Refinerías chinas habrían comprado unos 10 millones de barriles de crudo saudí Arab Medium y Arab Heavy, además de al menos 8 millones de barriles iraquíes Basrah para entrega inmediata. Irak sigue siendo una salida parcial para el suministro asiático porque parte de su crudo aún atraviesa Ormuz, pero depende mucho...
Respuesta de investigación

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Las refinerías chinas están comprando el petróleo que puede cargarse y entregarse ahora, siempre que sea compatible con sus plantas. PetroChina, Sinochem Group, Unipec —el brazo comercial de Sinopec— y Rongsheng Petrochemical habrían adquirido en conjunto unos 10 millones de barriles de crudo saudí Arab Medium y Arab Heavy mediante una licitación poco habitual. Por separado, Rongsheng y procesadores estatales compraron al menos 8 millones de barriles de Basrah Heavy y Basrah Medium iraquí para entrega inmediata.
No se trata solo de aprovechar precios bajos. Las operaciones muestran un cambio en la estrategia de compra china: del modelo habitual, basado en contratos a plazo y rutas previsibles del Golfo, a un mercado de entrega inmediata en el que la disponibilidad de buques, el punto de carga, los seguros y el riesgo de retraso son tan importantes como la calidad del crudo.
Los crudos Arab Medium, Arab Heavy y las variedades Basrah son de densidad media a pesada. Ese perfil los hace útiles para refinerías complejas que necesitan sustituir parte del suministro del Golfo o del petróleo iraní afectado por la crisis. Al comprar cargamentos disponibles de inmediato, los procesadores chinos consiguen cobertura física para las próximas semanas sin esperar a que se normalicen las nominaciones mensuales.
La misma tendencia aparece entre las refinerías independientes chinas, conocidas en el mercado como teapots. En julio, procesadores independientes compraron entre 16 y 20,5 millones de barriles de crudo de Qatar, Irak y Emiratos Árabes Unidos, según operadores citados por Reuters. Se trataría de sus mayores compras de petróleo de Oriente Medio no sancionado desde el inicio del conflicto.
Sin embargo, estas adquisiciones no significan que el suministro haya vuelto a la normalidad. Algunos compradores chinos redujeron o cancelaron sus nominaciones contractuales de crudo saudí para agosto, en un contexto de demanda interna débil, competencia de otros productores y persistentes problemas en Ormuz.
El crudo iraquí continúa saliendo del Golfo por el estrecho de Ormuz, por lo que Irak funciona como una válvula de alivio parcial para los compradores asiáticos. La ruta, no obstante, sigue expuesta a amenazas de seguridad, restricciones de las aseguradoras y escasez de petroleros.
Irak tiene además pocas alternativas prácticas si el estrecho deja de ser transitable. La mayor parte de sus exportaciones sale de las terminales del sur, cerca de Basora. Su producción cayó a unos 1,9 millones de barriles diarios en junio, frente a 4,2 millones en febrero, según información citada por CNBC.
Por eso, Basrah puede resultar atractivo como cargamento inmediato, pero es difícil considerarlo un reemplazo plenamente fiable del suministro regional perdido. Un barril puede estar disponible en el yacimiento y, aun así, no estar disponible comercialmente si no puede cargarse, asegurarse o transportarse a tiempo.
Las llegadas de crudo a China se recuperaron en julio después de tocar en junio su nivel más bajo en casi una década. Reuters calculó las importaciones de julio en 8,41 millones de barriles diarios, frente a 7,12 millones en junio. Aun así, el volumen siguió siendo un 24,3 % inferior al de julio del año anterior.
Las importaciones asiáticas de crudo y combustibles también mejoraron, hasta 22,82 millones de barriles diarios en julio, el nivel más alto desde que comenzó el conflicto. Pero esa cifra todavía estaba aproximadamente un 15 % por debajo del promedio de 26,89 millones de barriles diarios registrado en los tres meses anteriores a la guerra.
El repunte indica, por tanto, que algunos flujos se reanudaron y que las refinerías encontraron proveedores alternativos. No demuestra que se haya restaurado el sistema comercial habitual del Golfo. Las exportaciones de crudo y condensados del Golfo permanecieron en julio alrededor de un 40 % por debajo de los niveles anteriores a la guerra.
Los datos de navegación muestran la dimensión del problema logístico. Solo 33 buques atravesaron Ormuz de lunes a jueves durante la semana citada por Reuters, frente a 50 en el periodo comparable de la semana anterior. En ese mismo lapso, apenas seis petroleros de crudo habían salido del estrecho.
El mar Rojo añadió una segunda capa de riesgo. Tras un ataque contra instalaciones petroleras saudíes, el tráfico por Bab el-Mandeb cayó a 11 buques de mercancías un domingo, el nivel más bajo en meses, según datos de Kpler publicados por Reuters.
