En su lugar, Apple aplicará una Core Technology Commission del 5% sobre las transacciones de bienes y servicios digitales realizadas en aplicaciones distribuidas fuera de la App Store.
Para las aplicaciones que continúen distribuyéndose mediante la App Store, la estructura anunciada será la siguiente:
Los desarrolladores ya pueden aceptar las nuevas condiciones, aunque los cambios comenzarán a aplicarse el 1 de octubre de 2026.
El anuncio se produce tras el conflicto entre Apple y la Comisión Europea por las obligaciones de la Ley de Mercados Digitales (DMA). Esta normativa busca limitar el poder de las grandes plataformas tecnológicas y garantizar que los desarrolladores puedan ofrecer métodos de distribución, pago y comunicación alternativos sin enfrentarse a condiciones que los hagan económicamente inviables.
Reuters informó de que el rediseño de las tarifas pretende resolver la disputa con la Comisión. No obstante, el organismo europeo todavía debe evaluar si las nuevas condiciones cumplen plenamente con la DMA.
El punto central no es necesariamente que Apple deje de cobrar comisiones, sino que sus reglas no bloqueen en la práctica las alternativas que la legislación europea pretende abrir. Por eso, el nuevo esquema puede ser más sencillo y, en algunos casos, más barato, pero no convierte la distribución alternativa en una vía libre de costes.
Por separado, la Oficina Federal de Cárteles de Alemania —el Bundeskartellamt, la autoridad alemana de competencia— cerró una investigación de varios años sobre el sistema App Tracking Transparency (ATT) de Apple. El regulador consideró que las solicitudes de consentimiento mostradas por las apps de Apple podían recibir un trato más favorable que las dirigidas por aplicaciones de terceros, especialmente en el contexto de la publicidad personalizada.
Apple asumió ocho compromisos jurídicamente vinculantes para hacer más neutral la experiencia de consentimiento. Entre los cambios comunicados se encuentran:
Entre las modificaciones descritas en los materiales disponibles figuran también una pantalla de solicitud de mayor tamaño, cambios en los botones de elección y más libertad de formato para la información aportada por los desarrolladores.
Los documentos facilitados respaldan estos principios y varios ejemplos concretos, pero no detallan con suficiente precisión los ocho compromisos como para reconstruir de forma fiable cada cambio técnico individual. Apple tendrá cuatro meses desde la notificación formal de la decisión para aplicar las modificaciones en Alemania.
La decisión europea forma parte de una tendencia más amplia: Apple está pasando de un modelo global y muy centralizado a esquemas diferentes según la jurisdicción.
En Japón, Apple se ha preparado para la nueva regulación de competencia en el mercado de software móvil permitiendo mercados de aplicaciones alternativos y distintas vías de pago. La comisión depende de si la compra utiliza el sistema de compras integradas de Apple, un procesador alternativo dentro de la app o un enlace a una página externa.
En Brasil, un acuerdo con CADE, la autoridad de competencia del país, permite distribuir aplicaciones de iOS mediante mercados alternativos y procesar pagos de bienes digitales fuera del sistema de Apple. La compañía mantiene, sin embargo, el cobro de comisiones sobre las ventas digitales conforme a las condiciones brasileñas.
En Estados Unidos, los cambios tienen un origen distinto. Las medidas dictadas por los tribunales han limitado la capacidad de Apple para impedir que los desarrolladores informen a los usuarios sobre opciones de pago externas. En consecuencia, algunas compras pueden completarse fuera del sistema de Apple, lo que reduce la comisión que la compañía captura tradicionalmente.
Este modelo no es idéntico al europeo: en la UE el marco principal es la Ley de Mercados Digitales y la apertura incluye también la distribución mediante mercados alternativos; en Estados Unidos, el foco ha estado sobre todo en las reglas de comunicación y en el desvío hacia pagos externos.
Las reformas también tienen una dimensión financiera. Según estimaciones de terceros citadas por el Financial Times, los ingresos por comisiones de Apple en la App Store estadounidense habían caído un 18% desde comienzos de 2026. No se trata de una partida financiera comunicada directamente por Apple, por lo que debe interpretarse como una estimación analítica.
Además, datos de Sensor Tower citados en esa cobertura apuntaron a una caída interanual del 6% en el gasto de los consumidores estadounidenses dentro de la App Store durante el segundo trimestre, frente a un crecimiento del 9% un año antes.
Apple registró aproximadamente 30.740 millones de dólares en ingresos por servicios durante el trimestre de junio, por debajo de los 31.220 millones que esperaban los analistas. La empresa señaló, entre otros factores, la menor fortaleza del mercado de videojuegos móviles y el impacto de cambios regulatorios y judiciales en el modelo de negocio de la App Store.
La conclusión es clara: Apple no está abandonando su negocio de comisiones, pero sí está perdiendo parte del control exclusivo que durante años tuvo sobre la distribución y los pagos en sus dispositivos. Las nuevas reglas europeas hacen el sistema más fácil de entender; al mismo tiempo, muestran que el precio de operar dentro del ecosistema de Apple dependerá cada vez más del país y de la ruta que elija cada desarrollador.
