El director financiero de Samsung, Park Soon-cheol, había explicado que el consejo y la dirección analizaban activamente un posible dividendo extraordinario y otros elementos de la política de retornos. Al mismo tiempo, subrayó que había que equilibrar las distribuciones con la inversión, ya que la empresa esperaba que la escasez de chips se agravara y pudiera prolongarse hasta 2028 por la demanda estructural de los centros de datos.
Ese equilibrio es el centro de la estrategia. Samsung no presentó los retornos como una alternativa a invertir en memoria de alto ancho de banda —HBM, por sus siglas en inglés— y otros chips avanzados. La idea es repartir una parte del flujo de caja libre excepcional y conservar capital suficiente para aprovechar la siguiente fase de la demanda de memoria vinculada a la IA.
El consejo de SK Hynix aprobó una recompra de 40 billones de wones, equivalentes a unos 28.600 millones de dólares. La empresa planea adquirir en el mercado hasta aproximadamente 24,07 millones de acciones entre el 20 de agosto y el 19 de noviembre, para después cancelarlas todas. El volumen representa cerca del 3,3% de las acciones en circulación.
La cancelación es relevante porque reduce de forma permanente el número de acciones de la compañía. Si los beneficios se mantienen sin cambios, se repartirán entre menos títulos, lo que puede elevar el beneficio por acción. La recompra también transfiere efectivo a los accionistas que venden dentro del programa, mientras que la cancelación ofrece una señal por acción más contundente que conservar los títulos recomprados en autocartera.
SK Hynix elevó además su objetivo de retorno a medio plazo. Para el flujo de caja libre acumulado entre 2025 y 2027, pasó de devolver “dentro del 50%” a devolver más del 50% mediante recompras, cancelaciones y dividendos. La empresa dejó abierta asimismo la posibilidad de pagar un dividendo extraordinario y adoptar medidas adicionales.
La compañía afirmó que su valor intrínseco —basado en la competitividad del negocio y su capacidad para generar efectivo— no estaba plenamente reflejado en la cotización. En la práctica, la dirección estaba diciendo que consideraba excesivamente baja la valoración posterior al desplome y que estaba dispuesta a utilizar su balance para actuar en consecuencia.
El momento de los anuncios reflejó el choque entre unos beneficios récord impulsados por la IA y el temor de los inversores a que el auge estuviera acercándose a un punto máximo. Los accionistas reclamaban una participación mayor en el efectivo generado por el ciclo de la memoria, mientras las acciones de chips caían ante las dudas sobre la continuidad del gasto en infraestructura de IA y de los elevados precios de la memoria.
SK Hynix había perdido más del 50% en dos meses antes de anunciar la recompra, según las informaciones publicadas sobre el plan. Los inversores también se fijaban en los grandes saldos de efectivo previstos para ambas empresas y en su política existente de devolver aproximadamente la mitad del flujo de caja libre. Tras el salto de los beneficios provocado por la IA, consideraban que había margen para distribuir más.
Las medidas perseguían, por tanto, dos objetivos:
Eso no demuestra, sin embargo, que los precios de la memoria vayan a seguir subiendo. Una recompra reduce el número de acciones y transmite confianza de la dirección, pero no determina la oferta, los precios ni la demanda futura. Esos factores seguirán dependiendo del gasto de capital en IA, de la disciplina de suministro de los fabricantes de memoria y de las condiciones financieras generales.
Los inversores interpretaron en términos generales la cancelación de acciones de SK Hynix como un voto de confianza contundente en las perspectivas inmediatas del negocio y en la demanda de servidores de IA. El tamaño y la rapidez del programa sugirieron que la dirección consideraba exageradas las dudas del mercado sobre la valoración frente a sus expectativas operativas.
La lectura fue más matizada que afirmar que “las recompras garantizan precios más altos para los chips”. El anuncio puede apoyar la cotización mediante una menor cantidad de acciones y una mejora de la confianza, pero la memoria sigue siendo una industria cíclica. Si el gasto en IA se ralentiza o la oferta crece más deprisa que la demanda, los retornos al accionista no impedirán la presión sobre los beneficios.
El plan de Samsung transmitió un mensaje parecido, aunque con un mayor peso de los dividendos. Los dividendos en efectivo ofrecen un pago directo, mientras que mantener capacidad de inversión mantiene el foco en si la empresa podrá capturar la demanda sostenida de memoria HBM y chips para centros de datos.
Los anuncios fueron seguidos por un fuerte rebote de la bolsa surcoreana. El 20 de agosto, SK Hynix subió un 12,73%, hasta 1,691 millones de wones, y Samsung Electronics ganó un 9,49%, hasta 271.000 wones. El índice Kospi avanzó un 5,9% y volvió a superar los 6.800 puntos.
La subida reflejó tanto las noticias sobre los retornos como una mejora general del apetito por el riesgo, favorecida por el descenso de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. Los rendimientos a largo plazo más elevados habían presionado anteriormente a las valoraciones de las empresas de crecimiento y de los fabricantes de semiconductores, por lo que la reacción no fue únicamente un juicio sobre las políticas de dividendos y recompras.
Los anuncios también ayudaron a impulsar una recuperación más amplia del sector de los semiconductores. Aun así, los analistas siguieron vigilando dos riesgos: que los altos rendimientos de la deuda estadounidense volvieran a presionar las valoraciones tecnológicas y que una futura ralentización del gasto en infraestructura de IA debilitara la demanda de memoria.
La magnitud de los planes resultaba más creíble gracias a la sólida generación de efectivo de ambas compañías. Reuters informó de que Samsung y SK Hynix podrían acumular conjuntamente 263.000 millones de dólares en efectivo neto al cierre del año.
Micron también apareció como referencia después de comprometerse a devolver a sus accionistas el 100% del “efectivo excedente” a largo plazo, según la información citada en el material de origen. No obstante, esa promesa no es directamente comparable con el marco de Samsung —el 50% del flujo de caja libre— ni con el objetivo acumulado superior al 50% de SK Hynix. “Efectivo excedente” y flujo de caja libre son conceptos distintos, y las informaciones disponibles no establecen definiciones ni calendarios idénticos.
Las medidas de agosto cambiaron el eje del debate sobre los líderes surcoreanos de la memoria: la cuestión ya no era solo si compartirían los beneficios extraordinarios de la IA, sino cuánto podrían devolver sin sacrificar la inversión necesaria para el siguiente ciclo de la memoria.
Samsung ofreció un retorno de gran tamaño y centrado en los dividendos, acompañado de una reinversión continuada. SK Hynix lanzó una señal de valoración más inmediata mediante una recompra y cancelación de 40 billones de wones, y elevó su objetivo acumulado por encima del 50% del flujo de caja libre.
Ambas estrategias respaldaron sus acciones a corto plazo, pero ninguna elimina la prueba fundamental que queda por delante: demostrar que la demanda de infraestructura de IA y los precios de la memoria avanzada pueden justificar las expectativas de beneficios incorporadas en sus valoraciones.