En julio, el comercio total aumentó un 19,2% interanual en términos de yuanes, hasta 4,66 billones. Las exportaciones crecieron un 17,8% y las importaciones, un 21,2%. Medidas en dólares, las exportaciones subieron un 23,9%, hasta 397.850 millones de dólares, y las importaciones aumentaron un 27,5%.
La diferencia entre las tasas expresadas en yuanes y en dólares refleja, entre otros factores, el efecto del tipo de cambio y la distinta forma de medir la evolución mensual.
La señal más clara del cambio estructural está en los productos mecánicos y eléctricos. Sus exportaciones alcanzaron 11,12 billones de yuanes en los siete primeros meses, un crecimiento interanual del 21,2%. La categoría representó el 63,8% del total de las exportaciones chinas, 3,8 puntos porcentuales más que un año antes.
Este grupo incluye desde circuitos integrados y equipos de procesamiento de datos hasta automóviles, maquinaria industrial y otros bienes de capital. Su avance indica que el crecimiento exportador depende cada vez más de la ingeniería, la capacidad productiva y la integración de componentes, y no únicamente de fabricar productos de bajo coste a gran volumen.
Las exportaciones de circuitos integrados llegaron, según los datos citados por la Administración General de Aduanas, a 216.020 millones de dólares entre enero y julio, un 99,5% más que en el mismo periodo de 2025.
La expansión mundial de los centros de datos y de la infraestructura de inteligencia artificial está elevando la demanda de chips, componentes electrónicos, servidores y equipos vinculados al procesamiento de datos. Las fuentes también señalan un fuerte crecimiento de productos como los robots industriales y las impresoras 3D, aunque no se ofrecen en el material disponible cifras acumuladas comparables para todas esas categorías.
La transición energética está funcionando como otro motor exportador. Los vehículos eléctricos, las baterías de ion-litio y los equipos eólicos forman parte de una cadena industrial que conecta automóviles, electrónica de potencia, almacenamiento energético y generación renovable.
Los datos citados por fuentes sectoriales sitúan el crecimiento de las exportaciones de vehículos eléctricos en el 71,2%, el de las baterías de ion-litio en el 35,8% y el de los aerogeneradores en el 34,8% durante los siete primeros meses. Estas cifras proceden de una fuente financiera secundaria; las estadísticas aduaneras oficiales confirman el fuerte desempeño de los productos mecánicos y eléctricos, pero no detallan en el material proporcionado todos los valores de cada subcategoría.
La combinación de inteligencia artificial y electrificación es relevante porque ambas tendencias requieren inversiones de varios años. La construcción de centros de datos, la modernización de las redes eléctricas y la adopción de vehículos eléctricos pueden sostener pedidos industriales incluso cuando el consumo de bienes más convencionales se debilita.
La diversificación geográfica está ayudando a China a absorber parte de los riesgos asociados a un único mercado. En el primer trimestre, las exportaciones hacia países en desarrollo crecieron a tasas de dos dígitos; los envíos aumentaron un 20% hacia el Sudeste Asiático y un 32% hacia África. La Unión Europea también registró un crecimiento del 21% en ese periodo.
En el primer semestre, el comercio con países participantes en la Iniciativa de la Franja y la Ruta aumentó un 14,8%, hasta 12,97 billones de yuanes, mientras que el comercio con países vecinos creció un 20,6%. También se registraron avances en los intercambios con América Latina, África y la Unión Europea.
Estados Unidos continúa siendo un destino importante, pero las cifras mensuales deben interpretarse con cautela. Parte del crecimiento de julio estuvo impulsado por empresas que adelantaron sus envíos para evitar posibles aranceles estadounidenses más altos. Ese comportamiento puede inflar temporalmente las exportaciones de un mes y anticipar una moderación posterior.
Los chips, los servidores de IA, la maquinaria avanzada y los equipos vinculados a los vehículos eléctricos no compiten únicamente por precio. En estos mercados pesan también el rendimiento, la fiabilidad, la certificación, la ingeniería, la capacidad de entrega y la integración con las cadenas de suministro del cliente.
Eso puede generar costes de sustitución y relaciones comerciales más estables que en los productos básicos o fácilmente intercambiables. Además, los proyectos de inteligencia artificial, automatización y electrificación suelen responder a planes de inversión plurianuales, por lo que su demanda puede ser menos vulnerable a una debilidad puntual del consumo.
Sin embargo, “más resistente” no significa “inmune”. Los controles de exportación, los aranceles, las investigaciones antisubvenciones, las exigencias de contenido local, las sanciones y las interrupciones del transporte pueden reducir las ventas o los márgenes. El adelanto de envíos antes de posibles nuevas barreras arancelarias demuestra que la presión comercial sigue influyendo directamente en las decisiones empresariales.
La evolución de algunas empresas y regiones permite observar cómo se produce este ascenso en la cadena de valor.
Las cifras apuntan a una cesta exportadora china de mayor valor, apoyada en los chips, la tecnología asociada a la IA, la maquinaria, los vehículos y los productos de electrificación. Los productos mecánicos y eléctricos crecen más deprisa que el conjunto de las exportaciones y ya concentran casi dos tercios de las ventas exteriores.
Este cambio puede ayudar a China a conservar cuota en los mercados internacionales pese a la volatilidad comercial. Su duración dependerá, no obstante, de que continúe la demanda mundial de tecnología, de que la diversificación geográfica sea efectiva y de que las empresas puedan gestionar los aranceles, los controles tecnológicos y la incertidumbre de las cadenas de suministro.