El diputado de la Duma Estatal —la cámara baja del Parlamento ruso— Nikolái Novichkov dijo que podría promover la cancelación de los shows si Ye no expresaba su «apoyo moral» a la guerra de Rusia contra Ucrania. Un grupo de veteranos también propuso destinar parte de los ingresos de los conciertos a las tropas rusas.
Otros representantes defendieron que las actuaciones siguieran adelante. El debate refleja la tensión entre el valor propagandístico y publicitario de recibir a un artista internacional y el riesgo político de ofrecerle una plataforma. Así, la controversia se convirtió en parte del evento antes de que se celebrara ninguna de las dos fechas.
La atención se concentra en las declaraciones y acciones antisemitas y pronazis de Ye. Los reportes citan sus elogios a Adolf Hitler, la canción «Heil Hitler» y la venta de productos con esvásticas a través de su página web.
La polémica ya había afectado a sus planes de gira en 2026. Polonia canceló una actuación prevista después de la presión del Gobierno y de las condenas a los comentarios antisemitas, racistas y pronazis del rapero. En el Reino Unido, las autoridades le impidieron entrar en el país, lo que contribuyó a la cancelación del festival Wireless de Londres.
También se cancelaron, aplazaron o abandonaron otras fechas europeas en medio de la oposición a sus declaraciones y su conducta. Aunque los informes difieren sobre las decisiones concretas de cada país, el patrón general es claro: las fechas rusas llegan después de una complicada gira europea marcada por la resistencia de gobiernos y recintos.
Si los conciertos se celebran, Ye se convertiría en una de las estrellas occidentales más conocidas en actuar en Rusia desde que Moscú inició la invasión a gran escala de Ucrania en 2022. Ese contexto explica por qué el anuncio provocó una reacción que va mucho más allá de la industria musical.
Por ahora, el resultado no es un encuentro confirmado con Putin, sino un debate público cargado de simbolismo. La fuerte demanda inicial dio impulso comercial a los promotores, mientras que el historial de Ye permitió a los políticos rusos discutir si su presencia debe ser bienvenida, condicionada políticamente o directamente cancelada.
Los hechos confirmados son limitados: se anunciaron dos conciertos para el 10 y el 11 de octubre en el Gazprom Arena, los organizadores comunicaron una venta rápida de entradas y Peskov no confirmó ninguna reunión entre Ye y Putin. Los shows siguen siendo acontecimientos futuros, no una prueba de que exista una relación política ya establecida.