La presión no se limitó a la oficina del canciller:
La declaración de Hardt tiene peso político porque procede del bloque parlamentario conservador del canciller, pero no equivale todavía a una decisión formal del gabinete alemán ni a una propuesta aprobada por la Unión Europea.
El último llamamiento se suma a otras posiciones de Ben-Gvir que habían generado una fuerte reacción internacional. El ministro ha defendido la expansión de asentamientos israelíes en Gaza y ha respaldado la idea de una emigración palestina a gran escala, planteamientos que numerosos gobiernos y organizaciones consideran una forma de promover el desplazamiento de la población palestina.
En junio de 2025, el Reino Unido, Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Noruega impusieron conjuntamente sanciones y otras medidas restrictivas contra Ben-Gvir y el ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich. Los cinco países los acusaron de incitar repetidamente a la violencia contra comunidades palestinas en Cisjordania.
Las medidas incluyeron prohibiciones de entrada y sanciones financieras, como la congelación de activos, conforme a los respectivos sistemas nacionales de cada país.
La principal barrera es de procedimiento. Las sanciones individuales adoptadas dentro de la política exterior y de seguridad común de la UE requieren unanimidad: deben contar con el respaldo de los 27 Gobiernos de los Estados miembros. Un solo país que se oponga puede bloquear la decisión.
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, reconoció en junio que muchos Estados miembros apoyaban estudiar sanciones, pero que no se había alcanzado el consenso necesario.
Los ministros de Exteriores tienen previsto retomar el debate durante la reunión informal conocida como Gymnich, que se celebrará en Irlanda los días 1 y 2 de septiembre. El encuentro servirá para revisar la cuestión, pero no implica que las sanciones vayan a aprobarse automáticamente.
El resultado dependerá de dos factores: si Alemania convierte su condena más contundente en una posición oficial a favor de incluir a Ben-Gvir en la lista de sancionados, y si logra convencer a los Estados miembros que todavía se muestran reticentes. Informaciones diplomáticas recientes apuntaban a que un acuerdo seguía siendo improbable antes de esas conversaciones.