Esto cambia la economía de cada cargamento. La pregunta ya no es únicamente si el crudo es barato o adecuado para una refinería. Los compradores también deben determinar si el petróleo podrá salir del punto de carga, qué ruta seguirá, si las aseguradoras y los armadores aceptarán cubrirla y cuánto riesgo de demora está incorporado en el precio.
Arabia Saudí cuenta con más alternativas que Irak. Su oleoducto Este-Oeste puede transportar crudo desde el Golfo hasta Yanbu, en la costa del mar Rojo. Durante la fase inicial de la interrupción, los volúmenes exportados desde Yanbu se acercaron a 2 millones de barriles diarios, aunque no bastaron para reemplazar todo el petróleo que normalmente sale por Ormuz.
Desde el mar Rojo, los cargamentos saudíes pueden dirigirse a Asia a través del mar Rojo y el canal de Suez. La operación es compleja: los superpetroleros completamente cargados no pueden atravesar el canal por su calado. Por ello, algunos cargamentos utilizan el oleoducto Sumed, entre Ain Sokhna y Sidi Kerir, antes de volver a cargarse en el Mediterráneo.
Tampoco es una ruta libre de riesgos. Buques con crudo saudí cambiaron de rumbo después de ataques y amenazas en el mar Rojo, una señal de que disponer de capacidad de desvío no equivale automáticamente a garantizar las entregas.
Saudi Aramco también ha negociado transferencias de barco a barco frente a Fujairah, en Emiratos Árabes Unidos, para ofrecer crudo Arab Medium y Arab Heavy fuera de la zona más expuesta de Ormuz. La medida refleja cómo productores y compradores están construyendo soluciones flexibles para cada cargamento, en lugar de depender de una única ruta de exportación.
La Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi (ADNOC) ha ofrecido repetidamente crudos Upper Zakum, Umm Lulu y Das mediante licitaciones al contado. Estos grados proceden del Golfo, de modo que las operaciones permiten a las refinerías asiáticas acceder a barriles físicos disponibles mientras ponen a prueba cuánto riesgo de carga y transporte están dispuestos a asumir los compradores.
ADNOC vendió al menos 30 millones de barriles de crudo al contado a refinerías y empresas comerciales asiáticas en junio, según Reuters, y colocó al menos otros 12 millones de barriles en una licitación de finales de julio.
El mecanismo ofrece flexibilidad sobre el calendario y las condiciones de entrega, al tiempo que permite a ADNOC mover barriles pese a la incertidumbre en torno a la vía marítima. En licitaciones posteriores, los compradores también pudieron optar por recoger el crudo franco a bordo —FOB— en ubicaciones de Emiratos o coordinar transferencias de barco a barco.
Los informes de mercado han señalado primas para algunos cargamentos de ADNOC y fuertes descuentos en otros, mientras los productores competían por colocar el suministro. Las señales de precios no son contradictorias: no existe una única “prima de Ormuz”. El valor depende del grado, el punto de carga, la modalidad de entrega, la fecha y la percepción de seguridad del cargamento.
Tres conclusiones destacan:
Las refinerías chinas mantienen abastecidas sus plantas combinando compras inmediatas de crudo saudí e iraquí, alternativas de Oriente Medio no sancionadas y licitaciones puntuales. El repunte de las importaciones chinas en julio confirma que parte del suministro regresó, pero China y el conjunto del mercado asiático todavía estaban muy por debajo de los niveles anteriores al conflicto.
El petróleo del Golfo sigue llegando a Asia, aunque por un sistema más fragmentado y menos eficiente: pasos selectivos por Ormuz, desvíos saudíes hacia el mar Rojo, conexiones con Suez, transferencias de barco a barco y sucesivas licitaciones en Emiratos. Mientras no se normalicen el tráfico de buques, los seguros y las rutas de exportación, la logística fiable —no solo la calidad del crudo— será la que determine qué barriles están dispuestas a comprar las refinerías chinas.
Studio Global AI
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Refinerías chinas habrían comprado unos 10 millones de barriles de crudo saudí Arab Medium y Arab Heavy, además de al menos 8 millones de barriles iraquíes Basrah para entrega inmediata.
Refinerías chinas habrían comprado unos 10 millones de barriles de crudo saudí Arab Medium y Arab Heavy, además de al menos 8 millones de barriles iraquíes Basrah para entrega inmediata. Irak sigue siendo una salida parcial para el suministro asiático porque parte de su crudo aún atraviesa Ormuz, pero depende mucho más del estrecho que Arabia Saudí de sus rutas alternativas hacia el mar Rojo.
El desvío de exportaciones saudíes y las licitaciones puntuales de ADNOC mantienen parte del petróleo del Golfo disponible para Asia, aunque con mayor riesgo de ruta, flete, seguros y retrasos.