El primer día de cotización fue descrito ampliamente como el mayor avance de una OPV china en lo que va de 2026. Además, convirtió a Unitree en la primera fabricante de robots humanoides en salir a Bolsa en una plaza continental china.
La OPV despertó una demanda excepcional entre los inversores particulares. Un informe basado en documentos bursátiles situó la sobresuscripción del tramo minorista en 5.526 veces, mientras que Reuters informó de una demanda superior a 8.000 veces. Las cifras no deben compararse como si fueran idénticas: probablemente corresponden a categorías de asignación o métodos de cálculo diferentes. La conclusión común es clara: el interés fue extraordinario.
La tasa final de adjudicación online fue de aproximadamente el 0,018%, según informaciones basadas en el anuncio de la oferta. Unitree se convirtió así en un termómetro especialmente visible del entusiasmo que despierta el sector chino de los robots humanoides, incluso cuando las métricas tradicionales de valoración aconsejan cautela.
El rally multiplicó el valor de mercado de la participación del fundador Wang Xingxing. Cálculos difundidos por medios financieros chinos situaron el valor de sus acciones por encima de los 133.500 millones de yuanes al precio de apertura, lo que llevó a describirlo como la persona más rica de la generación china nacida después de 1990. Se trata de una valoración teórica a precios de mercado, no de dinero en efectivo obtenido mediante una venta.
Meituan también figuraba entre los principales inversores previos a la OPV. A través de tres vehículos de inversión, controlaba aproximadamente 35,1 millones de acciones de Unitree, equivalentes a cerca del 8,68% de la compañía después de la ampliación. Al precio de emisión, esa participación valía unos 5.300 millones de yuanes; el salto del primer día elevó considerablemente su valor contable.
En ambos casos, las ganancias reflejan el precio de cotización y no necesariamente beneficios realizados. Las restricciones de venta —conocidas como períodos de bloqueo o lock-ups— y las condiciones del mercado determinan cuándo pueden transferirse las acciones.
La colocación estratégica reunió a empresas tecnológicas, instituciones vinculadas al Estado e inversores financieros. Entre los participantes divulgados figuraron:
La colocación estratégica cubrió aproximadamente 8,089 millones de acciones, el 20% de los títulos ofrecidos en la OPV.
DeepSeek recibió 933.399 acciones por unos 140,8 millones de yuanes. Esa asignación representó el 2,31% de las acciones de la OPV y aproximadamente el 0,23% del capital de Unitree tras la salida a Bolsa. Según la información publicada a partir de los documentos de la oferta, las acciones estratégicas de DeepSeek están sujetas a un período de bloqueo de 36 meses.
La operación tiene una importancia estratégica que va más allá de su tamaño. Unitree y DeepSeek estarían colaborando en modelos de inteligencia artificial para robots humanoides, una alianza que conecta las plataformas físicas y los datos de despliegue de Unitree con el desarrollo de sistemas de inteligencia incorporada —o embodied intelligence— capaces de percibir, razonar y actuar en el mundo físico.
Los ingresos de Unitree alcanzaron aproximadamente 1.700 millones de yuanes en 2025, frente a 392,77 millones en 2024. La empresa comunicó un beneficio neto atribuible de 278,21 millones de yuanes, mientras que el beneficio ajustado, tras excluir determinados elementos no recurrentes, se situó en torno a 590,75 millones. Son medidas distintas y no deben sumarse ni presentarse como si representaran el mismo resultado.
La compañía también informó de más de 5.500 robots humanoides enviados y más de 18.000 robots cuadrúpedos vendidos en 2025. Los datos basados en Omdia estimaron que ese año se enviaron unos 15.000 robots humanoides en todo el mundo; Unitree y AgiBot superaron cada una las 5.000 unidades, muy por delante de los competidores estadounidenses contabilizados en esos informes.
Estas cifras ayudan a entender el atractivo de Unitree. El mercado no la está valorando únicamente como un fabricante convencional de hardware, sino también como una posible plataforma para la inteligencia artificial incorporada: sistemas que deben interpretar su entorno, tomar decisiones y ejecutar acciones físicas.
La pregunta decisiva es si las demostraciones llamativas y el aumento de los envíos pueden convertirse en una demanda industrial recurrente y rentable. Vender más robots no equivale automáticamente a demostrar que esos robots pueden realizar trabajos útiles, fiables y económicamente competitivos a gran escala.
El crecimiento internacional de Unitree afronta restricciones geopolíticas relevantes. A finales de julio, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) incorporó los robots avanzados fabricados en el extranjero a su Covered List. La medida dificulta obtener la autorización de equipos necesaria para los nuevos modelos producidos fuera de Estados Unidos, salvo que reciban una exención o una aprobación condicional. Unitree afirmó que sus modelos humanoides y cuadrúpedos existentes ya contaban con certificación de la FCC, pero advirtió de que los futuros productos podrían encontrar obstáculos para entrar en el mercado estadounidense.
En junio, el Pentágono también añadió a Unitree a su lista de empresas militares chinas y la describió como contribuyente a la base industrial de defensa de China. Reuters señaló que la designación no constituye una sanción, aunque limita el uso futuro de la tecnología de Unitree por parte del ejército estadounidense.
La exposición comercial no es menor: Estados Unidos representó aproximadamente el 13% de los ingresos de Unitree, según informaciones basadas en las declaraciones de la empresa.
La salida a Bolsa de Unitree ofrece a los mercados un punto de referencia muy visible para valorar a las empresas de robots humanoides. Si la cotización se mantiene cerca de los niveles posteriores al debut, podría facilitar la financiación y las futuras OPV de otras compañías chinas del sector. Si se produce una corrección profunda, quedaría en evidencia hasta qué punto los inversores anticiparon una adopción masiva antes de que la industria demostrara una economía comercial duradera.
La brecha entre las valoraciones es el principal aviso. Unitree partía de unos 61.000 millones de yuanes en la OPV, alcanzó cerca de 445.000 millones en la apertura y terminó el día en torno a 342.000 millones. Por eso, la primera jornada midió sobre todo las expectativas de los inversores; todavía no resolvió cuánto vale la empresa a largo plazo.
JPMorgan ha pronosticado que los envíos mundiales anuales de robots humanoides podrían alcanzar aproximadamente un millón de unidades en 2030. Es una previsión de mercado, no una prueba de que las implementaciones actuales hayan llegado a esa escala ni de que los productos de hoy vayan a capturar ese mercado.
Unitree llegó al mercado público con un impulso operativo real: ingresos en rápido crecimiento, beneficios declarados y cifras de envíos líderes. Su relación con DeepSeek refuerza además la idea de que los robots podrían convertirse en plataformas para modelos de inteligencia incorporada, y no limitarse a ser máquinas independientes.
Pero el precio alcanzado durante el debut descuenta un futuro mucho más ambicioso. La empresa todavía debe demostrar que sus robots humanoides pueden realizar tareas fiables y económicamente útiles a escala; que puede mantener la rentabilidad mientras financia investigación y desarrollo; y que las restricciones geopolíticas no reducirán de forma sustancial su mercado potencial.
La lectura más prudente del debut de Unitree es, por tanto, doble: marca un hito para la robótica china y confirma la enorme expectación inversora por los humanoides, pero no demuestra todavía que el negocio haya ganado la valoración implícita en su primera jornada de cotización.