En su lugar, Apple aplicará una Core Technology Commission del 5% sobre las transacciones de bienes y servicios digitales realizadas en aplicaciones distribuidas fuera de la App Store.
Para las aplicaciones que continúen distribuyéndose mediante la App Store, la estructura anunciada será la siguiente:
Los desarrolladores ya pueden aceptar las nuevas condiciones, aunque los cambios comenzarán a aplicarse el 1 de octubre de 2026.
El anuncio se produce tras el conflicto entre Apple y la Comisión Europea por las obligaciones de la Ley de Mercados Digitales (DMA). Esta normativa busca limitar el poder de las grandes plataformas tecnológicas y garantizar que los desarrolladores puedan ofrecer métodos de distribución, pago y comunicación alternativos sin enfrentarse a condiciones que los hagan económicamente inviables.
Reuters informó de que el rediseño de las tarifas pretende resolver la disputa con la Comisión. No obstante, el organismo europeo todavía debe evaluar si las nuevas condiciones cumplen plenamente con la DMA.
El punto central no es necesariamente que Apple deje de cobrar comisiones, sino que sus reglas no bloqueen en la práctica las alternativas que la legislación europea pretende abrir. Por eso, el nuevo esquema puede ser más sencillo y, en algunos casos, más barato, pero no convierte la distribución alternativa en una vía libre de costes.
Por separado, la Oficina Federal de Cárteles de Alemania —el Bundeskartellamt, la autoridad alemana de competencia— cerró una investigación de varios años sobre el sistema App Tracking Transparency (ATT) de Apple. El regulador consideró que las solicitudes de consentimiento mostradas por las apps de Apple podían recibir un trato más favorable que las dirigidas por aplicaciones de terceros, especialmente en el contexto de la publicidad personalizada.
Apple asumió ocho compromisos jurídicamente vinculantes para hacer más neutral la experiencia de consentimiento. Entre los cambios comunicados se encuentran:
Entre las modificaciones descritas en los materiales disponibles figuran también una pantalla de solicitud de mayor tamaño, cambios en los botones de elección y más libertad de formato para la información aportada por los desarrolladores.
Los documentos facilitados respaldan estos principios y varios ejemplos concretos, pero no detallan con suficiente precisión los ocho compromisos como para reconstruir de forma fiable cada cambio técnico individual. Apple tendrá cuatro meses desde la notificación formal de la decisión para aplicar las modificaciones en Alemania.
La decisión europea forma parte de una tendencia más amplia: Apple está pasando de un modelo global y muy centralizado a esquemas diferentes según la jurisdicción.
En Japón, Apple se ha preparado para la nueva regulación de competencia en el mercado de software móvil permitiendo mercados de aplicaciones alternativos y distintas vías de pago. La comisión depende de si la compra utiliza el sistema de compras integradas de Apple, un procesador alternativo dentro de la app o un enlace a una página externa.
En Brasil, un acuerdo con CADE, la autoridad de competencia del país, permite distribuir aplicaciones de iOS mediante mercados alternativos y procesar pagos de bienes digitales fuera del sistema de Apple. La compañía mantiene, sin embargo, el cobro de comisiones sobre las ventas digitales conforme a las condiciones brasileñas.
En Estados Unidos, los cambios tienen un origen distinto. Las medidas dictadas por los tribunales han limitado la capacidad de Apple para impedir que los desarrolladores informen a los usuarios sobre opciones de pago externas. En consecuencia, algunas compras pueden completarse fuera del sistema de Apple, lo que reduce la comisión que la compañía captura tradicionalmente.
Este modelo no es idéntico al europeo: en la UE el marco principal es la Ley de Mercados Digitales y la apertura incluye también la distribución mediante mercados alternativos; en Estados Unidos, el foco ha estado sobre todo en las reglas de comunicación y en el desvío hacia pagos externos.
Las reformas también tienen una dimensión financiera. Según estimaciones de terceros citadas por el Financial Times, los ingresos por comisiones de Apple en la App Store estadounidense habían caído un 18% desde comienzos de 2026. No se trata de una partida financiera comunicada directamente por Apple, por lo que debe interpretarse como una estimación analítica.
Además, datos de Sensor Tower citados en esa cobertura apuntaron a una caída interanual del 6% en el gasto de los consumidores estadounidenses dentro de la App Store durante el segundo trimestre, frente a un crecimiento del 9% un año antes.
Apple registró aproximadamente 30.740 millones de dólares en ingresos por servicios durante el trimestre de junio, por debajo de los 31.220 millones que esperaban los analistas. La empresa señaló, entre otros factores, la menor fortaleza del mercado de videojuegos móviles y el impacto de cambios regulatorios y judiciales en el modelo de negocio de la App Store.
La conclusión es clara: Apple no está abandonando su negocio de comisiones, pero sí está perdiendo parte del control exclusivo que durante años tuvo sobre la distribución y los pagos en sus dispositivos. Las nuevas reglas europeas hacen el sistema más fácil de entender; al mismo tiempo, muestran que el precio de operar dentro del ecosistema de Apple dependerá cada vez más del país y de la ruta que elija cada desarrollador.