El Consejo de Seguridad celebra este 21 de agosto su segundo sondeo informal, confidencial y no vinculante sobre la sucesión de António Guterres. Rebeca Grynspan encabezó la primera votación, celebrada el 30 de julio, con 10 votos de «alentar», frente a 9 para Carolyn Rodrigues Birkett y 7 para Rafael Grossi.
Respuesta de investigación

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La disputa por suceder a António Guterres al frente de Naciones Unidas sigue completamente abierta. El Consejo de Seguridad celebra hoy, 21 de agosto, su segundo sondeo informal —confidencial y sin carácter vinculante— para medir el respaldo a los candidatos. Los resultados de esta nueva ronda aún no están disponibles en la información consultada.
La primera votación, celebrada el 30 de julio, fue una medición preliminar de apoyos. Cada uno de los 15 miembros del Consejo de Seguridad marcó anónimamente una de tres opciones para cada candidato: «alentar», «desalentar» o «sin opinión».
Rebeca Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica y secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), obtuvo 10 votos de «alentar», 1 de «desalentar» y 4 de «sin opinión». Carolyn Rodrigues-Birkett, exministra de Exteriores de Guyana, quedó segunda con 9 apoyos, mientras que Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), terminó tercero con 7.
Michelle Bachelet, María Fernanda Espinosa, Macky Sall y Olara Otunnu quedaron por detrás de los tres primeros. La votación no supuso una eliminación ni una decisión formal: su objetivo fue mostrar qué candidaturas comenzaban con mayor respaldo y cuáles podían encontrar resistencia.
Ivonne Baki no participó en el primer sondeo. Tonga la nominó esta semana, con lo que se convirtió en la octava candidata y en la segunda ecuatoriana de la contienda, junto con María Fernanda Espinosa. Baki, de 75 años, fue ministra del Gobierno de Ecuador y embajadora del país en Francia, Catar y Estados Unidos.
Su campaña pone el acento en la prevención de conflictos y la renovación de Naciones Unidas. Baki también ha aludido a su experiencia durante la guerra civil del Líbano para explicar su énfasis en la diplomacia preventiva.
Algunos informes han vinculado su candidatura con un supuesto respaldo estadounidense o con sus relaciones con Donald Trump y Bill Clinton. Sin embargo, la información disponible no confirma un apoyo oficial de Washington ni un compromiso de voto. Por tanto, esas versiones deben considerarse afirmaciones políticas no verificadas, no una posición pública de Estados Unidos.
El grupo actual está integrado por:
Grynspan, Rodrigues-Birkett y Grossi son los únicos que han demostrado hasta ahora un nivel concreto de apoyo en el Consejo, porque fueron los tres mejor posicionados en el primer sondeo. En el caso de Baki, su incorporación tan reciente impide evaluar todavía su fuerza dentro del órgano.
La cifra de «votos de alentar» no cuenta toda la historia. Para llegar a la Secretaría General, un candidato debe obtener una recomendación del Consejo de Seguridad y ser aceptable para sus cinco miembros permanentes: China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos.
En la práctica, el candidato necesita al menos 9 de los 15 votos y no puede recibir un veto de ninguno de esos cinco países. Las rondas posteriores suelen emplear papeletas que permiten distinguir mejor la posición de los miembros permanentes y hacen más visible el riesgo de veto.
Por eso, una candidatura que encabece el recuento general puede quedar bloqueada si no convence a una de las grandes potencias. La pregunta decisiva no es solo quién suma más apoyos, sino quién puede reunir nueve votos sin provocar el rechazo de ningún miembro permanente.
La presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, ha defendido un proceso más transparente e inclusivo. Ha pedido que las nominaciones se presenten a tiempo, que haya diálogos públicos con los candidatos y que los 193 Estados miembros tengan una participación más amplia, incluso mediante una consulta pública.
Estados Unidos y Rusia sostienen que esas iniciativas invaden la autoridad que la Carta de Naciones Unidas atribuye al Consejo de Seguridad para recomendar al secretario general. Según los informes disponibles, Washington la acusó de intentar socavar el proceso, mientras que Moscú expresó preocupación por el papel que la presidenta de la Asamblea General se ha atribuido.
La controversia es política, no jurídica: los sondeos informales no tienen fuerza legal, pero sí pueden influir en la negociación entre los miembros del Consejo.
Moscú ha dejado entrever que todavía podrían aparecer nuevos candidatos y ha cuestionado el balance de António Guterres, especialmente en relación con la eficacia de Naciones Unidas y la gestión de conflictos. Mantener abierta la posibilidad de incorporar nuevos nombres también conserva su margen de maniobra y puede evitar que se forme demasiado pronto un consenso en torno a los actuales favoritos.
La información disponible no demuestra que Rusia se haya comprometido con una candidatura concreta ni que haya decidido vetar a alguno de los nombres actuales.
Conforme al artículo 97 de la Carta de Naciones Unidas y a la práctica de la organización, el Consejo de Seguridad debe recomendar un candidato a la Asamblea General, que posteriormente formaliza el nombramiento. El segundo sondeo puede ofrecer una imagen más clara de las preferencias, pero tampoco resolverá necesariamente la contienda.
El segundo mandato de Guterres termina el 31 de diciembre. La tradición política de rotación regional favorece esta vez a América Latina y el Caribe, aunque no se trata de una regla obligatoria; esa expectativa ayuda a explicar la fuerte presencia latinoamericana entre las candidaturas.
Las votaciones podrían prolongarse hasta octubre o incluso más adelante si los miembros permanentes siguen divididos. La entrada de nuevos candidatos también mantiene abierto el calendario.
Por ahora, Grynspan conserva la ventaja inicial. Pero el desenlace dependerá de algo más complejo que liderar un sondeo: construir una mayoría de nueve votos y, al mismo tiempo, evitar el veto de cualquiera de las cinco potencias permanentes.
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El Consejo de Seguridad celebra este 21 de agosto su segundo sondeo informal, confidencial y no vinculante sobre la sucesión de António Guterres.
El Consejo de Seguridad celebra este 21 de agosto su segundo sondeo informal, confidencial y no vinculante sobre la sucesión de António Guterres. Rebeca Grynspan encabezó la primera votación, celebrada el 30 de julio, con 10 votos de «alentar», frente a 9 para Carolyn Rodrigues Birkett y 7 para Rafael Grossi.
El sondeo no elige al próximo secretario general: sirve para medir apoyos preliminares y detectar posibles vetos de los cinco miembros permanentes.