en 2028; la segunda fábrica, Fab 2, tiene como objetivo comenzar a operar a finales de 2028.
La compañía había anunciado inicialmente un plan de unos 150.000 millones de dólares para fabricación nacional de memoria en Estados Unidos y otros 50.000 millones para investigación y desarrollo, unos 200.000 millones en total. Posteriormente elevó su inversión prevista en Estados Unidos a más de 250.000 millones de dólares hasta 2035.
Por eso, las nuevas instalaciones son una respuesta de medio y largo plazo, no una solución inmediata para la escasez actual de DRAM y HBM.
Los acuerdos ofrecen a Nvidia mayor previsibilidad para planificar sus próximas plataformas de IA. A SK Hynix y Micron les proporcionan una demanda más estable, visibilidad financiera y una base para justificar inversiones multimillonarias en capacidad y tecnología.
También confirman que la HBM avanzada seguirá siendo un producto asignado y caro mientras las nuevas fábricas y las líneas de encapsulado aumentan su producción. Pero los contratos no eliminan el carácter cíclico del mercado de semiconductores.
El principal riesgo aparece a partir de 2028: si los proveedores ponen en marcha nueva capacidad al mismo tiempo que los clientes de nube reducen o retrasan sus planes de IA, podrían acumularse inventarios. Eso podría provocar renegociaciones, menor utilización de las fábricas y una corrección brusca de precios. La cuestión decisiva será si el consumo real de memoria para IA crece lo bastante rápido como para absorber la capacidad que llegue al mercado desde 2028.