Según los avisos internos citados en los reportes, Anthropic no permitía utilizar Claude desde Hong Kong ni desde China continental. Por ese motivo, OKX indicó a los empleados que se encontraran en esas zonas que no usaran el modelo.
Las instrucciones también habrían pedido al personal que no intentara sortear la limitación mediante redes privadas virtuales —VPN— y que enviara las solicitudes relacionadas con Claude a otros modelos de inteligencia artificial. La evidencia disponible no reproduce de forma independiente el texto completo de esos avisos, por lo que no es posible verificar aquí su redacción exacta.
La cuenta corporativa de OKX fue restablecida posteriormente, pero la empresa decidió mantener la restricción basada en la ubicación. OKX afirmó que gasta aproximadamente entre 6 y 8 millones de dólares al mes en distintos proveedores de modelos de lenguaje de gran escala. Los datos disponibles no permiten determinar qué parte de ese presupuesto se destinaba específicamente a Anthropic.
OKX no es la única firma que ha limitado el acceso a Claude en Hong Kong. Goldman Sachs retiró en abril el acceso al modelo para banqueros radicados en el territorio y para empleados que lo visitaban.
En el caso de Goldman, la explicación señalada fue contractual: su acuerdo con Anthropic no cubría Hong Kong, aunque el banco mantuvo su relación más amplia con la empresa. El fragmento de Reuters disponible confirma la retirada del acceso en Hong Kong, pero no permite verificar de forma independiente ese detalle contractual; por tanto, debe considerarse una información reportada, no un hecho concluyentemente comprobado en este material.
Ambos episodios muestran que una relación corporativa global con Anthropic no garantiza que todos los empleados puedan utilizar Claude desde cualquier jurisdicción. La elegibilidad geográfica puede determinar el acceso, incluso cuando la empresa mantiene activa su cuenta empresarial.
Los casos de OKX y Goldman apuntan a que Anthropic restringe el uso de Claude tanto en Hong Kong como en China continental. Esto crea un riesgo operativo para compañías multinacionales cuyos empleados trabajan o se desplazan entre distintas jurisdicciones.
También ilustran cómo la rivalidad entre Estados Unidos y China en materia de inteligencia artificial está afectando tareas corporativas cotidianas, desde la contratación de software hasta los flujos de trabajo de empleados del sector financiero en Hong Kong.
Las conversaciones previstas entre Estados Unidos y China sobre IA, en septiembre, reflejan que el acceso a estos sistemas, sus controles y la seguridad tecnológica forman parte de una agenda bilateral más amplia. Sin embargo, la información disponible no aporta suficientes detalles para verificar quiénes participarían, cuál sería el alcance de las conversaciones o sus fechas exactas.
La principal incógnita sigue siendo el alcance total de la política de Anthropic. Los reportes respaldan la existencia de restricciones para usar Claude desde Hong Kong y China continental, pero no permiten establecer de manera definitiva si la medida también se aplica a clientes, socios comerciales o contrapartes empresariales vinculadas con China.
Según los avisos internos citados en los reportes, Anthropic no permitía utilizar Claude desde Hong Kong ni desde China continental. Por ese motivo, OKX indicó a los empleados que se encontraran en esas zonas que no usaran el modelo.
Las instrucciones también habrían pedido al personal que no intentara sortear la limitación mediante redes privadas virtuales —VPN— y que enviara las solicitudes relacionadas con Claude a otros modelos de inteligencia artificial. La evidencia disponible no reproduce de forma independiente el texto completo de esos avisos, por lo que no es posible verificar aquí su redacción exacta.
La cuenta corporativa de OKX fue restablecida posteriormente, pero la empresa decidió mantener la restricción basada en la ubicación. OKX afirmó que gasta aproximadamente entre 6 y 8 millones de dólares al mes en distintos proveedores de modelos de lenguaje de gran escala. Los datos disponibles no permiten determinar qué parte de ese presupuesto se destinaba específicamente a Anthropic.
OKX no es la única firma que ha limitado el acceso a Claude en Hong Kong. Goldman Sachs retiró en abril el acceso al modelo para banqueros radicados en el territorio y para empleados que lo visitaban.
En el caso de Goldman, la explicación señalada fue contractual: su acuerdo con Anthropic no cubría Hong Kong, aunque el banco mantuvo su relación más amplia con la empresa. El fragmento de Reuters disponible confirma la retirada del acceso en Hong Kong, pero no permite verificar de forma independiente ese detalle contractual; por tanto, debe considerarse una información reportada, no un hecho concluyentemente comprobado en este material.
Ambos episodios muestran que una relación corporativa global con Anthropic no garantiza que todos los empleados puedan utilizar Claude desde cualquier jurisdicción. La elegibilidad geográfica puede determinar el acceso, incluso cuando la empresa mantiene activa su cuenta empresarial.
Los casos de OKX y Goldman apuntan a que Anthropic restringe el uso de Claude tanto en Hong Kong como en China continental. Esto crea un riesgo operativo para compañías multinacionales cuyos empleados trabajan o se desplazan entre distintas jurisdicciones.
También ilustran cómo la rivalidad entre Estados Unidos y China en materia de inteligencia artificial está afectando tareas corporativas cotidianas, desde la contratación de software hasta los flujos de trabajo de empleados del sector financiero en Hong Kong.
Las conversaciones previstas entre Estados Unidos y China sobre IA, en septiembre, reflejan que el acceso a estos sistemas, sus controles y la seguridad tecnológica forman parte de una agenda bilateral más amplia. Sin embargo, la información disponible no aporta suficientes detalles para verificar quiénes participarían, cuál sería el alcance de las conversaciones o sus fechas exactas.
La principal incógnita sigue siendo el alcance total de la política de Anthropic. Los reportes respaldan la existencia de restricciones para usar Claude desde Hong Kong y China continental, pero no permiten establecer de manera definitiva si la medida también se aplica a clientes, socios comerciales o contrapartes empresariales vinculadas con China.