El ICAP también celebró un foro de solidaridad con Cuba durante la visita. En ese contexto, representantes rusos transmitieron que Rusia se mantiene al lado de la población cubana y expresaron su intención de seguir respaldando a la isla.
Por parte cubana, los representantes agradecieron la donación y describieron el apoyo ruso como una ayuda para resistir las dificultades, conservar la esperanza y afrontar la emergencia energética.
La ayuda llegó después de que la red eléctrica cubana colapsara a finales del 2 de agosto. El apagón afectó a toda la isla y fue el sexto corte nacional registrado en 2026. Los esfuerzos de recuperación sufrieron además un nuevo colapso durante la restauración, lo que puso de manifiesto la vulnerabilidad del sistema eléctrico.
La crisis no se limita a la falta de luz. Cuba enfrenta escasez de combustible, alimentos y medicinas, mientras las plantas generadoras y la infraestructura de transmisión operan bajo presión. Durante las labores de recuperación, el operador eléctrico priorizó servicios esenciales, como los hospitales y algunos centros de producción de alimentos.
Los apagones, que en algunos casos se prolongaron durante horas o incluso días, alteraron la rutina diaria. Las familias tuvieron que organizar la cocina, el uso del agua, las comunicaciones, el trabajo y el descanso en torno a breves periodos de suministro eléctrico. En La Habana, algunas personas llegaron a dormir o descansar al aire libre para escapar del calor.
La falta de combustible también ha afectado el transporte y la distribución de alimentos. Sin electricidad, se vuelven más difíciles la refrigeración, la preparación de comidas, el bombeo de agua y el funcionamiento normal de los hospitales. Las fuentes consultadas describen estos efectos, pero no ofrecen una medición nacional suficientemente sólida para cuantificar por separado el impacto en cada sector.
La cobertura internacional atribuye el agravamiento de la crisis en 2026 a la interrupción efectiva de los suministros de petróleo después de que el presidente Donald Trump amenazara con imponer aranceles a los países que abastecieran de crudo a Cuba.
El Gobierno cubano responsabiliza a las sanciones y restricciones estadounidenses de limitar su acceso al combustible, al financiamiento y a piezas de repuesto. Washington, por su parte, sostiene que los apagones también reflejan problemas del modelo económico estatal y de la gestión de la red.
Con la información revisada no existe una cifra independiente y suficientemente verificada, envío por envío, que permita afirmar cuánto cayeron exactamente los embarques de petróleo. Por eso, cualquier volumen preciso debe tratarse con cautela.
La respuesta internacional también incluye apoyo chino. China entregó un segundo lote de 5.000 sistemas fotovoltaicos, destinados a viviendas rurales aisladas y a servicios esenciales como centros de salud, urgencias médicas, círculos infantiles y sucursales bancarias en los 169 municipios del país.
Los sistemas buscan ofrecer electricidad autónoma en lugares apartados y reforzar servicios que no pueden quedar completamente expuestos a los fallos de la red nacional. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel agradeció públicamente la donación china.
Algunos reportes mencionan asimismo el respaldo chino a triciclos eléctricos alimentados con energía solar para facilitar la movilidad local con menor consumo de combustible. Sin embargo, el material disponible no permite corroborar de forma suficiente la cantidad exacta ni los detalles de su distribución.
Cuba está tratando de acelerar la generación solar y ampliar el uso de otras fuentes renovables. La Resolución 179/2026 fijó en 90 pesos cubanos por kilovatio-hora la tarifa de compra de la electricidad renovable entregada al Sistema Electroenergético Nacional, tanto por productores residenciales como no residenciales y sin distinguir la hora del día.
La medida amplía el incentivo más allá de la energía solar para incluir otras fuentes renovables, como la eólica y la biomasa. Además, normas relacionadas mantienen la exención del impuesto aduanero para importar sistemas fotovoltaicos y otros equipos de energía limpia hasta el 31 de diciembre de 2027.
También se contemplan beneficios fiscales para determinados equipos, inversiones y actividades vinculadas con la instalación o comercialización de tecnologías renovables.
En conjunto, las donaciones de Rusia y China ofrecen alivio inmediato o soluciones puntuales, mientras que los cambios regulatorios cubanos intentan abordar el problema a más largo plazo. Ninguna de estas medidas, por sí sola, resuelve la fragilidad de una red que en 2026 ha sufrido apagones nacionales repetidos y una escasez crítica de combustible.