En la práctica, un sistema fiable tendría que poder demostrar quién controla al agente, qué mandato recibió, cuánto puede gastar, en qué comercios o categorías puede operar y quién asume la responsabilidad si algo sale mal. También debería permitir revocar permisos, conservar registros auditables y compartir señales de fraude entre distintos participantes.
Rain cita una proyección de McKinsey según la cual el comercio agéntico mundial podría alcanzar entre 3 y 5 billones de dólares para 2030. La cifra contempla no solo compras hechas por asistentes de IA para consumidores, sino también pagos entre máquinas: por ejemplo, sistemas que abonan automáticamente el uso de capacidad informática, una API o un conjunto de datos.
Ese tipo de operaciones puede producir pagos muy frecuentes y de importes diminutos. Para que funcionen entre plataformas diferentes, el sector necesitará protocolos interoperables que permitan verificar la identidad, demostrar el consentimiento o mandato del usuario, limitar el gasto, asignar responsabilidades y detectar patrones de fraude.
Si cada empresa desarrolla su propio protocolo cerrado, los agentes podrían no entenderse entre sí, la adopción sería más lenta y quedarían huecos aprovechables por atacantes. La APA busca coordinar esos elementos mientras el mercado aún está tomando forma; no es, por ahora, un estándar definitivo ni un régimen regulatorio.
La participación de Visa y Mastercard no significa que abandonen sus propios productos. Ambas compañías están desarrollando capacidades específicas para los pagos iniciados por agentes de IA y, al mismo tiempo, se incorporan a un foro más amplio para alinear reglas e interoperabilidad entre distintas redes.
Mastercard cuenta con Agent Pay for Machines, una iniciativa orientada a permitir transferencias automatizadas, incluso de importes muy pequeños, entre agentes de IA y sistemas conectados. Visa también está desarrollando capacidades para los pagos agénticos.
La diferencia es principalmente de alcance: los productos de cada red funcionan como capas de ejecución dentro de sus respectivos ecosistemas, mientras que la APA pretende abordar problemas comunes a toda la industria, como la autorización, la identidad, el fraude y la responsabilidad.
Los miembros fundadores tendrán acceso anticipado al Agentic Startup Program de Rain. La primera cohorte está compuesta por cinco startups e incluye un día de demostración accesible para los miembros de la alianza.
Las empresas participantes reciben acceso a la infraestructura de Rain para emitir tarjetas y mover dinero, además de 5.000 dólares en créditos de prueba destinados a la emisión de tarjetas o a las comisiones de cuentas virtuales. El programa también contempla sesiones quincenales con expertos y espacios de consulta.
Entre las herramientas disponibles están las tarjetas virtuales limitadas a tareas concretas y los controles de pago del Agent Control Layer de Rain, que permite establecer restricciones antes de que se ejecute una transacción.
Regulación y responsabilidad: Las normas actuales de protección al consumidor, autorización, prevención del blanqueo de capitales y conocimiento del cliente —AML/KYC, por sus siglas en inglés— no encajan perfectamente con una operación iniciada por un agente. Aún queda por determinar quién responde cuando el software interpreta mal una instrucción o actúa fuera de lo esperado.
Riesgo de los activos digitales: Si se utilizan criptomonedas en lugar de dinero fiduciario regulado o stablecoins, la volatilidad puede alterar el presupuesto y el valor final de una liquidación. Además, las transferencias en blockchain y los contratos inteligentes pueden ser difíciles de revertir después de que actúe un agente o un atacante.
Seguridad y privacidad: Una inyección de instrucciones maliciosas, credenciales robadas, claves de billeteras comprometidas, comercios fraudulentos, filtraciones de datos, decisiones opacas del modelo o registros incompletos podrían convertir una autorización delegada en un gasto no autorizado.
Autonomía frente a control: Dar a un programa acceso a dinero real exige mandatos explícitos, límites de gasto, restricciones por comercio o categoría, mecanismos de revocación, escalamiento a una persona y registros verificables. No basta con que el agente afirme que tenía permiso. El Fondo Monetario Internacional ha señalado como riesgos centrales la trazabilidad de la autorización, la opacidad, la ciberseguridad, el comportamiento correlacionado de los agentes y las dudas legales y de responsabilidad.
La Agentic Payments Alliance representa, por tanto, un intento de establecer barreras de seguridad y criterios compartidos antes de que los pagos autónomos se conviertan en una parte habitual de la economía digital. Su éxito dependerá de que esa coordinación se traduzca en controles interoperables y aplicables, sin confundir una coalición de trabajo con una norma ya aprobada.