Momenta avanza en Europa mediante acuerdos con fabricantes de automóviles y una autorización alemana para probar conducción autónoma de nivel 4 en vías urbanas de todo el país. Deutsche Bank inició la cobertura de Momenta con una recomendación de «comprar» y un precio objetivo de 400 dólares hongkoneses, frente a un...
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: How are Chinese autonomous driving companies Momenta and Pony.ai expanding in Europe, and what do their latest developments reveal about Chi. Article summary: Chinese autonomy firms are using two complementary routes into Europe: Momenta is entering through automaker software integration and German regulatory validation, while Pony.ai is using Uber’s consumer platform and flee. Topic tags: general web, ai, workflow, code, privacy. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts wit
Las empresas chinas de conducción autónoma están entrando en Europa por dos rutas complementarias. Momenta apuesta por integrarse con fabricantes de automóviles y demostrar sus capacidades ante los reguladores alemanes. Pony.ai, en cambio, se apoya en Uber para acercar sus robotaxis a los usuarios y ampliar sus operaciones de flota.
La combinación revela un cambio de escala: el objetivo ya no es únicamente probar la tecnología en China, sino conseguir validación regulatoria, socios industriales, financiación internacional y acceso comercial en mercados exigentes.
La Autoridad Federal Alemana de Transporte Motorizado —conocida como KBA— autorizó a Momenta a realizar pruebas de conducción autónoma de nivel 4 en vías urbanas de todo el territorio alemán. La empresa afirmó ser la primera compañía china en obtener una autorización de pruebas de este alcance en Alemania.
El nivel 4 implica que el sistema puede conducir sin intervención humana dentro de las condiciones y zonas para las que ha sido diseñado. Sin embargo, el permiso alemán es una autorización de pruebas, no una licencia para ofrecer servicios de robotaxi sin conductor y de pago en todo el país. La diferencia es clave: todavía quedan por superar requisitos operativos, de seguridad y de autorización local antes de una expansión comercial.
Alemania es especialmente relevante para Momenta por el peso de su industria automovilística y por el escrutinio de sus normas de seguridad. Obtener un marco de pruebas de alcance nacional puede facilitar la validación del sistema en distintos entornos urbanos sin tener que solicitar una autorización independiente para cada ciudad.
Deutsche Bank inició la cobertura de Momenta con una recomendación de «comprar» y un precio objetivo de 400 dólares hongkoneses, frente a un cierre de referencia de 291,40 dólares hongkoneses. Esa valoración implica un potencial alcista aproximado del 37 %.
La tesis del banco no presenta a Momenta únicamente como una empresa china de robotaxis. Su apuesta es que puede convertirse en uno de los principales proveedores independientes de soluciones de conducción autónoma a escala mundial, especialmente en sistemas de asistencia y navegación automatizada para vehículos producidos en serie.
La posición de Momenta en China respalda esa lectura. La compañía registró una cuota del 64,5 % del mercado chino de navegación urbana con piloto automático, calculada a partir de las ventas de vehículos equipados con estas soluciones entre marzo de 2025 y febrero de 2026. También mantiene alianzas con nueve de los diez mayores fabricantes de automóviles del mundo; Mercedes-Benz, Toyota y General Motors figuran entre sus accionistas estratégicos.
En otras palabras, su posible ventaja no depende solo de cuántos robotaxis pueda operar directamente. También está en la capacidad de convertir su software en un componente integrado en vehículos de fabricantes globales, un modelo potencialmente más amplio que el de explotar por cuenta propia una flota de taxis autónomos.
Momenta recaudó aproximadamente 5.890 millones de dólares hongkoneses —unos 751 millones de dólares estadounidenses— en su oferta pública inicial en Hong Kong, cuyo precio se fijó en la parte alta del rango previsto.
La financiación permitirá ampliar la investigación y el desarrollo de software de conducción autónoma, aumentar la capacidad informática necesaria para entrenar sistemas de inteligencia artificial y avanzar en sus proyectos de robotaxi. Al mismo tiempo, sus acuerdos con fabricantes ofrecen una vía para que la tecnología llegue a vehículos de producción, no solo a demostraciones experimentales.
La cotización también somete a la compañía a una prueba distinta: convencer a los inversores de que la conducción autónoma puede transformarse en ingresos recurrentes y no quedarse en una promesa tecnológica de largo plazo.
Pony.ai y Uber anunciaron planes para desplegar más de 2.000 robotaxis de nivel 4 en cinco ciudades europeas. El proyecto parte del servicio comercial existente en Zagreb, la capital de Croacia, y contempla cuatro ciudades adicionales cuyos nombres y calendario de lanzamiento todavía no se han anunciado.
El acuerdo divide las funciones de forma clara: Pony.ai aporta la tecnología de conducción autónoma y el conocimiento operativo, mientras Uber proporciona la plataforma para solicitar los viajes y el acceso a sus usuarios. La gestión efectiva de las flotas también requerirá la participación de operadores locales.
Este modelo resuelve uno de los problemas más difíciles de la movilidad autónoma: no basta con fabricar un vehículo que pueda conducirse solo. También hacen falta reservas, pagos, atención al cliente, mantenimiento, supervisión y una operación adaptada a cada ciudad.
Los movimientos de Momenta y Pony.ai apuntan a una estrategia más amplia que la simple exhibición de prototipos. China busca convertir sus sistemas de conducción autónoma en una capacidad industrial exportable:
Las dos estrategias son distintas, pero se complementan. Momenta intenta ganar legitimidad como proveedor tecnológico para la industria automovilística; Pony.ai busca demostrar que sus robotaxis pueden desplegarse como un servicio de movilidad a gran escala.
El principal matiz es que los anuncios de despliegue no equivalen a vehículos ya operativos. La llegada comercial dependerá de permisos locales, homologaciones, pruebas de seguridad, capacidad de gestión de flotas y aceptación del público. Por ahora, Europa funciona tanto como mercado potencial como banco de pruebas para comprobar si la tecnología china puede superar los estándares regulatorios y las exigencias operativas de otros países.
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Momenta avanza en Europa mediante acuerdos con fabricantes de automóviles y una autorización alemana para probar conducción autónoma de nivel 4 en vías urbanas de todo el país.
Momenta avanza en Europa mediante acuerdos con fabricantes de automóviles y una autorización alemana para probar conducción autónoma de nivel 4 en vías urbanas de todo el país. Deutsche Bank inició la cobertura de Momenta con una recomendación de «comprar» y un precio objetivo de 400 dólares hongkoneses, frente a un cierre de referencia de 291,40 dólares hongkoneses.
Pony.ai y Uber planean desplegar más de 2.000 robotaxis de nivel 4 en cinco ciudades europeas, partiendo del servicio existente en Zagreb.